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La gran historia de solidaridad de los emigrantes de Cangas del Narcea en Argentina descansa ya en el Archivo de Indianos

El Centro de Cangas del Narcea en Buenos Aires deposita en el Museo de la Emigración de Colombres buena parte de su documentación

“Emociona ve en esos papeles cómo los socios se ayudaban pagando funerales, pasajes para volver o recaudando fondos para vecinos que perdieron su casa por un incendio”, dicen los directivos de este centro que suma ya 101 años

Susana Markendorf y Carlos Ferré en el Archivo de Indianos en la entrega de la documentación del Centro de Cangas del Narcea en Buenos Aires.

Susana Markendorf y Carlos Ferré en el Archivo de Indianos en la entrega de la documentación del Centro de Cangas del Narcea en Buenos Aires. / Archivo de Indianos

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Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

El Centro de Cangas del Narcea en Buenos Aires, que el año pasado cumplió 100 años de existencia, acaba de despositar toda su documentación en el Archivo de Indianos de Colombres. “El saber que toda esa información estará disponible para el público en general y para investigadores de la emigración asturiana en Argentina en particular y que se conozca lo que se hacía en nuestro Centro es algo que, en lo personal, me llena de satisfacción”, dice Susana Markendorf Martínez, integrante de la Junta directiva de este centro que tiene su sede social en el barrio bonaerense de Palermo y que estuvo presente en Colombres a la entrega de la documentación junto con el presidente de la entidad, Carlos Ferré Rodríguez. “No tengo palabras para agradecer a las autoridades y el personal del Archivo de Indianos esta posibilidad de preservación y cuidado de nuestra historia”, añade esta antropóloga argentina de madre nacida en el pueblo cangués de Corbero.

Los directivos del Cangas con la documentación entregada al Archivo de Indianos.

Los directivos del Cangas con la documentación entregada al Archivo de Indianos. / Archivo de Indianos

La entrega de todos estos fondos al Archivo de Indianos evitará que se produzcan nuevos deterioros. Así lo explicar Markendorf: “Si bien hace muchos años que algunos de los integrantes de la comisión directiva del Centro conocíamos la labor realizada por el Archivo de Indianos y el tratamiento y cuidado que tenían con la documentación que recibían, recién este año pudimos traer la documentación y otros materiales. En parte, situaciones propias del Centro que nos ayudaron a tomar la decisión. Por ejemplo en los años 70, cuando aún se inundaba la zona donde estamos, en el barrio de Palermo, perdimos la mayoría de las fotos antiguas de los inicios, de la primera sede propia que tuvimos, en la Calle Cabello 3248, y de las primeras fiestas en la sede actual de la calle Beruti 4643. Tambien hace unos años perdimos los libros de actas y algunos de socios de los años 1958 a 1970 debido a la rotura de un caño que inundó el lugar que se usaba de archivo”.

El año pasado, con motivo del IV Congreso Mundial de Asturianía que se celebró en Villaviciosa, Carlos Ferré Rodríguez, presidente del Centro, “tuvo la oportunidad de conocer el Archivo y quedó encantado por el tratamiento de la información. Por eso, al volver a Buenos Aires propuso ante la Junta Directiva la posibilidad de enviar la documentación para su preservación y la posibilidad que pudieran exponerse diferentes elementos que podíamos enviar. Fue aprobado por la Junta y allí comenzó la tarea de buscar y decidir qué llevar al Archivo para su preservación” detalla Markendorf. Quien añade: “Durante el verano porteño, nos reuníamos a buscar la información más antigua que se encontraba archivada en los altos de los armarios, las fichas de los asociados, los libros de socios y los libros de actas, desde esa primera acta fundacional del 11 de marzo de 1925, cuando creó el Centro Cangas de Tineo, nombre con el que funcionó hasta 1932, cuando pasó a llevar el nombre que el Concejo lleva actualmente, Cangas del Narcea”.  

Los responsables del centro también buscaron “algunos trofeos ganados por nuestros equipos de bolos y les pedimos a los jugadores más antiguos si tenían algunas camisetas para poder enviar. Consideramos que en esto debíamos participar todos los socios, y sé que muchos siguen buscando fotos o documentos de interés”, apunta esta activa integrante de la directiva. Como resultado de ese trabajo se recopilaron distintas fotos de antiguas celebraciones del “Cangas”, como habitualmente se conoce a este centro entre sus socios.

“En mi caso particular –apunta Markendorf-, encontré las solicitudes de socios de mis abuelos, de mi madre, mis tíos, la mía y la de mi hermano, la de Manolo del Campo, que dirigió desde los años 60 por 20 años el Conjunto Infantil del Centro”, indica en alusión al llanisco que fundó y dirigió durante muchos años el Conjunto Pelayo, la agrupación folklórica del potente Centro Asturiano de Buenos Aires. La directiva del centro cangués añade que “entre las fotos encontramos y enviamos había de la Fiesta del Carmen de 1979, en la que se le hizo entrega de una medalla a mi abuela por ser la socia más antigua. Me emocionó mucho encontrarla porque están en ella mis tíos, mis primas, todos acompañando”.

Markendorf también hizo otra aportaciones personales: “Decidí enviar las revistas del Cangas que tenía en casa, aunque suelo consultarlas, porque en el Centro no quedaba ninguna, y cuando deje de bailar, llevaré las castañuelas de mis abuelos, que aun uso. Prometí hace muchos años que el día que dejara el baile las llevaría al Archivo. También llevaré el arcón de madera que mi abuela trajo de España, hace más de 100 años. Pero estas cosas quedarán para envíos próximos”, apunta.

Todo este trabajo de recopilación fue un emotivo viaje al pasado: “Me emocionó mucho revisar la documentación, los libros de actas de las juntas directivas de los primeros años, con todas las historias de solidaridad que aparecen en sus páginas, en las que se aprueban ayudas a socios, pagando funerales, pasajes para que pueda la familia volver a Cangas, la organización de fiestas para recaudar fondos para ayudar a vecinos del concejo que perdieron su casa por un incendio, o para mejorar escuelas o ayudar al hospital asilo. Todas estas historias de hace casi 100 años nos refleja el espíritu de esos asociados y el compromiso con su pueblo”.

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