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La Casa Aladina, el centro pionero en España para los niños con cáncer impulsado por el asturmexicano Paco Arango

La Fundación Aladina, que cumple 20 años de existencia, ya ha reunido 8 de los 15 millones de euros necesarios para hacer realidad en Madrid un innovador centro de día para los pacientes oncológicos más jóvenes y también para terapias de duelo destinadas a padres que han perdido a sus hijos

Arango, impulsor de la Fundación Aladina, asegura que las obras comenzarán este año y que la Casa Aladina será un centro “excepcional y único”, gratuito, “con todo tipo de terapias”

Recreación virtual del exterior de la Casa Aladina.

Recreación virtual del exterior de la Casa Aladina. / FA

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

El sueño está cada día más cerca de hacerse realidad. El asturmexicano Paco Arango, presidente de la Fundación Aladina, dedicada a acompañar a niños y adolescentes con cáncer, y a sus familias, ya cuenta con más de la mitad de los fondos necesarios para construir la Casa Aladina, una instalación pionera en España. Será “el primer centro del día de Europa, y porque no nos atrevemos a decir que del mundo, donde los niños con cáncer, curados y no curados, podrán acudir”, asegura este polifacético descendiente de emigrantes asturianos a México, que fue cantante y es guionista y cineasta, además de filántropo. “Será un centro único, con una inversión de 15 millones de euros y ya estamos en 8 millones, lo que es un milagro. Empezamos a construir este año, cuando se cumple el 20º aniversario de la Fundación Aladina”.

Recreación digital de la Casa Aladina.

Recreación digital de la Casa Aladina. / .

La necesidad del centro parte de las propias características de los tratamientos que reciben estos niños: “La idea de la medicina es que cuanto más traten al niño en su casa, mejor. Para que pase menos tiempo en el hospital. Y eso, que suena muy bien, supone un doble problema. Porque están aislados: no pueden ver a sus amigos y no van a colegio dado que, por su sistema inmunitario, tiene que estar muy aislados”. Ahí es donde pretenden incidir desde la Fundación Aladina, una entidad fundada por Paco Arango y que acompaña a 2.000 niños y familiares al año, cuenta con más de 30.00 socios recurrentes, trabaja en 22 hospitales y ha invertido 18 millones de euros entre 2008 y 2023.

La Casa Aladina se ubicará en el barrio madrileño de Sanchinarro, en una finca de 15.000 metros cuadrados y 4.000 metros cuadrados construidos. Será “un centro espectacular, donde va a haber todo tipo de terapias. Piscina interior, piscina exterior, huertos, cine, teatro para ellos, perros, terapia… Siempre digo que no va a habrá dinosaurios porque se los comen, pero va a haber entre todo”, indica el presidente de la Fundación Aladina. Para hablar sobre la finalidad de la Casa Aladina, Arango relata de los efectos de una experiencia previa similar: “Nosotros estamos ligados a Paul Newman, con quien yo trabajé nueve años. Paul Newman promovió acampamentos para niños (con enfermedades crónicas) que no podían estar en otros campamentos. A estos acampamentos, nosotros vamos a Irlanda o a Italia, mandamos andamos a niños españoles con cero coste para ellos. Se van sin sus padres. Y es tan extraordinario lo que ocurre ahí… Cuando vuelven, los padres, dicen: ‘Me ha debéis devuelto a mi hijo antes del cáncer’. Pues esa es la Casa Aladina”.

Recreación virtual de la Casa Aladina.

Recreación virtual de la Casa Aladina. / .

El centro no sólo atenderá a los niños. También se ocupará de los padres que han perdido un hijo víctima de la enfermedad. El completo tendrá un edificio dedicado a acoger terapias de acompañamiento, durante un año, para aquellos progenitores que estén haciendo el duelo.

La Casa Aladina se ubica en Madrid ya que, según indica la Fundación en el dossier de presentación del proyecto, la capital es una ciudad clave en el tratamiento de estas patologías, al concentrar el 40% de los pacientes de oncología pediátrica en España (tanto españoles como extranjeros). En ese ecosistema sanitario destaca la labor que hacen hospitales de referencia como Niño Jesús, La Paz, Gregorio Marañón y 12 de Octubre. En Madrid, además se ha creado el primer registro de supervivientes de cáncer infantil en España.

El proyecto aspira a cubrir una laguna asistencial, el “después” del hospital. El punto de partida es la realidad del cáncer infantil en España: cada año se diagnostican unos 1.500 nuevos casos y, tras una media de dos años de tratamiento, sobrevive el 80% de los pacientes. Sin embargo, la enfermedad se prolonga mucho más allá del alta: el 60% de los supervivientes sufrirá secuelas de por vida, y en ese periodo existen “enormes lagunas médicas y asistenciales”, indica la Fundación Aladina.

La necesidad se agrava porque, según indican desde la entidad creada por Arango, los pacientes pasan cada vez menos tiempo ingresados y más tiempo en casa, lo que implica perder acceso a actividades y terapias que sí existen dentro del hospital. En paralelo, fuera del entorno hospitalario no hay apoyos específicos para supervivientes, ni para padres y hermanos, ni terapias de acompañamiento al duelo en familias que pierden a un hijo.

La Casa Aladina nace, por tanto, con la idea de dar continuidad asistencial fuera del hospital: apoyo emocional, psicológico y material para niños y adolescentes con cáncer y sus familias, junto a un programa de ocio terapéutico, deporte, actividades y talleres. La propuesta se define también como un “espacio familiar” en un entorno natural, pensado como un “verdadero hogar” accesible y adaptado, donde las familias puedan acceder gratuitamente a los programas. Paco Arango describe el proyecto como un “oasis” para los niños que luchan contra el cáncer infantil.

En la Casa Aladina habrá ocio terapéutico y apoyo emocional, terapia de perros y terapia psicológica, además de un programa de ejercicio físico, terapia de duelo y un jardín y huerto ecológico. El centro se estructura en varios edificios. En el edificio principal habrá zonas exclusivas para niños y adolescentes; sala de cine y TV y sala de música. También allí estarán las consultas de atención psico-oncológicas, zonas de descanso para padres, comedor y cocina, almacén, oficinas, gimnasio adaptado con piscina interior y rocódromo, además de escuela de cocina y zona de terapias con perros.

En el llamado edificio “de la vida” se desarrollarán las Terapias de acompañamiento al duelo. También habrá un edificio “auditorio” con sala de conferencias, teatro, vestuarios y camerinos y una tienda Aladina. Y todo ello, rodeados de espacios al aire libro con cabañas, piscina, huerto ecológico y golf.

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