"Asturias quiere refundar su relación con México": Barbón conoce el poderío del Centro Asturiano en la capital mexicana
El presidente del Principado visita a los ancianos ingresados en la residencia del Hospital Español, donde hay varios emigrantes asturianos, y se encuentra con la directiva del Centro Asturiano de México
La patronal asturiana Fade firma un convenio de colaboración con sus homólogos mexicanos de Coparmex

El presidente Barbón, con la directiva del Centro Asturiano de México y María Antonia Fernández Felgueroso, presidenta del Consejo de Comunidades Asturianas, a la entrada de la sede en Polanco del Centro Asturiano de México. / E.L..
La estatua del Rey Pelayo que preside la entrada del edificio del Centro Asturiano de México, en el barrio capitalino de Polanco, es tan impresionante que incluso sus reproducciones a escala no pierden ni una pizca de épica. Con una de ellas –con el peso del bronce y casi del tamaño de un niño pequeño- salió el presidente Adrián Barbón de su primera toma de contacto con los hombres que dirigen la institución que encarna como ninguna en el mundo el poderío que llegó a tener –y que en México todavía tiene- la comunidad asturiana emigrante a América.
“Ésta se va para el despacho”, comentaba con la estatua en la mano el presidente asturiano, poco antes de regresar al infinito Chevrolet Suburban negro todo terreno con el que se mueve con escolta motorizada policial por Ciudad de México. Solo así, a bordo de esa especie de rompehielos protocolario, se puede avanzar entre el perpetuo atasco mexicano para poder cumplir todo el programa.

Barbón le señala en el gran mapa que hay en el Centro Asturiano de México la ubicación de Laviana, su concejo natal, al embajador de España en México, Juan Duarte Cuadrado. / E.L.
Unas horas antes, el presidente asturiano había sido recibido a los pies de ese rey Pelayo con porte de titán por la junta directiva del centro, orgullosamente trajeada. Junto al resto de la misión empresarial asturiana, comió un menú extenso en este edificio mantenido a la perfección, levantado a escala del monarca gigante que se alza en la entrada, y volvió unas horas después para asistir a la firma del convenio de colaboración entre la presidenta de la patronal asturiana Fade, María Calvo, y los representantes de Coparmex, la Confederación Nacional de la República Mexicana.
En las palabras que precedieron a la comida, Barbón aseguró que “Asturias está decidida a refundar su relación con México” y agradeció a todos los integrantes de la comunidad asturmexicana sus desvelos por “mantener viva la Asturias exterior”.

María Calvo, presidenta de Fade, firma el acuerdo de colaboración con Coparmex, con su presidente Juan José Sierra (de origen asturiano) a su izquierda. / Prensa Principado
Foco en México, nada más
Barbón, en público, sólo tiene ojos y boca para México, asturmexicanos y la promoción empresarial. Ninguna alusión, ninguna, a la tormenta política que se está desplegando en Asturias a causa de las conclusiones de la comisión de investigación de la Junta sobre el accidente de la mina de Cerredo -que causó 5 muertos- y a la exigencia de depuración política de los dos consejeros de Industria anteriores, Nieves Roquení y Enrique Fernández, hoy al frente del puerto de El Musel y de Hunosa, respectivamente.
La teoría del presidente asturiano es que cualquier intervención suya desde México enturbiaría el objetivo del viaje a México, enturbiaría la misión comercial y la atención que merecen estos días los asturianos del exterior en su primer viaje a América. Hay un tiempo para cada cosa: si ya hablaron todos en el partido y si su opinión habrá de estar necesariamente ajustada a la doctrina oficial socialista, ¿qué añadirían unas palabras suyas al respecto? El silencio de Barbón se sustenta en una autopercepción de “hombre pancho” que no va a dejar que otros le marquen el tempo. Una semana podrán esperar.

