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El viaje transformador a la "oscuridad primigenia" de Marta del Pozo, poeta y profesora en Massachussetts

La autora avilesina publica "Nigredo", un poemario que toma su título de un término de la alquimia y con cuyos versos se adentra “en las zonas más esquivas del inconsciente para regresar transformado”.

Marta del Pozo.

Marta del Pozo.

Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Marta del Pozo (Avilés, 1980) es profesora de Lengua y Literatura españolas en el campus de Dartmouth de la Universidad de Massachussetts, Estados Unidos. Anteriormente estudió Filología Inglesa en la Universidad de Oviedo. Bartleby Editores acaba de publicar su tercer poemario. Lleva por título “Nigredo”, un término tomado de la alquimia. La nigredo es la primera fase de la transformación de la materia, su ennegrecimiento y putrefacción antes de convertirse en oro. El libro termina con una alusión al bisabuelo de la autora, José Ortea, ovetense de Limanes que emigró a Estados Unidos, primero a Arizona y luego a California, en la primera década del siglo XX y que luego retornó con unos ahorros a Tudela Veguín, donde le esperaba su mujer. Allí fundó en 1918 un café que llevó su apellido. El Ortea se convirtió en un negocio de referencia en la localidad, siempre en manos de sus descendientes, hasta su cierre en 2020. José Ortea fue el primero de la familia en cruzar el charco y hacer las Américas.

La mención al bisabuelo en “Nigredo” fue el anticipo del nuevo proyecto literario de Marta del Pozo, en el que abordará la historia familiar. Esta poeta y profesora cree que las palabras proyectan una sombra. Y que quizás la sombra de aquellas palabras de “Nigredo” la condujo hasta Bakersfield (California), al otro lado de Estados Unidos. Siguió la huella del bisabuelo hasta el legendario Noriega’s, un restaurante y pensión, hoy desaparecido, donde José Ortea había trabajado.

La vida de Marta del Pozo es “viajar y escribir”. Es lo que verdaderamente le gusta hacer. Cuando viaja, siempre sola, escribe y escribe. A tal punto que está subida al avión, o al autobús, y ya salen las primeras palabras. En el viaje en busca del bisabuelo, buceando en el censo, descubrió que Ortea había sido barman en una barra que hoy se conserva en el museo del condado de Kern. Esa barra es un icono de la historia local. El Noriega’s fue el auténtico centro social de la comunidad de pastores vascos asentada en la zona. Su fundador fue Faustino Mier Noriega, al que la historia oficial considera originario de Santander, pero cuyos apellidos apuntan indudablemente a un origen asturiano. Marta llegó a Bakersfield buscando el Noriega’s porque ese era el lugar que su bisabuelo mencionaba en una carta que remitió a su familia en Asturias. En la misiva, además, mencionaba un crimen ocurrido en un rancho de Bakersfield: Aquilino, un compatriota emigrante también de Tudela Veguín, había sido encontrado muerto en la cama, apuñalado en el rancho donde trabajaba. Le habían quitado el poco dinero que había ahorrado. Fue por un puñado de dólares.

La portad de "Nigredo"

La portad de "Nigredo" / .

El nuevo viaje literario de Marta del Pozo brotó realmente de “Nigredo”, un poemario que también es un viaje. “Yo diría que es un viaje hacia el inconsciente, hacia esa oscuridad primigenia, hasta prelógica, que está antes de la palabra. Hacia las zonas más esquivas de la conciencia. Es un viaje físico, pero sobre todo espiritual”. El nigredo que aquí es “adentrarse en las zonas más esquivas del inconsciente para regresar transformado”. El libro, apunta, le fue dado en un viaje a Polonia, donde tan presente está la memoria del Holocausto. “Ahí empecé a entrar en esa zona oscura que es parte de nuestro inconsciente colectivo”. El nigredo se hizo dolorosamente material en el lugar donde el ser humano industrializó la quema de otros seres humanos. “Luego, ese viaje transformador siguió durante la escritura del libro con la quema de otros materiales que están más en relación con lo personal”, dice Marta.

-¿Para qué sirve la poesía en esta era algorítmica?

-Para cultivar la presencia. En esta época algorítmica no estamos presentes. La persona que está con su móvil, con su ordenador, no está en el mundo. Está en una virtualidad que es efímera, que no repercute. Entonces, la poesía, la escritura, cualquier tipo de arte, es el arte de vivir el presente, el arte de la vida. Porque hoy ya no se cultiva la presencia: vas con amigos y estás en una conversación, pero siempre hay alguien que saca el teléfono. Se está perdiendo el arte de la vida. Y lo poético es vivir la vida intensamente. La palabra abre esa puerta. En el momento en que uno coge un boli y se pone a escribir, como yo lo hice en aquella plaza de Cracovia, por ejemplo, uno se fija en las sombras, en los caballos que ve, en los sonidos, en las interacciones humanas. La poesía para mí es una intensificación de la vida, una manera de ahondar en el presente.

Esta poeta y profesora avilesina es una férrea defensora del valor de las humanidades. “Como el sistema está hecho para producir, lo que nos transmiten es que las humanidades ya no valen nada. El capitalismo no quiere que te entretengas estudiando la España islámica, el arte de la Alhambra o las jarchas. El capitalismo quiere que te dediques a la inteligencia artificial y que produzcamos máquinas; que la humanidad poco a poco se vaya disolviendo. En el claustro de mi universidad, donde era la representante del departamento de lenguas, he defendido este asunto ante profesores que son doctores de otras disciplinas y que no entendían la importancia que tenía para los alumnos el estudio de otras lenguas. Decían que eso era cosa del pasado. Cuando yo creo que, en realidad, ese es el futuro. El pensamiento retrógrado es el que nos lleva a la deshumanización”.

La autora y docente asturiana presentará “Nigredo” acompañada por el gestor cultural y poeta Jaime Priede, el próximo 9 de mayo a las 12 del mediodía en la librería FNAC de Parque Principado.

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