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Atrapada en Doha y sin vuelo para volver a casa: la incertidumbre de la ovetense Sofía Fanjul

La guerra EEUU-Irán sorprendió a la asturiana y a una amiga madrileña al poco de aterrizar en Doha, donde iban a hacer una escala de unos días para visitar a unos amigos, antes de seguir de vacaciones a Sri Lanka. Tras el cierre del espacio aéreo no saben ni cómo ni cuándo podrán volver a casa.

“Acabábamos de llegar y fue cuando empezó todo. Estábamos desayunando, pensando en los planes que íbamos a hacer con nuestros amigos cuando empezaron a salir las alertas en el móvil. Estuvimos como dos o tres horas metidos en el baño, poniendo música para que las niñas no oyeran la explosiones. El sábado fue horrible"

Atrapadas en Doha: La ovetense Sofía Fanjul y su amiga Yahell Domínguez son dos de los miles de turistas atrapados en Doha a causa de la guerra

Iban a ser unas vacaciones memorables: desde España harían una escala en Qatar para ver a una pareja de amigos que llevaban una década residiendo en Doha, donde pasarían unos días. Después, rumbo al paraíso de Sri Lanka. Pero se les cruzó una guerra con sus correspondientes misiles y ahora, la ovetense Sofía Fanjul Carretero y su amiga Yahel Domínguez, una madrileña la que conoce de sus veraneos en Luanco, están esperando en Doha a poder regresar a España. No saben todavía cómo lo harán, ya que los misiles iraníes siguen llegando a la capital catarí y el espacio aéreo sigue cerrado y sin fecha de apertura. Como miles españoles atrapados en este conflicto entre Estados Unidos-Israel contra Irán, estos días están siendo de total incertidumbre para Sofía.

“Tenemos viviendo en Doha a una pareja de amigos que son de la misma pandilla de Luanco. Y nos dijimos: paramos un par de días en Qatar, los vemos a ellos y a sus niñas y luego nos vamos nosotras una semana a Sri Lanka. Esa era la idea del viaje”, relata Sofía Fanjul. Nada podía salir mal. El sábado pasado, su amigo las fue a buscar al aeropuerto con las dos niñas, de 3 y 4 años. El matrimonio está esperando un tercer hijo, la mujer está en su sexto mes de embarazo.

Acabábamos de llegar, eran sobre las siete de la mañana en Doha, todavía cinco de la mañana hora de España. Fue cuando empezó todo. Estábamos desayunando, pensando en los planes que íbamos a hacer ese día y al día siguiente con nuestros amigos cuando empezaron a salir las alertas en el móvil”. Las alertas les indicaban que buscasen un lugar seguro en casa: el sótano o el baño. “Así que nos fuimos todos al baño de la planta baja. Estuvimos como dos o tres horas metidos en el baño, poniendo música para que las niñas no oyeran nada de lo que estaba pasando fuera”, continúa Sofía, que trabaja como auditora en la Sindicatura de Cuentas del Principado. Ponían música porque lo que afuera escuchaban eran las explosiones: los misiles iraníes interceptados por el escudo defensivo catarí.

El sábado fue el peor día. “Fue horrible, la verdad. Hoy (por este mismo jueves) se han escuchado otra vez las explosiones por la mañana, aunque cada vez se están oyen menos (los misiles o drones). No porque no los estén lanzando, sino porque los están interceptando más lejos de aquí, en realidad”, indica Sofía.

Por supuesto, se quedaron sin la semana fantástica en Sri Lanka. Y ahora sólo piensan en cómo regresar a España y a Asturias. Tienen el vuelo de vuelta programado para este domingo. Pero no tiene pinta de que el espacio aéreo se abra. Así que por delante sólo tienen incertidumbre. “Aunque en las noticias está saliendo que en otros países están abriendo corredores, el problema de Catar es que el aeropuerto está entre Irán y la base militar de Estados Unidos. Entonces los misiles pasan por el aeropuerto. No lo van a abrir si no hay un alto al fuego”, explica Sofía. Han contactado con otras personas en su misma situación, pero que está alojada en hoteles, “y hay algunos que se están marchando por su propia cuenta y riesgo. Arabia Saudí está a unas 8 horas en coche. Pero hay que pasar la frontera, cruzar el desierto y luego a ver desde allí a dónde puedes volar. A nosotras nos da miedo irnos así cuando la embajada española lo que te dice es que te quedes aquí. Nos desplazaríamos si fuera algo que organiza la embajada española, por ejemplo”.

Así las cosas, de momento les toca esperar. Por lo menos están en “una casa muy cómoda, con nuestros amigos y con las niñas entretenidos”, explica Sofía. Añade que se siente un poco como en los tiempos de reclusión de la pandemia. Como mucho, salen a darse una vuelta hasta los supermercados de la zona. Sus amigos residentes en Qatar los tranquilizan. Ellos no piensan dejar el país. Están a la espera de que se resuelva el conflicto para poder continuar con su vida.

Sofía y Yahel contactaron con la embajada española para que les dieran una solución. Les indicaron que se mantuvieran pendientes a las actualizaciones que irían haciendo en sus redes sociales. Nada más. A ellas les gustaría tener una expectativa de salida. “Los alemanes y los italianos ya están saliendo”, apunta Sofía Fanjul. Aunque es muy consciente de que las competencias para la repatriación corresponden al Ministerio de Asuntos Exteriores, indica que tras escribir al correo electrónico que el presidente Barbón puso a disposición de los asturianos atrapados en el Golfo, “ya desde el Principado me llamaron el lunes y me volvieron a llamar ayer a ver qué tal estaba. Se agradece que se preocupen por ti, la verdad”. Su amiga, madrileña, le comenta en broma que a ella nadie la está llamando. “Me dice: a ver si te van a sacar a ti antes por ser asturiana”. Ya han avisado a sus respectivos trabajos de que están atrapadas en Doha y que, por el momento, no pueden salir. Y como el sentido del humor no les falta, la otra cosa que han hecho es prometerse que el próxime reencuentro de amigos será en Luanco. Hasta ahí no llegan los misiles.

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