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La proyección de los artistas asturianos

La avilesina Soledad Córdoba expone en Madrid su camino hacia la luz: "Todo se transforma para renacer. A pesar de todo, hay esperanza".

La creadora muestra en la galería Blanca Berlín de Madrid sus característicos autorretratos, con los que evocan experiencias universales. En esta ocasión, la muestra "Ad lucem" habla del tránsito desde la devastación personal hasta la sanación

Soledad Córdoba, en dos de las obras que componen la exposición "Ad lucem"

Soledad Córdoba, en dos de las obras que componen la exposición "Ad lucem"

La artista avilesina Soledad Córdoba viaja desde “la devastación hacia la luz” con su nueva exposición en la galería Blanca Berlín de Madrid. La muestra lleva por título “Ad lucen” y podrá visitarse hasta el próximo 9 de mayo. La obra de Soledad Córdoba es un salto más allá del arte fotográfico. Esta artista visual avilesina fotografía escenografías montadas y protagonizadas por ella misma que resultan en retratos de sentimientos, pensamiento, ciclos vitales. "Ad lucem" engrana algunas obras pertenecientes a dos de sus series fotográficas ("Devastación" y "Mater Oblatio") para revelar "cómo los procesos dolorosos y los procesos sanadores forman parte de un mismo movimiento transformador".

-¿“Ad lucem” nos cuenta que nacemos, morimos y volvemos a nacer muchas veces a lo largo de una misma vida? ¿Es algo así?

-Exactamente, “Ad lucem” habla de lo cíclico de nuestra existencia, del aprendizaje de nuestras vivencias, sensaciones y emociones que se registran en nuestro ser. Toda experiencia dolorosa, toda crisis en nuestra vida es un nuevo aprendizaje.  Entender esto desde esta perspectiva nos invita a observar un tránsito, un recorrido en varias etapas que va desde la “Devastación” entendida como esa noche oscura del alma que nos devasta y trastoca por completo, y que es la muerte de nuestra identidad conocida, pasando por el estado de asimilación de ese dolor, que se plantea como un rito de paso desde la purificación a la transcendencia para renacer hacia la luz.  El dolor no va a desaparecer, se va a transformar en sabiduría personal. El dolor nos llevará a un renacimiento que será el transcender a esa experiencia transformadora que ha desplazado nuestra identidad para plantearnos otra oportunidad de ser.

La obra "Devastación 2" de Soledad Córdoba.

La obra "Devastación 2" de Soledad Córdoba. / Soledad Córdoba

-Usted sigue siendo la protagonista de sus obras. ¿Su arte es puramente autobiográfico o usa su cuerpo porque es lo que tiene más a mano para expresarse?

-Mi obra es necesariamente autorreferencial para poder tratar temas vinculados a la observación de mis experiencias vitales y espirituales, y que interpreto como experiencias universales. Por eso, mi fuente de inspiración es el día a día desde su cotidianeidad observada desde un lugar sensible, sensitivo y transcendente. Por eso mis obras, a pesar de ser autorretratos, no necesariamente son narraciones literales de mis experiencias, sino una abstracción y conceptualización de lo que he aprendido, sentido y experimentado en mi vida. Me interesa exponer mi cuerpo porque a través de las acciones que planteo existe una necesidad experiencial que infunde verosimilitud a la obra.

-En la exposición, tras las imágenes oscuras de la devastación, llegan otro grupo de obras marcadas por la blancura lechosa de la maternidad y, por último, otras protagonizada por una rosa azul. ¿Así ve usted el renacimiento personal?

-La maternidad que aparece en las obras de “Mater Oblatio” está planteada como una experiencia transformadora que desconfigura y desplaza la identidad conocida. La llegada de un nuevo ser humano es inevitablemente un doble nacimiento y, en el caso de la madre, se configura como un renacimiento. El dar a luz es el ritual de paso para una nueva vida llena de luces y de sombras, un nuevo ciclo da comienzo.

La obra "Lucescentia 1", de Soledad Córdoba.

La obra "Lucescentia 1", de Soledad Córdoba. / .

-"Ad Lucem" es un viaje hacia la luz, como dice el título. ¿Se puede viajar hacia la esperanza en estos tiempos que estamos viviendo de desastre inminente? ¿O eso será lo que veremos en sus próximas obras?

-Creo que ahora, más que nunca, hay que ver la idea de lo cíclico como una realidad experimentable y consciente, nada es estable, nada es permanente, todo se transforma. Vivimos en una realidad dual y de búsqueda del equilibrio, por eso no se entiende la luz sin la oscuridad. Tristemente, ahora nuestro planeta pasa por su noche oscura, pero después de esto se transformará para renacer. Puede que el mensaje esté ahí: saber que, a pesar de todo, hay esperanza.

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