El colapso el país caribeño
La ayuda asturiana a una Cuba al borde del abismo: 300 euros al año por persona salvan la vida de nuestros emigrantes
Marcos Niño, director general de Emigración en funciones, acompaña a las trabajadoras sociales del Principado que facilitan en acceso de una ayuda vital para la supervivencia de medio millar de astur-cubanos
La comunidad asturiana en la isla, de unas 18.000 personas con pasaporte español, es la más necesitada de todas las que el Principado tiene en el extranjero. Gracias las aportaciones anuales, que rondan los 300 euros por personas, muchos logran sobrevivir en un país que ya se ha quedado sin combustible
Niño: "Cuando sales del hotel, te conviertes en una divisa andante. Todos están buscando la manera de sacarte algo: un euro, un paracetamol, algo… Sí, podemos hablar de la basura, de los cortes de luz, pero lo que más me impresionó fue la miseria, la necesidad más absoluta de conseguir algo, lo que fuera"

Marcos Niño, con Liliana Artime del Valle (responsable en Santa Clara de la relación con el Principado) y las funcionarias del Principado, María del Pilar González Acero y María Covadonga Díaz González.
“La situación es de miseria absoluta en Cuba. Y lo que tratamos de hacer es devolverles algo, muy poco, de lo mucho que nos dieron los emigrantes asturianos, que nos quitaron mucha hambre en Asturias entre finales del siglo XIX y del XX”. Lo dice Marcos Niño, director general de Reto Demográfico, que también está cubriendo las funciones de Olaya Romano, directora general de Emigración, de baja por maternidad. Y como tal, Niño acaba de regresar de Cuba, a donde viajó junto a dos trabajadoras sociales del Principado, que visitan anualmente a la isla para ayudar los emigrantes asturianos a rellenar las solicitudes de ayuda económica que luego reciben del gobierno asturiano. De otra manera, se quedarían sin acceso a una aportación anual que, literalmente, les permite no morir de hambre.
La colonia asturiana en Cuba (tanto lo que son nacidos en el Principado como descendientes con pasaporte español) ronda las 18.000 personas. Se trata de la comunidad asturiana en exterior más envejecida, sin duda alguna. Y también la que se encuentra en peor situación económica y social. Hay casos personales verdaderamente dramáticos, con personas ancianas encamadas y sin apenas familiares que puedan ayudarlas. Y todo esto en un país prácticamente quebrado, descapitalizado demográficamente y con las principales infraestructuras en estado de ruina, al que la caída del régimen venezolano de Maduro dejó, además, sin su principal suministrador de petróleo. A ello se suma el bloqueo estadounidense. Este martes, el gobierno de Cuba anunció oficialmente que se había quedado sin combustible. Un paso más hacia el pozo sin fondo en el que está cayendo el país caribeño donde la revolución castrista terminó en catástrofe.

El encuentro entre los representantes del Principado y los asturcubanos en Santa Clara. / .
En la última convocatoria de ayudas individuales, el Principado concedió 505 subvenciones en Cuba por valor de 156.232,28 euros para cubrir necesidades básicas de subsistencia de asturianos nacidos en el Principado, o hijos de naturales de Asturias. Este año, el número de beneficiarios será similar. Las ayudas oscilan entre 250 y 320 euros anuales por individuo. En España puede parecer una aportación económica bien escasa. Pero, en mitad de la quiebra total de la sociedad cubana, ese dinero puede ser la diferencia entre vivir o morir. Una pensión mensual ronda los 12 euros en Cuba.
Marcos Niño, que nunca había estado antes en Cuba, confiesa que regresa afectado por la situación que se encontró entre la comunidad asturiana en una isla que fue conocida como “La perla del Caribe” y fue el lugar donde la emigración del Principado alcanzó sus más altos logros sociales y empresariales. Como tantos asturianos, también en la familia de Niño, ex alcalde de Santaya de Oscos, quedó la huella de la emigración en Cuba. “Mi bisabuelo, José María Niño, estuvo en Cuba, alí tenía una bodeguita y con ese capital hizo la casa de mi pueblo”. En el bar tienda “Casa Pérez”, el padre de Marcos Niño, conocido por todos como “Pepe de Pérez”, fallecido en 2025, se convirtió en el auténtico corazón del concejo.
Ahora Marcos Niño acaba de volver de la isla que permitió prosperar a su familia. Y viene tocado. “Hace tiempo fui con una ONG a los campamentos saharauis y ves la miseria y compruebas que allí, en el desierto, no pueden hacer nada. Pero vas a La Habana, ves lo que fue y lo que es, y todavía te duele más, porque que hay posibilidades. Aunque, hoy en día, sería muy complicado levantar ya el país por la ausencia de tanta gente joven como se ha marchado al extranjero”.
Pero el viaje no tenía por objeto hacer análisis geopolíticos. Ni abordar con la comunidad asturcubana la situación sociopolítica en la que están sumidos, algo que además puede meterlos en problemas dada la represión que mantiene el régimen encabezado por Díaz-Canel. Había una misión concreta: ayudar a la comunidad asturiana a rellenar las “planillas”, como ellos llaman a los impresos de solicitud, para recibir las ayudas del Principado. En ello se emplearon a fondo María del Pilar González Acero y María Covadonga Díaz González, las dos trabajadoras sociales que viajaron junto al director de Emigración en funciones. Niño elogia el trabajo que, a lo largo de estos últimos años, están desarrollando las funcionarias de Emigración, que se han convertido en el verdadero nexo de unión entre Asturias y la maltrecha comunidad asturcubana. “No sabes el compromiso personal que tienen con todos ellos y la ternura con la que las reciben. Hacer este trabajo que hacen cada año en Cuba es anímicamente muy complicado, muy duro”, insiste. Viajar a Cuba hoy no sólo supone enfrentarse a un país sin combustible, donde los apagones eléctricos son el pan de cada día. También, viajar a una isla donde las basuras se acumulan porque no hay combustible para los camiones de recogida supone exponerse a la epidemia de chikungunya, una dolorosa enfermedad transmitida por los mosquitos.

