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El cineasta asturiano Gonzalo Suárez, al recibir el Goya de honor: "El cine es el último reducto en el que podemos soñar despiertos"

El director y escritor, de la mano de Maria de Medeiros y tras haber puesto en pie al auditorio, hace un alegato contra Trump, sin citarlo, "un personaje que juega al golf en nuestro mundo impunemente, tratando de meterlo en el agujero más negro"

El cineasta y escritor Gonzalo Suárez saluda al público, alzando el Goya de honor,  de la mano de la actriz Maria de Medeiros durante la 40.ª edición de los premios Goya.  | DAVID ZORRAKINO

El cineasta y escritor Gonzalo Suárez saluda al público, alzando el Goya de honor, de la mano de la actriz Maria de Medeiros durante la 40.ª edición de los premios Goya. | DAVID ZORRAKINO

Elena Fernández-Pello

Elena Fernández-Pello

Oviedo

Con la energía del bisonte que dice ser y la lucidez que le otorgan sus 91 años, Gonzalo Suárez irrumpió en la gala de entrega de los Goya con los buenos recuerdos que le dejaron sus años en la ciudad de Barcelona, donde se celebraba la ceremonia, y con un par de contundentes reflexiones sobre el panorama político y sobre el cine. Reivindicó los sueños y reivindicó su oficio.

"Ante las realidades virtuales y las inteligencias artificiales, el cine es el último reducto en el que podemos soñar despiertos. Eso me remite a ese primer bisonte que nuestros ancestros pintaron en las cavernas; estoy orgulloso de comprobar que el cine ha sobrevivido a las redes y las cavernas y, en este momento, me veo obligado a reconocer que el bisonte soy yo", declaró el director asturiano de películas como "Remando al viento", "El detective y la muerte", "Don Juan en los infiernos", "El Portero", "La Regenta", "Oviedo Express"...

El cine de Gonzalo Suárez llevó la región a los Goya, en la selección de escenas de las películas que anunciaban su galardón y que precedieron su salida al escenario: las playas de Llanes en "El Portero", la Catedral de Oviedo en "La Regenta".

El cineasta recibió el Goya de honor, en reconocimiento a toda su carrera, tras varios minutos de aplausos del público, puesto en pie, como "un regalo de cumpleaños". "Se lo voy a dedicar a Hélène" –Hélène Girard, su esposa–, que seguía la gala sentada en las primeras filas del auditorio.

Agradeció el premio a la Academia y agradeció las circunstancias en las que lo recibió, que le fuera dado en Barcelona, "donde escribí mis primeros libros, realice mis primeras películas y tuvimos cuatro hijos".

La gala de los Goya estuvo atravesada de principio a fin de denuncia y reivindicación política. También Gonzalo Suárez aprovechó el altavoz que el Goya de honor le proporcionó para hacer constar su crítica y su malestar. "Me jactaba de tener una imaginación y una memoria que con el tiempo se han moderado, pero lo que no podía imaginar es que llegara a existir un personaje que juega al golf con nuestro mundo impunemente, tratando de meterlo en el agujero más negro", dijo refiriéndose a Trump, sin querer nombrarlo.

A propósito de eso, Gonzalo Suárez, contador de historias, en el cine y en la literatura, quiso dejar una con la que ilustrar su visión de la actualidad. "Esto me impele a contaros un cuento", anunció.

Y entonces empezó el relato de un vagabundo que está al borde de la carretera bajo la lluvia, un conductor se apiada de él, le recoge en su coche y ya de camino se arrepiente de haberlo hecho porque el vagabundo, tan sucio, le está poniendo perdida la tapicería del vehículo. "Dios quiere compensarlo por la obra de caridad y convierte al vagabundo en una preciosa princesa de cuento, pasan una noche maravillosa en un motel de la carretera y por la mañana el conductor se despierta en brazos del vagabundo maloliente". "De ahí deduzco que Dios nos premia con los sueños y nos castiga con la realidad", remató su relato.

A Gonzalo Suárez lo presentó y acompañó sobre el escenario una de sus actrices, la portuguesa Maria de Medeiros.

La intérprete lo introdujo recordando que "Julio Cortázar destacó en él su capacidad de sorprender, de aparecer ahí donde no se le espera, de transitar con total facilidad entre varias formas de expresión". "Escritor que hace cine, cineasta en la literatura, autor de teatro, periodista", dijo, intentando contener en su presentación todas las facetas del asturiano. Se trata, resumió, después de recordar su trabajo en "El detective y la muerte", rodada en Varsovia con Javier Bardem y Charo López a las órdenes de Suárez, de "un creador único, una voz y una mirada absolutamente originales". Por último, elogió la "brillantez literaria" de sus guiones y también "su inmensa libertad artística".

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