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¿De dónde vienen los niños? Asturias bate récords de incorporación de menores gracias a las migraciones

Dos de cada diez nuevos habitantes que ha ganado el censo merced al alza del saldo migratorio tienen menos de catorce años, un promedio que rebasa la media nacional

Asturias supera sus mejores registros de captación de población exterior por la vía de las migraciones.

Asturias supera sus mejores registros de captación de población exterior por la vía de las migraciones.

La pirámide de población asturiana se apoya en la base menos estable de España. El recuento anual de nacimientos se ha reducido a la mitad en apenas década y media, el porcentaje de residentes menores de catorce años es el más bajo del país y es sobre todo por ahí, por abajo, por donde renquea la estructura demográfica más deprimida del mapa. La evidencia de que el censo necesita relevo y no lo acaba de encontrar en los paritorios no deja otra opción que dirigir los ojos hacia los resultados de los movimientos migratorios. Las últimas actualizaciones de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei) dan fe de que el flujo de llegadas ha enfilado desde hace unos años una orientación ascendente que también, sí, arroja un saldo netamente positivo en el grupo de edad de los niños. En concreto, 2.889 de los 14.225 habitantes nuevos que resultan del cruce entre las entradas y las salidas de 2024 corresponden a personas de catorce años o menos, incorporadas al censo asturiano de la mano de sus familias.

En ese ejercicio quedó registrada una cifra récord de 4.239 altas de niños llegados desde otros países u otras comunidades autónomas. El recuento rebasa con amplitud las 1.350 bajas del mismo periodo y da como resultado un balance en el que dos de cada diez incorporaciones al censo por la vía de las migraciones son niños.  Las casi 3.000 del último saldo migratorio de este grupo de edad también son el dato más alto de la serie histórica asturiana y su peso se calibra mejor si se observa que en todo ese año los nacimientos dejaron su suelo histórico en 4.535 (en 2025, la cifra remontó tímidamente hasta 4.675).

Mirando al lado migratorio, la concentración del veinte por ciento de la ganancia en los menores no es el mejor dato del país, pero sí supera con cierta holgura la media nacional del dieciocho. También mantiene el nivel registrado en los cuatro primeros años de esta década de grandes ganancias migratorias y ascensos sostenidos del censo. Pero, ¿de dónde vienen los niños? Más del extranjero que del resto del país. Los de fuera de España llegan sobre todo desde América, pero se van más a Europa. Los de las migraciones internas proceden sobre todo de Madrid, pero ahora se marchan más hacia Castilla y León.

Hay un lógico patrón de correlación con los puntos de origen y destino de los mayores, pero el dato ayuda a ajustar bien los caladeros de los que se nutre la maltrecha base de la pirámide demográfica asturiana, súbitamente aliviada por unos aportes externos que en este último cuatrienio proceden de América en un apreciable 65 por ciento –desde allí han llegado 5.385 de un total de 8.214 niños procedentes del extranjero en la suma de 2021 a 2024– y más concretamente de Sudamérica en casi la mitad de los casos. El orden de los países más representados en las procedencias obliga a volver la vista a Colombia, Venezuela y Cuba. Europa apenas cubre dos de cada diez llegadas y aquí también se llevan la palma los países más agitados por las tensiones geopolíticas recientes: Ucrania y Rusia son, en este orden, los dos aportadores europeos más numerosos de Asturias a mucha distancia del tercero y el cuarto, Reino Unidos y Rumanía.

Dentro de España, el poderoso ritmo ascendente que han cogido en esta década las llegadas de población desde Madrid también aporta niños al muy necesitado censo asturiano. La capital es el lugar de arranque prioritario de las migraciones internas con destinos en Asturias. Casi uno de cada cuatro menores de catorce años incorporados al censo por la vía migratoria interna viene de la Comunidad de Madrid –1.274 de 5.784 en la suma del cuatrienio– y hay muchos menos en los otros caladeros, que por orden de importancia serían Castilla y León (712), Cataluña (551) o Galicia (515).

La geografía se invierte cuando el análisis busca destinos para los que se van, y que son muchos menos que los que llegan. Las salidas hacia el extranjero ponen rumbo a Europa en casi un tercio de los casos y superan las de América, aunque Colombia se cuela como segundo país de destino más representado por detrás del Reino Unido, el que más población de estas edades atrae. Tras Colombia vienen Francia, de nuevo Ucrania y de pronto Estados Unidos. Cuenta aquí el influjo de los países que ofrecen yacimientos de empleo a la vista de las familias migrantes, pero también algún retorno como los de Colombia, la nacionalidad extranjera más representada entre los residentes en Asturias.

Dentro de España también se perciben cambios en el detalle de los destinos principales del intercambio. Castilla y León se lleva más población menor de catorce años que Madrid, que fue refugio prioritario de emigrantes asturianos y más o menos a partir de las convulsiones del covid viene experimentando un singular retroceso como rumbo de los asturianos de todas las edades que deciden abandonar la región. La capital sigue siendo todavía, no obstante, el segundo lugar de llegada más escogido para las salidas de Asturias, inmediatamente por delante de Galicia, la Comunidad Valenciana y Andalucía.

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