Los integrantes de la comunidad asturcubana en Santa Clara. / .
Apagones (y cortes de agua consiguientes al no poder bombearse), mosquitos, basura por todos lados, carestía alimentaria y mucho mercado negro, carreteras y edificios en estado ruinoso, una población envejecida y enferma… Es el panorama ya característico de la Cuba en pleno colapso acentuado. Pero Marcos Niño aporta otra imagen que, a su juicio, describe muy bien el estado de necesidad de la población cubana: “Cuando sales del hotel, te conviertes en una divisa andante. Todos están buscando la manera de sacarte algo: un euro, un paracetamol, algo… Sí, podemos hablar de la basura, de los cortes de luz, pero lo que más me impresionó fue la miseria, la necesidad más absoluta de conseguir algo, lo que fuera”. Niño conoció, además, una Habana sin apenas turistas, donde ha desaparecido ese pulmón económico que daba un poco de oxígeno al país. “Es increíble, vimos muy pocos turistas, es que no hay nadie por La Habana y los hoteles y restaurantes están vacíos”.
Dificultades para hacer llegar las ayudas
Las trabajadoras sociales se encargaron de ayudar a la comunidad asturiana en Cuba a rellenar las solicitudes y Marcos Niño, que mantuvo varios encuentros en la embajada, garantizó algo que no resulta fácil en el estado en que se encuentra el país: la llegada del dinero y su ingreso en un banco cubano, al mejor tipo de cambio posible, para que los beneficiarios puedan comprar alimentos a través de una tarjeta monedero, “obviamente después de hacer unas colas interminables”.
Viaje a Santa Clara en un "almendrón"
Desde La Habana, donde trataron de reunir a todos los usuarios que residen en la capital o sus cercanías, Niño también acompañó a las trabajadoras a Santa Clara, al encuentro de otro núcleo de miembros de la comunidad asturiana en la isla. Se trataba de agruparlos lo máximo posible ante la imposibilidad de recorrer Cuba en estas circunstancias. Fueron 4 horas de viaje en un “almendrón” (coche) de los años 50 al que el ingenio cubano había dotado de un motor Hyundai y de la caja de cambios de un Toyota. “Fuimos por una autopista que en su momento fue extraordinaria, de tres carriles, pero que ahora está como está y tienes que ir de día porque, de noche, no sabes dónde puede aparecer el bache”. En un país sin combustible, la gasolina es oro. Les salió a 8 euros el litro.
Cuando llegaron a Santa Clara, Niño percibió la entrañable emoción y la “alegría” con la que los asturianos recibieron a las trabajadoras sociales del Principado. Y también, en la nariz, algo que lo retrotrajo a los tiempos en que su bisabuelo llegó a la isla: “Te parece volver al siglo XIX. Cuando llegas a Santa Clara lo primero que te viene es olor a caballo, porque la mayoría de los vehículos son tirados por caballo. Fue como si hubiera vuelto a mi pueblo, pero dando un salto de un siglo”.
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