Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

"El ambiente en las calles de Budapest es de celebración, no de protesta, la gente tenía ganas de cambiar, sobre todo los jóvenes", dicen los erasmus asturianos María Arias y Adriel Romay

"Teniendo en cuenta el anticomunismo que profesan tantas personas aquí en Hungría, había mucha irritación y recelo por el acercamiento de Orban a Rusia", aseguran los estudiantes

María Arias y Adriel Romay.

María Arias y Adriel Romay. / LNE

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Viktor Orbán, el gran disruptor europeo, acaba de ser derrotado por el candidato Péter Magyar en unas elecciones históricas en Hungría, lo que ha desatado la alegría en la capital. "El ambiente es festivo, están bastantes contentos", asegura la ovetense María Arias, estudiante de erasmus en la Universidad de Economía y Negocios Budapest. El gijonés Adriel Romay, estudiante de la misma universidad, añade que, "ayer (por este domingo), en el centro de la ciudad, el ambiente no era de manifestación o protesta, era de celebración".

"La gente tenía ganas de cambio", cree María Arias. "Había mucho cabreo con los casos de corrupción, y por el antieuropeísmo. Hungría es un país anticomunista por todo lo que tuvieron que pasar en el pasado, y causaba irritación y recelo el acercamiento de Orbán a Rusia", opina Romay. No onstante, "la gente mayor le sigue apoyando".

María Arias habla de un profesor suyo, que en clase despotrica contra la Unión Europea y también contra la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, contra la que se dirige el odio antieuropeo. "Son muy conservadores", remacha.

"No obstante, los húngaros, sobre todo los jóvenes, ven a Europa como el futuro, y prefieren mantenerse unidos y a favor de Europa", añade María Arias.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents