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El empresario hijo de asturianos que encabeza la patronal mexicana con 36.000 compañías: la historia de Juan José Sierra

El presidente de Coparmex, que acaba de firmar una alianza con la patronal asturiana Fade, desciende de un cabraliego de Arenas que inició su andadura empresarial en el sector de las telas en Veracruz

Sierra, asiduo veraneante en Asturias, considera que Asturias tiene que aprovechar empresarialmente los vínculos creados con México gracias a la emigración: "Eso es algo que tienen pocas autonomías y la confianza cuenta mucho a la hora de hacer inversiones y negocios"

"Asturias posee un ‘know-how’ industrial, la tecnología y los nichos especializados, mientras que México cuenta con la escala en el mercado y la integración en Norteamérica", subraya el máximo responsable de Coparmex

Juan José Sierra, presidente de Coparmex

Juan José Sierra, presidente de Coparmex / .

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Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Juan José Sierra Álvarez, contador público y empresario veracruzano, encabeza la patronal mexicana Coparmex (Confederación Patronal de la República Mexicana), con la que recientemente firmó un acuerdo de colaboración la Federación Asturiana de Empresarios (FADE). Tiene 58 años de edad, está casado con una descendiente de emigrantes asturianos y es padre de cuatro hijos.

-Su padre era asturiano.

-Nativo Arenas de Cabrales, de las faldas de los Picos de Europa. Se llamaba Teodoro Sierra, falleció a finales 2024, con 93 años. Vino a México en 1953. Tengo el boleto original de mi papá, es un gran tesoro para mí. Salió de Gijón a bordo del Covadonga. Iba a Nueva York, Cuba y luego a Veracruz.

-¿En qué trabajó?

-Llegó a trabajar a Almacenes Blanco, a Ciudad de México. Eran unos almacenes muy famosos en aquella época, propiedad de asturianos de La Borbolla (Llanes). Mi padre abrió en Guadalajara, luego fue a abrir como gerente en Córdoba y Orizaba. En Córdoba conoció a mi mamá, que era de Fortín de las Flores, pero hija de un asturiano de Gera (Tineo). Se casaron, tuvieron cuatro hijos. El segundo soy yo.

-¿Usted se mantiene vinculado a Asturias?

-Desde niño. Antes ir a Disneylandia ya iba por Asturias. No conocía yo a Mickey Mouse y siempre pasábamos los veranos en Cangas de Onís. Dos meses al año nos los pasábamos allí, desde que tengo uso de razón. El primer dinero que juntó mi papá trabajando en México fue para comprarse una finca en Cangas de Onís, que luego le compraron para hacer el Parador Nacional de San Pedro Villanueva. Siempre tenía la ilusión y el sueño de regresar y de que nosotros estudiáramos y nos formáramos allá. Con ese dinero compró otra finca en Infiesto, muy céntrica. No sabe usted lo que nosotros disfrutamos de chicos en Asturias, pasábamos esos dos meses enteros subiendo y bajando. La verdad es que le puedo contar con los dedos de una mano los años que no he ido en el verano a Asturias. La conozco como la palma de mi mano. Ahora pasamos el verano en Gijón.

-¿Después de trabajar en Almacenes Blanco su padre montó su propia empresa?

-Es correcto. Él se independiza y pone una tienda de telas en sociedad con su hermano, que ya estaba también trabajando en Blanco. Pone la primera tienda en Veracruz, y luego la segunda, y luego la tercera. También el hermano, cuando él ya vivía en Ciudad de México, se independiza de Blanco. Fueron socios al inicio y después dejaron de serlo. Mi tío fundó su empresa, también tiendas de telas, en el Centro y Norte. Mi papá se ubicó más en el Sur del país, en el mismo sector de las telas. De joven empecé con mi papá y con un socio. Muchos años expandiendo la empresa, que en 2007 se fusionó con Parisina, la cadena de tiendas de mi tío, el hermano de mi padre, que sigue vivo y tiene 103 años. ¿Qué le parece? Se llama Juan José Sierra, como yo, también de Arenas de Cabrales. Yo ahora me dedico al inmobiliario y al tema de franquicias. Eso me permite también presidir Coparmex.

-¿Qué es Coparmex, qué dimensiones tiene?

-Es un sindicato patronal que estamos cumpliendo, en este 2026, nada menos que 97 años de existencia. Se fundó en 1929. Somos 36.000 empresas. Con una presencia en 71 centros empresariales en el país, más 17 delegaciones y 17 representaciones. Tenemos presencia en 105 ciudades del país. Prácticamente estamos en todos los estados de México.

-¿Puede resumir las principales demandas que tienen las empresas que forman parte de Coparmex?

-Hoy México tiene grandes oportunidades en la relocalización de las cadenas de suministro al lado de nuestro gran socio comercial que es Estados Unidos, el principal mercado consumidor del mundo. Y para que México sea atractivo a la inversión, tenemos que trabajar en tres condiciones que impactan en el desarrollo económico del país: la seguridad, como primera condición fundamental; la segunda es la certeza jurídica, y la tercera es el tema de la energía.

-La energía ¿en qué aspecto?

-En México tiene que abrirse el sector energético a la inversión privada. Tenemos que tener suficiente luz a precios accesibles, tenemos que tener energía confiable en el país. No quisiera yo hablar de más, pero sí es importante la infraestructura, el desarrollo de talento y el tema del agua en algunas regiones del país, pues tenemos una crisis hídrica.

