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El análisis del sportinguista volador: Una victoria insuficiente para un playoff que se ve lejano

La victoria ante la Real Sociedad B causa alivio, pero que no cambia la percepción de una temporada que se aleja de los objetivos y que sigue dejando muchas dudas sobre lo que puede dar el equipo en lo que resta

Sporting - Real Sociedad B

Sporting - Real Sociedad B / Ángel González / LNE

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada trabaja como sobrecargo de aviación en la línea bandera de México. Es fundador y presidente de la peña "La villa de Quini", la primera y la única peña sportinguista oficial en México y fuera de España. Hasta diez veces al año vuela a España para ver los partidos del Sporting.

Esta vez no pude ver al Sporting desde El Molinón, sino desde un barco en pleno archipiélago griego, con cobertura limitada una vez más y el WhatsApp como único hilo para seguir el marcador. A pesar de la distancia, no se me escapó la importancia de este partido. Tras tres encuentros sin ganar y un playoff que ya parece lejano, los tres puntos eran más necesarios que nunca.

El primer tiempo fue un monólogo total del Sporting, llegadas constantes, ocasiones claras y dominio absoluto del juego. Cuando parecía que los equipos se marcharían a los vestuarios con un empate, apareció Gaspar para cabecear un centro perfecto de Guille Rosas y poner el 1-0.

Sin embargo, el segundo tiempo fue otra historia. El Sporting se vino abajo, se echó para atrás y dio espacios a un filial como la Real Sociedad en tierra de nadie y que, sin la presión de un equipo buscando un objetivo, empezó a intentar buscar el empate. La sensación es clara, un partido que se podía haber ganado holgadamente y se terminó sufriendo más de la cuenta, convirtiendo un partido cómodo en un final de puro sufrimiento, lo que ya es una costumbre para el aficionado Sportinguista.

Como tantas otras veces, me doy cuenta de que seguir al Sporting va más allá de ver los goles en directo. Me ha tocado vivirlo desde distintos lugares, escenarios, países y continentes; incluso a 40.000 pies de altura a mitad del Atlántico norte, pero en esta ocasión no pude seguirlo en medio del mar Egeo, “ya solo faltaba eso”. Seguira tocando verlo al distancia por un tiempo.

Una victoria que da alivio, pero que no cambia la percepción de una temporada que se aleja de los objetivos y que sigue dejando muchas dudas sobre lo que puede dar el equipo en lo que resta. Y, por lo menos, con esto el Sporting virtualmente asegura la salvación. Hace un año, justo por estas fechas, la historia era muy distinta: con Rubén Álvarez en el banquillo, el equipo perdió en casa ante el Tenerife, y todo se volvió convulso, metiendo al Sporting en serios apuros por la permanencia. Garitano llegó y hubo una gran mejoría pero el romance no duró mucho. Suena difícil tener que decirlo, pero al menos la salvación se consigue con tranquilidad. Qué poca ilusión, qué poca ambición… y, a pesar de todo, eso ya es algo y lo peor es que nos estamos acostumbrando.

La próxima jornada en Burgos se promete ver otra Mareona viajera, esta vez con más ganas de empujar al equipo y quizá, con algo más de ilusión, recuperar un poco el sueño que, de momento, se escapa.

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