Un marzo de locura para Marta Suárez, la ovetense que triunfa en el baloncesto de EE UU y aspira a la NBA femenina
La historia de superación de la jugadora ovetense de baloncesto que rozó esta semana con su equipo, la Universidad Cristiana de Texas, la final a cuatro de la liga universitaria estadounidense y que llama a las puertas de la NBA femenina
Suárez se formó en el OCB y en verano acudía como monitora a los campus de la cantera infantil femenina del equipo ovetense

Marta, durante un partido con la selección española de baloncesto.
Los americanos llaman el "March Madness", al marzo de locura, a las eliminatorias para designar, en la vorágine de este mes, a los cuatro equipos que, tanto en categoría masculina como femenina, se juegan el título nacional del baloncesto universitario estadounidense. El país se paraliza y este año hay una asturiana que ha disputado las series y cuyo equipo, Universidad Cristiana de Texas (TCU) se ha quedado a las puertas de la "final a cuatro" tras superar los octavos (el "Sweet Sixsteen", dicen los yanquis) y los cuartos de final (el "Elite Eight") con enorme solvencia. Es Marta Suárez (Oviedo 2002), que firmó una actuación histórica en la ronda que la enfrentó a Virginia, con 33 puntos, 10 rebotes y 3 asistencias, un récord personal en el torneo y clave para que TCU avanzase, camino de la semifinal. Ese día, ella y su compañera Olivia Miles, otra superestrella de enorme futuro, se combinaron para anotar o asistir en todos los puntos de su equipo, algo prácticamente inédito en una competición de este nivel. Por cierto, a las jugadoras de esta universidad del oeste se las conoce con el apelativo de "horned frags", las ranas cornudas.

La jugadora, muy joven, muestra orgullosa una bufanda de su equipo de formación, el Oviedo Baloncesto.
La ala-pivot de 1,91 metros de estatura que ha pisado fuerte en la locura de marzo universitario se iba a convertir en la segunda española en alcanzar ese hito. Tras la canaria Maite Cazorla —la primera baloncestista de nuestro país en disputar una Final Four femenina con Oregon Ducks en 2019—el baloncesto asturiano ha visto cómo una joven muy vinculada deportiva y emocionalmente al Oviedo Baloncesto, ha escrito con letras brillantes una historia propia en la competición universitaria femenina estadounidense. La derrota del pasado lunes (78-52) ante South Carolina, candidata principal al título que suma su sexta Final Four consecutiva, no empaña la gran temporada de la versátil jugadora asturiana.

