El colapso final de la revolución castrista
Una isla de "pobres diablos sin un kilo encima": hablan los asturianos atrapados en el colapso de una Cuba sin una gota de combustible
La comunidad asturiana en la isla, que ronda las 18.000 personas, denuncia la situación de asfixia a la que está llegando sociedad cubana: "Lo que está haciendo el Gobierno de Trump es abusivo; todas esas medias crueles aplicadas a la isla, lejos de dañar al Gobierno cubano, están destruyendo la vida del pobre pueblo, que no aguanta más”

Celebraciones del Primero de Mayo en Cuba / Ernesto Mastrascusa/Efe
Cuba es una isla sin una gota de combustible ya que cae a un pozo sin fondo. La “perla del Caribe” es ya la pena del Caribe. El colapso cubano se está viendo agravado por el bloqueo al que Trump está sometiendo al país de la revolución castrista. El presidente estadounidense afirmó hace dos días que está convencido de que puede dar “un vuelco a la situación”. Por el momento, entre insólitas negociaciones entre el jefe de la CIA y la familia Castro, la situación de los cubanos es agónica. En la isla viven unas 18.000 personas que son asturianas de nacimiento o que tienen el pasaporte español por ser descendientes de asturianos. Ellos, como toda la población, se adentran en un panorama que no puede ser más negro: “Independientemente a la ideología, lo que está haciendo el Gobierno de Trump es abusivo, todas esas medias crueles aplicadas a la isla, lejos de dañar al Gobierno cubano, están destruyendo la vida del pobre pueblo”, dice una integrante de esa comunidad asturcubana.
Todos los asturianos en Cuba piden a LA NUEVA ESPAÑA condiciones de anonimato para poder dar su opinión real sobre el amargo trago que les ha tocado pasar. Temen las represalias del régimen encabezado por Díaz-Canel. El testimonio de una mujer vinculada con la comunidad asturiana retrata la situación: “El domingo en la noche a mi tía le dio lo que parecía una isquemia, fue algo muy fuerte, parecía que se me moría, pero fuimos al hospital y como el tomógrafo se rompió no pudimos hacer nada”.

Una mujer lavando en su casa de La Habana. / Ernesto Mastrascusa
Los datos de la Organización Mundial de la Salud, publicados hace dos días, indican que la crisis energética que atraviesa Cuba ya ha retrasado 100.000 cirugías (de ellas, a 11.000 niños) y está aumentando el riesgo de enfermedades como dengue, malaria y chikungunya. “Lo que buscan no va a quebrar al gobierno cubano, pero si está acabando con los más vulnerables, con quienes no tienen ayudas del exterior”, añade otra persona vinculada a la comunidad asturiana en la isla. Que añade: “La situación es insostenible por la falta de electricidad. Esto afecta todos los servicios: elaboración de alimentos, suministros de agua a la población, escasez de alimentos básicos y altos precios en lo que aparece (en el mercado); también falta de medicamentos, lo que afecta al servicio básico a la población en los hospitales. Al no haber electricidad otros servicios públicos como bancos, Correos, comercios y los transportes están todos afectados. Es una cadena”. El bloqueo dictado por Trump impide cualquier salida. “De verdad que la situación es muy desagradable, pero el Gobierno (cubano) no afloja. Esta situación no está resolviendo nada. Lo que está es matando a la gente”.
Y, en la isla de los apagones, a río revuelto, ganancia de pescadores: “En medio de todo eso están los que se aprovechan para tratar de explorar al más desprotegido. Se ha incrementado la delincuencia, no importan los horarios, la seguridad que tuvimos en una etapa, eso ya no existe”, apunta otro testimonio de la comunidad asturiana en la isla.

Una familia de La Habana, en uno de los recientes apagones. / Ernesto Mastrascusa/Efe
El pasado 1 de mayo, la fiesta del trabajo, el régimen cubano desafió a EE UU organizando unas celebraciones multitudinarias. La visión, a pie de calle, es bien diferente. Desde la comunidad asturcubana llega esta observación: “Sí, en el desfile del primero de mayo hubo actividades, pero si tú le ves las caras a las personas que están en esas actividades y… Imagínese: pobres diablos sin un kilo encima. Esas actividades para lo que se prestan es para el robo. En medio de esta crisis muy real están las cosas ilógicas que hacen en el gobierno, tratando de aparentar una estabilidad emocional en la población que no existe. Porque siguen pensando que somos los mismos, sin acabar de aceptar ya que el pueblo no aguanta más”. Y un último apunte de cara al futuro: "Muchos están locos por una intervención militar (de EE UU), pero las guerras son destructivas. Guerra, no. Hay otros métodos no tan agresivos para la población. Y es lo que nadie entiende. Mientras, los dirigentes siguen viviendo y el que sufre es el pueblo".

Un par de coches pasando delante de una gasolinera vacía en La Habana. / Ernesto Mastrascusa/Efe
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