-Cuando habla de la reconfiguración de cadenas de suministros, habla del nuevo contexto de la economía estadounidense. ¿Ustedes pueden salir ganando en este nuevo enfoque de Trump? ¿A eso se refiere?

-En esa relocalización, en esa reducción de la dependencia de China, creemos que hay una gran oportunidad para fortalecer la región de Norteamérica bajo el T-MEC (el tratado entre Estados Unidos, México y Canadá). El acceso a Norteamérica vía México es una ventaja estructural. Es decir, el T-MEC posiciona a México como parte del bloque económico más dinámico del mundo. A través de México puedes acceder a un mercado de 500 millones de personas, el 30% del PIB mundial. Y ahí México es el principal socio comercial de Estados Unidos. O sea, invertir en México es integrarse automáticamente al mercado de Norteamérica.

-Con lo cual, puede ser una puerta de acceso para las empresas españolas y asturianas.

-Por supuesto. España es uno de los socios económicos principales de México y de Europa, con cifras que reflejan esa relación robusta y en crecimiento. Tan solo en el último año, la inversión española en México ha superado los 3.000 millones de euros. Eso refleja la confianza de España en el mercado mexicano y el interés de seguir fortaleciendo esta presencia. En materia comercial, el intercambio bilateral entre México y España alcanza cifras superiores a los 11.000 millones de dólares. El comercio de México y la UE supera los 88.000 millones de dólares. Europa se posiciona como el tercer socio comercial más importante de México.

-¿Y qué lugar puede ocupar Asturias en ese gran intercambio comercial?

Creo que aquí lo podemos aterrizar. En este marco, Asturias es referente en industria, en energía, metalúrgica y en innovación. Y comparte con México una historia, unos lazos humanos, familiares, forjados por generaciones de migrantes asturianos que encontraron en el país su segunda patria. Es importante fortalecer estos lazos y ver cómo nos podemos ayudar. Asturias tiene un ‘know-how’ industrial, la tecnología, los nichos especializados, mientras que México cuenta con la escala en el mercado y la integración en Norteamérica. Además, en Veracruz tiene un puerto de cara al mundo y Asturias tiene lo mismo. Es importante fortalecer estos lazos y encontrar el nicho y las oportunidades de inversión en México, pero también en Asturias.

-Porque además, en el acceso a ese mercado, como dice usted, quizá ayuden esos vínculos que tenemos con los asturmexicanos. No sé si explorados de manera suficiente.

-Ese es un punto de partida que muy pocas autonomías en España tienen. Cuenta mucho la confianza en una relación para hacer inversiones, negocios. En ese sentido va el convenio Coparmex-FADE, que establece compromisos concretos de cooperación, intercambio de información, experiencias y mejores prácticas entre organizaciones y empresas afiliadas de ambas instituciones. En fin, el fortalecimiento de la competitividad bajo principios del Estado derecho, la certeza jurídica y la apertura. Y que seamos capaces de identificar dónde están esas sinergias, consolidar estas alianzas para ampliar la presencia en mercados internacionales.

-En sentido contrario, ¿qué atractivos puede tener Asturias para la inversión de los capitales mexicanos?

-Para México es importante el acceso a redes empresariales ya consolidadas en Asturias y, a través de FADE y CEOE, al ecosistema empresarial español y europeo. ¿Cómo vemos Asturias como puerta de entrada a Europa para empresas mexicanas en proceso de internacionalización? Creo que también esta parte es muy importante. Asturias tiene en México una plataforma de acceso a América del Norte y al mercado del T-MEC. Puede aprovechar muy bien el contexto del ‘near-shoring’, la relocalización de las cadenas de suministro. Y puede aprovechar la vinculación con empresas afiliadas a Coparmex en los 71 centros empresariales que tenemos. La relación con Coparmex será fundamental para promover las inversiones en ambos países.

-¿Cómo ha visto cambiar a Asturias?

-Todos los veranos voy a Asturias. En el tema de empresa, de industria, tiene muchos retos, y los tiene España, pero el grado de desarrollo de infraestructuras de Asturias es impresionante. Lo vemos en sus carreteras, en sus ciudades, en su planeación, en los espacios verdes, en la competencia por tener ciudades más peatonales. Hay una constante evolución para mejorar los servicios y creo que es un reto que tenemos en México. Es algo que envidiamos. Nos da envidia de la buena tener esos servicios públicos.

-¿Cómo le ha marcado a usted el ser hijo de emigrantes asturianos?

-Yo soy veracruzano, mexicano nacido en este gran país, pero con unas raíces históricas, un legado español, asturiano, innegable. México es la fusión de dos grandes civilizaciones que hicieron posible este gran país que dio de comer a muchos españoles, como decía mi papá. España significa oportunidades para muchos mexicanos y para muchos latinoamericanos también. Yo viví la lucha, el trabajo y la tenacidad de muchos españoles que vinieron a trabajar a México. Y cómo México le brindó esa oportunidad de prosperar. Quienes hemos sido testigos de esas historias de esfuerzo y de trabajo valoramos más la colaboración y cooperación histórica que, durante muchos años, han tenido México y España.

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