El último libro de un catedrático asturiano en Málaga
La vigencia de Manuel Llaneza, el "mesías" de los mineros asturianos: Díaz Nosty recupera la figura de un líder "moderado, reformista y regionalista"
Bernardo Díaz Nosti, catedrático emérito asturiano asentado en Málaga, publica "Mineros de Asturias", en el que profundiza en la figura del fundador del Sindicato Minero: "Fue un líder que se anticipó a otros liderazgos. Aportó casi siempre soluciones reflexivas acerca de cómo se podía encarar la situación difícil de la minería asturiana sin romper un pacto tácito con los empresarios".

Bernardo Diaz Nosty, en su casa de Málaga, con su último libro, "Mineros de Asturias" / .
Bernardo Díaz Nosty presentará el próximo día 23 de junio, a las 19:30 horas, en el Club LA NUEVA ESPAÑA, en Oviedo, su último libro, “Mineros de Asturias” (editorial Renacimiento), que orbita en torno a la figura del político y sindicalista Manuel Llaneza Zapico (1879-1931), fundador del Sindicato Minero y alcalde de Mieres. De padre ovetense y madre langreana, y aunque nacido en Valladolid en 1946, Bernardo Díaz Nosty se siente asturiano. Es doctor en Ciencias Políticas y catedrático emérito de Periodismo de la Universidad de Málaga, donde reside desde hace tres décadas.
-Un libro que sale a la luz nada menos que 45 años después de ser escrito.
-Sí, fue mi tesis doctoral, que quedó aparcada por circunstancias diversas que cuento en la introducción. Y ahora, precisamente a raíz de una entrevista con Javier Cuervo en LA NUEVA ESPAÑA, se activó el tema y, en muy poco tiempo, se ha editado y se va a presentar.
-¿Cómo es el Manuel Llaneza que perfila en el libro?
-Yo había trabajado en la revolución de 34 y, por lo tanto, conocía una vertiente revolucionaria de la minería, muy activa, muy reivindicativa y muy organizada. Pero conocía menos la figura de Llaneza y la trayectoria del Sindicato Minero desde su fundación hasta la muerte del líder. Son 30 años decisivos. Descubro a un líder que, en alguna medida, anticipa otro tipo de sindicalismo más próximo a soluciones posteriores, posiciones reformistas, pactistas. Una idea distinta de un sindicalismo reivindicativo y de lucha de clases más convencionales. Es un reformismo que, además, conecta con el regionalismo. Hay una vertiente regionalista en Llaneza. El despertar y el desarrollo de la clase trabajadora del subsuelo, él lo une al progreso de Asturias. Hay también en Llaneza una vertiente reformista que conecta con sectores empresariales, sectores de la burguesía y cierta prensa que está en esa idea de progreso regional.
-Un personaje moderado, por tanto. Pero quizás la imagen que ha ido decantando con el tiempo es otra. No sé si teñida por lo que ocurrió después: el 34, la Guerra Civil...
-Posiblemente. Dese cuenta que después del 34 está la Guerra Civil, está la dictadura y, por consiguiente, hay una fogosa literatura contraria al movimiento obrero, contra todos los líderes están asociados a la idea revolucionaria, contrarios a la visión de la derecha conservadora, bastante beligerante frente a aquellos movimientos. Llaneza es un líder moderado desde sus comienzos. De hecho, el libro empieza con una imagen de una revista de 1918 donde ya se le está presentando como un líder que prefiere el diálogo con la patronal, la mejora progresiva de las condiciones de las clases trabajadoras, pero a través de esa coalición de intereses. Tiene una visión de desarrollo de la clase trabajadora, pero también una visión de que la industria progrese. De hecho, hay muchos artículos de Llaneza en la línea de que hay que ‘ilustrar’ a la burguesía acerca de líneas de mejora. Diciéndoles casi: ustedes son un poco torpes, podríamos hacerlo mejor. Él partía una experiencia de haber vivido en el Norte de Francia, de haber conocido otras realidades y creo que estaba muy pendiente de la evolución de la industria minera en el resto de Europa. De hecho, tenía relaciones bastante fluidas con las organizaciones mineras europeas.
-¿En ese sentido, Llaneza fue un líder avanzado a su tiempo?
-Diría que era, en efecto, fue un líder que se anticipó a otros liderazgos. De alguna manera permitió que, en un entorno muy difícil como era el asturiano, donde siempre había problemas, avances y retrocesos, huelgas, la competencia del carbón inglés, etc, todo ello un proceso complejo, él aportó casi siempre soluciones reflexivas acerca de cómo se podía encarar esa situación sin romper un pacto tácito con los empresarios, que más o menos permaneció vivo durante su trayectoria sindical.
-Pero ese espíritu, llamémosle ilustrado, sorprende en una persona que apenas tuvo formación.
-Eso es lo sorprendente. Cuando llega a las Cortes como diputado, una de las afirmaciones que hace es: miren de dónde vengo yo y miren cuál es mi formación. Llaneza es un autodidacta, llega a escribir bien, llega a refinar la pluma, llega a avanzar en el conocimiento de la industria y de la economía de la minería. Es un hombre brillante que, mediante ese autodidactismo, llega a adquirir no solo formación, sino una capacidad expresiva muy razonable, muy convincente, muy argumentada.