Marta Suárez lanza a canasta con la oposición de una rival.
Los expertos, que ya la sitúan en puestos altos del "draft", la lista que incluye a las aspirantes a disputar el campeonato profesional de la WNBA, la NBA femenina, destacan que Marta Suárez ha sabido reinventarse, crecer y destacar en el baloncesto universitario de élite, pese a varias graves lesiones que frenaron su meteórica carrera. Su recorrido en la NCAA ha sido todo menos convencional: tras pasar por varias universidades, la joven encontró en las "Horned Frogs" un entorno competitivo donde explotar su potencial al máximo.
Su juego es una mezcla de carácter interior con habilidad exterior, a lo que suma un tiro demoledor. Suárez ha brillado en la temporada 2025-26 como una pieza clave en el ataque y la rotación de TCU. Sus números —más de 17 puntos, 7 rebotes y más de 2 asistencias por partido— la sitúan entre las jugadoras más completas y productivas de la liga universitaria.
La ovetense no llegó al baloncesto estadounidense como una estrella consagrada ni como una promesa mediática, lo que hace aún más singular su explosiva carrera: su crecimiento ha sido progresivo, forjado en el día a día de una competición exigente que no perdona la inexperiencia.
Antes de consolidarse en TCU, Suárez pasó por Tennessee y California Berkeley, lo que no solo subraya su versatilidad, sino también su capacidad de adaptación y de buscar constantemente el entorno que mejor potencie su juego. En Berkeley se graduó en Comunicación y Marketing y recibió un premio como la mejor estudiante deportista del año. ese galardón supone enorme mérito, al otrogarlo una de las mejores instituciones académicas de Estados Unidos, con 38.000 alumnos. De sus aulas han salido 72 premio Nobel.
Durante la última temporada, ya en TCU, Suárez promedió 17.1 puntos y 7.1 rebotes por partido, con porcentajes de tiro muy eficientes, lo que la sitúa como una jugadora "First Team", es decir, entre las mejores de su conferencia, la poderosa Big 12. Fue nombrada varias veces "jugadora de la semana" de esta conferencia, incluyendo un tramo espectacular donde sumó 26.5 puntos, 10 rebotes, 3 asistencias y 3 robos por partido durante dos semanas consecutivas.
Buena parte del éxito de la asturiana tiene que ver con la gestión de sus actuales entrenadores, tanto el principal, Mark Campbell, con uno de los mejores carteles de la liga, como el asistente Xavi López, un exjugador que se formó en la prolífica cantera de Badalona, que militó en ACB con Bilbao Basket y que se enfrentó en varias ocasiones al Oviedo Baloncesto durante su periplo en las segundas ligas, cuando militaba en Ávila. Este base anotador se retiró en Leyma Coruña y ha hecho carrera como técnico en EE UU. De él dice Campbell que es "el mejor reclutador internacional en el baloncesto femenino y un gran constructor de relaciones".
Una referencia: Amaya Valdemoro
Marta Suárez tiene una referencia clara en Amaya Valdemoro, la jugadora más laureada del baloncesto español, con tres anillos de la WNBA, un bronce mundialista y cinco medallas continentales con la selección española, entre otros entorchados. Como Valdemoro, Marta perdió a su madre a una edad temprana, y ambas supieron sobreponerse a un suceso que marcó profundamente sus vidas personal y deportiva. Entonces jugaba en Tennessee y decidió regresar a España para acompañar a su familia en esos difíciles últimos días. Disputó también unos partidos con el ABDA avilesino, antes de retornar a construir su sueño. "Ama el baloncesto y quiere ser profesional", subraya orgulloso su padre, Maxi Suárez, que no ve a su hija desde Navidad, cuando se desplazó a Estados Unidos con el hermano de la jugadora, aunque hablan muy a menudo. Ella no viaja a España desde el pasado verano, para participar en una concentración de la selección absoluta B en Baleares. Padre e hijo tenían previsto volar de nuevo a EE UU de haberse clasificado Marta para la "final four", que se disputa en unos días. "Allí íbamos a estar, con la bandera de Asturias y la bufanda del OCB", cuenta el padre, que define a su hija como "una deportista muy competitiva".
En el Oviedo Baloncesto, su club nodriza, al que llegó "siendo una enana", en alevines, en palabras de Paula Bergel, directora de la cantera del club capitalino, se sienten "superorgullosos" del éxito de la jugadora. "Siempre vimos en ella un talento descomunal. Era, y es, muy trabajadora y una líder, jugara en la categoría que jugara, incluso con jugadoras mayores que ella", señala Bergel. Se había iniciado en el baloncesto en su colegio, el Santa María del Naranco. De ahí al OCB y a las selecciones asturianas, de donde dio el salto al Siglo XXI, el equipo conformado por la Federación Española para pulir a los mayores talentos del país en el Centro de Alto Rendimiento de Barcelona. Tenía entonces 16 años. A partir de ahí comenzaron las llamadas de las selecciones nacionales. Y el deseo innato de conquistar América
Su vinculación con el club que la llevó de la mano se mantiene aún hoy. "Cuando está en Asturias siempre viene a ver a nuestros equipos de niñas, incluso de monitora en los campus de verano", relata Bergel. Fernando García "Ferdi", actual director general del club, fue uno de sus primeros entrenadores. Todos en el OCB han estado pendientes del "March Madness", de ver hasta dónde podía llegar la "locura" de Marta Suárez.
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