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Carlos Cachero, antorcha asturiana en los Juegos Olímpicos de Milán y responsable del transporte al frente de Uber

El ovetense, jefe de estrategia y las operaciones de usuarios para el sur de Europa de la empresa Uber, cumple el sueño que tuvo cuando era un prometedor jugador de baloncesto: “Fue muy especial formar parte de ese recorrido”

Carlos Cachero, con la antorcha olímpica, en la ciudad italiana de Como

Carlos Cachero, con la antorcha olímpica, en la ciudad italiana de Como / C. C.

Antonio Lorca

Antonio Lorca

Oviedo

En el Lago de Como, en Italia, Carlos Cachero San Narciso (Oviedo, 1991) hizo la carrera más especial de su vida. El asturiano, jefe de estrategia y las operaciones de usuarios para el sur de Europa de la empresa Uber, fue uno de los que tuvo la fortuna y el honor de llevar durante unos metros la antorcha de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milano Cortina. Ese mismo día lo habían hecho deportistas tan icónicos como Pau Gasol, Cesc Fàbregas o Javier Zanetti. El recorrido lo culminaron las leyendas del esquí italiano Alberto Tomba y Deborah Compagnoni, que fueron los que encendieron el pebetero el pasado 6 de febrero.

Un asturiano en la antorcha olímpica

“Sentí un privilegio inmenso, pero también una gran responsabilidad, lo que llevas no es solo una llama, simboliza conceptos como pasión, disciplina, respeto y unidad”, explica el asturiano, alguien que siempre ha estado muy vinculado al deporte, en su caso al baloncesto. Fue un destacado jugador en sus años de formación, el mejor de España en categoría sub-14. Con 16 años se fue de casa para perseguir el sueño de ser profesional, algo que no llegó a darse, pero que sí forjó en él unos valores que ahora traslada a su trabajo.

Al final, a Carlos los Juegos no le han llegado por formar parte de la selección española de baloncesto, como pudo soñar siendo niño, sino por su labor en la empresa Uber, patrocinadora de los Juegos de Invierno de Milano Cortina. Lo que sí ha tenido que hacer para llegar hasta ellos, como cualquier deportista de élite, es trabajar duro. Su responsabilidad es que durante los Juegos Olímpicos que concluyeron el domingo y en los Paralímpicos, que comenzará el 6 de marzo, tanto atletas como espectadores, puedan concentrarse en la experiencia olímpica y que el transporte funcione en tiempo y forma.

Cachero lleva once años fuera de Asturias, los tres y medio últimos en Italia. A la empresa Uber se unió estando en Ámsterdam, ciudad de la que recuerda sobre todo el frío: “El peor invierno de mi vida fue un verano allí”. Más a gusto se encuentra ahora en su nuevo destino, en Milán, lugar del que llega a decir algo difícil de escuchar en boca de un asturiano: “La comida es casi mejor que la asturiana, me duele en el alma, soy muy asturiano y muy español, pero en Italia se come muy bien y va mucho más allá de la típica pasta”.

En Milán le llegó también la oportunidad de colaborar con los Juegos Olímpicos, ya que Carlos Cachero lideró el acuerdo que ha convertido a la compañía, por primera vez en su historia, en patrocinador oficial de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos. “Han sido días intensos, de trabajar de lunes a domingo de 12 a 14 horas”, resume sobre esta experiencia olímpica.

De Oviedo a Milán: carrera internacional en grandes multinacionales

Todo valió la pena para vivir un día como el de la inauguración olímpica disfrutando de un momento que todos vivieron con emoción: “Cuando eres pequeño y estás en el mundo del deporte sueñas con llegar a los Juegos Olímpicos. Yo no tuve el nivel, pero la vida me ha dado esta oportunidad, los Juegos representan valores como unión, cultura, paz, amistad, todo eso está simbolizado en esa antorcha. Fue un instante muy especial”. Antes, familiares y amigos le habían acompañado en su recorrido con la antorcha.

A pesar de su juventud, Cachero tiene ya una larga trayectoria profesional. Trabajó en Dubái, en desarrollo de negocio en Thyssenkrupp; en Hong Kong, impulsando la estrategia y el desarrollo comercial en la región Asia-Pacífico. Tras cursar un MBA en HEC París, prestigiosa escuela de negocios, se sumó a Uber en Ámsterdam, desde donde se trasladó a Milán.

El reto de Uber en los Juegos Olímpicos de Milano Cortina

En la ciudad italiana le ha tocado ponerse al frente del acuerdo de patrocinio con los Juegos Olímpicos, algo que además de para llevar la antorcha olímpica, le ha servido para conocer deportes que nunca pensó que seguiría: “Fui a ver hockey hielo y fue una experiencia única, patinaje olímpico, donde una italiana batió un récord olímpico y se lió muy gorda”, explica. Lo que sí ha tenido que aguantar en el trabajo son las chanzas por la escasez de medallas de los deportistas españoles (tres), comparadas con las 30 que se ha llevado Italia. “Estaban esperándome por las victorias de Alcaraz ante Sinner y se han vengado multiplicado por quince”, concluye con humor este ovetense que ha cumplido un sueño olímpico.

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