-También alude en su libro a la preocupación de Llaneza por refinar la imagen de los mineros, por "ilustrarlos".
-En efecto, ahí hay varias líneas de trabajo en las que Llaneza profundiza. La primera es la formación. No me refiero a la formación profesional, sino a la formación humanística. El hecho de que Asturias se convierta en una de las regiones donde más se leía España, donde más circulaba la prensa obrera, era porque había un fomento de eso. Lo había en las Casas del Pueblo, en las propias extensiones culturales del sindicato, a favor de esa formación de proletariado. O la lucha contra alcoholismo, lucha contra violencia… Todo este tipo de cuestiones están presentes a lo largo de toda su trayectoria. Incluso durante el tiempo de alcaldía de Mieres fomenta que en las Casas del Pueblo haya bibliotecas, que haya escuelas, lugares de recreo para los niños en el verano, etcétera. Todo eso forma parte de lo que, en algún momento, define como “salario social”, que es complementario de las atribuciones mensuales y que va a la formación y a la dignificación de la clase trabajadora frente a una imagen espantosa, la imagen que se había creado en ciertos entornos acerca de unos trabajadores un poco bárbaros, asilvestrados. Que en absoluto era así. Todo esto luego va a ser minado a raíz de la revolución rusa y de la creación del Partido Comunista y de los movimientos anarquistas y comunistas. Eso va a crear otras direcciones, otros empujes, otros vectores que empezarán a poner en cuestión el trabajo más pactista, más reformista, más tranquilo y más moderado de Manuel Llaneza. Esa va a ser la línea de perdición, entre comillas, de la figura de Llaneza, que va a morir en una etapa en la que su prestigio no está en el momento más alto.
-Fallece en 1931. ¿Cómo hubiese digerido Llaneza la revolución del 34?
-Lo que me pide es casi ciencia-ficción. Habría que haber visto si los movimientos revolucionarios hubiesen arrastrado a Llaneza o Llaneza hubiese sido una fuerza de contención o de división del movimiento obrero. No lo sé, es difícil de saber. En cualquier caso, mi hipótesis a partir del libro de la Comuna Asturiana fue analizar qué raíz de todo eso había en Llaneza. Y lo que encuentro es que no. Llaneza era otra línea, otra distinta de la que condujo a la revolución del 34. Era otra visión de la emancipación del proletariado a través de soluciones distintas de las que se planteaban mediante los estímulos revolucionarios.
-Un aspecto al que alude en la introducción del "Mineros de Asturias" es al papel de la mujer en aquellas reivindicaciones de los mineros asturianos.
-En efecto, esto es muy interesante. Está muy poco estudiado. En aquel momento (cuando hice la tesis) no tenía ni la conciencia crítica, ni la lectura de la historia a través de las mujeres, algo en lo que creo que hemos mejorado mucho en los últimos años. Tampoco había mucha información acerca del tema. Había referencias que llevaban a pensar que, las vinculadas con la minería, eran mujeres muy activas, que no se daban en otros sectores de la vida en España, en aquellos momentos. Mi reflexión es que, al partir del concepto del proletario mixto, de unidades familiares que trabajan en la tierra y que de ahí salen hacia las minas (el varón, los hijos y a veces sale toda la familia, incluidas las mujeres) hay una cierta solidaridad, hay un sentido familiar. Algo como también pienso que ocurre en el mundo de la mar, donde la mujer está pendiente de las dificultades, del trabajo. Yo creo que un trabajo bien hecho sobre este aspecto daría sorpresas.
-Según lo que usted escribe en “Mineros de Asturias”, un vector importante en la ejecutoria de Llaneza es la pedagogía democrática. Esa insistencia en enseñar la práctica democrática.
-En efecto. La democracia frente a otras soluciones autoritarias donde el líder manda. Y eso a pesar de que Llaneza fue un líder casi mesiánico, porque iluminaba, predicaba, difundía, escribía… A pesar de todo, hay una constante, que es la celebración de referéndums. Cada vez que había una huelga y se proponía un arreglo con la patronal, proponía un referéndum. Dejaba libertad para que la gente se expresara en esas votaciones, era una práctica democrática. De hecho, hay un momento en el que Llaneza, en un referéndum, queda fuera de la secretaría general del Sindicato.
-Este perfil del moderado Manuel Llaneza que expone en “Mineros de Asturias” quizá no nos vendría mal hoy. ¿Cómo lo ve?
-Las circunstancias son tan distintas… Pero sí. Esa cultura democrática, del diálogo y del entendimiento entre un líder minero y un trabajador en huelga y un patrón en aquella época con enormes dificultades, en este horizonte de mejora de la vida de los ciudadanos, sería muy favorable hoy, sería estupenda para solucionar problemas de vivienda, salariales, de sanidad… Este cierto consenso, esos ciertos acuerdos de mínimos, serían estupendos para salir de este atolladero en que estamos metidos. Aunque yo creo que esto es coyuntural.
-Ojalá.
-Sí. Sí creo que es coyuntural. Aunque, de momento, estamos metidos en un túnel bastante oscuro. En una mina, en un pozo sin fondo.
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