Barbón y otros representantes del Principado, con la Junta Directiva del Centro Asturiano de México, en la sala de juntas de la institución / E.L.
Mensajes encriptados
De todas formas, que en la vida real no hable sobre Cerredo y todas sus derivadas, no quiere decir que en su existencia virtual no deje de deslizar mensajes algo encriptados. En la red social X, agradeció a los asturmexicanos la acogida recibida estos días. Matizó que el viaje fue programado “hace varios meses” para “saldar una deuda con tanto asturianos y asturianas”. Lo que vendría a decir, si Barbón dijera algo públicamente, es que ni se trata de una escapada al otro lado del charco para esconderse del derrabe político ni añadiría mucho a la controversia que él ahora metiera más paladas de carbón a la caldera política. Ya habrá ocasión para ello en el pleno que le espera a la vuelta, con el jet lag mexicano todavía encima.
Barbón no está entrando al trapo del PP y, como mucho, se limita a rectificar al portavoz popular Venta Cueli. Le acusó el popular de pasarse estos días “paseando y braceando por los jardines de México DF a modo de Virrey de México”. El presidente socialista, en respuesta, le explica en la red social X que “México DF no existe, existe Ciudad de México una entidad federativa que junto a los 31 estados conforman los Estados Unidos Mexicanos”. De paso, le pide respeto a las instituciones y “sobre todo a la emigración asturiana”.
Próxima cita: una muchedumbre en la Jira
Así que lo que ocurre en Asturias se queda en Asturias o, como mucho, en la conversación de las redes sociales, donde Barbón se mueve como ningún político asturiano. En la vida real de Ciudad de México –no México DF- el presidente sigue moviéndose por una capital atascada, bajo un tiempo que oscila entre el sofoco y el chubasco y hasta la tromba de agua, visitando a las distintas huellas que la emigración ha dejado aquí. La cita en el Centro Asturiano de la calle Arquímedes –en el barrio de Polanco las calles aluden a la cultura grecolatina clásica- fue solo la primera toma de contacto. El domingo, y en una sede del Centro Asturiano aún de mayor tamaño (el Parque Asturias) Barbón volverá a una institución con un poderío incuestionable y que definió como “el centro asturiano de referencia, el ejemplo de los centros asturianos de todo el mundo”. Asistirá a la Jira, la gran celebración anual abrileña de los asturmexicanos. Allí, previsiblemente, lo recibirán centenares de asistentes.

Barbón en el Hospital Español junto al director de la entidad, Daniel Suárex. Barbón les regaló una reproducción del Palacio de la Presidencia del Principado. / E.L.
La mañana del miércoles la pasó el presidente asturiano en el Hospital Español, hoy un moderno hospital privado que no olvida su origen en 1842 como sociedad mutua de beneficiencia, creada por los españoles para protegerse unos a otros, cuando la gran ola migratoria de los siglos XIX y XX. El carismático presidente del centro sanitario, Daniel Suárez, recibió al presidente asturiano, que llegó acompañado por María Antonia Fernández Felgueroso, presidenta del Consejo de Comunidades Asturianas. La cita se produjo en el luminoso salón de la residencia de la tercera edad, donde viven numerosos emigrantes españoles, muchos de ellos asturianos. Casi todas son mujeres.

Barbón saludando a los residentes en el Hospital Español. / E.L.
Pines y Pascua
Barbón, que tiene mucha mano con las personas mayores, dedicó unas palabras a un grupo de residentes, reunidos para la ocasión. Elogió la labor social desplegada por el Hospital Español y saludó uno a uno a todos los ancianos, insistiéndoles en que su tierra natal, España y Asturias, “no os olvidan. “Quiero que sepáis que allí donde hay un español o una española, donde hay un asturiano o una asturiana, están España y Asturias enteras”. También tuvo Barbón una mención especial hacia un grupo de monjas allí presentes, que trabajan en el centro, a las que recordó que “estamos celebrando la Pascua de Cristo” y que este tiempo litúrgico es idóneo para reivindicar “el valor de lo comunitario”, apuntó. Se acercó después al sacerdote de la residencia, el palentino José Rodríguez Gutiérrez, quien se disculpó con Barbón por no tener orígenes asturianos pero, en contrapartida, dijo que su primera misa había sido en Covadonga. Regaló Barbón a la institución sociosanitaria una pequeña reproducción del palacio de la Presidencia del Principado y repartió muchos pines con el escudo de Asturias entre todos los ancianos allí presentes.

Barbón saludando a los residentes en el Hospital Español. / E.L.
"Mustang"
Uno de los que lo recogió con más ilusión fue José Luis Fernández Corro, de orígenes asturianos, y que no era precisamente de los residentes de mayor edad. Tiene 69 años y acaba de ser recogido por la institución después de vivir en la calle. De joven, cuentan, fue un prometedor futbolista al que todos conocían como “Mustang”, por tener el mismo brío al correr que los caballos salvajes de Estados Unidos. Cuentan también que el Real Madrid llegó a interesarse por él. Pero luego llegó la vida, que a veces pasa al galope sobre algunos hombres.

Barbón, Daniel Suárez y María Antonia Fernández Felgueroso, en el Hospital Español / .
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