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Natalia González, la gijonesa que dirige la tecnología global en una multinacional sueca y lanza el 'Tinder del hogar'

La ingeniera de software, líder de un equipo que explora nuevos modelos de negocio para la multinacional sueca, subraya la importancia "central" que la compañía otorga sus empleados: "Entienden realmente lo importante que son las personas, un trabajador contento y motivado va a donde sea. No hay fórmulas mágicas: nos tratamos con respeto y funciona. El látigo no funciona."

González defiende la "elegancia emocional" en la gestión de equipos, que exige autocontrol para evitar la reacción visceral, tener empatía hacia el otro y un enfoque positivo: "La vida se puede mirar con gafas de mosca o con gafas de mariposa. Si vas con gafas de mosca, solo vas a ver mierda. Pero puedes elegir qué gafas quieres ponerte".

Natalia González

Natalia González / .

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Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Hija de un trabajador del naval y nieta de minero, la ingeniera de software gijonesa Natalia González, que acaba de cumplir 50 años, encarna muy bien el giro que ha dado la economía y la sociedad asturianas. Trabaja con perspectiva internacional en el sector de las tecnologías digitales y, en un entorno laboral dominado por los hombres, es directora global del departamento de tecnología de Ikea; forma parte de los equipos humanos que tiene la compañía para atender todos los servicios digitales (desde el pago en las cajas a la app para comprar) en las todas tiendas que esta multinacional del mueble tiene repartidas por unos 30 países. Vive entre Gijón, Madrid y Ámsterdam. Dice que lleva “la vida del viajante”.

Así reflexiona acerca de su labor profesional y cómo es trabajar en una multinacional que para muchos es modélica en la gestión de sus trabajadores:

El primer “Tinder para la casa”.

“Yo dirijo un área de innovación de reciente creación. Llevaremos ya dos o tres años funcionando. Es un área donde exploramos nuevos modelos de negocio. Exploramos qué hacer para enriquecer la experiencia en Ikea. Una de las iniciativas en las que estamos poniendo el foco es un ‘marketplace’ de servicios, Ikea Home. Es algo que yo llamo 'el Tinder del hogar'. Nosotros, a través de una plataforma digital, ponemos al cliente en contacto con profesionales que pasan un proceso de verificación con clientes Family de Ikea. Conectamos a los clientes con los profesionales. Por ejemplo, yo necesito pintar mi casa, que tiene tantos metros cuadrados y con las paredes en mal estado. A través de esa plataforma recibo presupuestos de varios profesionales que han sido validados por Ikea y acepto el que más encaje dentro de mis necesidades. De momento estamos en el área del Mediterráneo, haciendo el piloto en España, disponibles en siete ciudades, incluyendo Madrid y Barcelona. Para todo lo que se te ocurra que puedas necesitar en casa estamos poniendo en contacto a profesionales con clientes que necesitan ayuda: colgar unas cortinas, cambiar el suelo, pintar las paredes, renovar el baño…”

El trabajador, en el centro

“Llevo contratada en Ikea como empleada desde 2020. Antes trabajé como consultora desde 2014. Lo que me gustó y por lo que decidí quedarme en Ikea es que es una compañía muy orientada a la gente. Ponen a la persona, al trabajador, en el centro. Cuidan mucho a los que trabajamos ahí. Como también ocurre en alguna otra empresa en España, entienden realmente lo importante que son las personas. Un trabajador contento y motivado va a donde sea. En mi equipo intento generar un entorno donde mis compañeros estén motivados, satisfechos y orgullosos de lo que hacen. Más contentos y más felices, trabajaremos con más ganas”.

La importancia de tener valores

En Ikea los valores de la empresa son muy importantes y ahí está el tratar de ser respetuoso. No pasa nada si fallas. Es decir, eso sirve para aprender de los errores. Tienes que atreverte a hacer cosas distintas. Todas las empresas tienen su cultura y sus valores, y he trabajado en varias. Pero en pocas he visto que esos valores se pongan tan por delante. Luego eso se ven los resultados económicos de la compañía. En términos de ambiente laboral eso funciona y la gente produce. Todo esto lo resumiría en que cuando a la gente se la trata bien, con respeto, el entorno de trabajo mejora. No hay fórmulas mágicas: nos tratamos con respeto y funciona. Además en Ikea tu eres el líder de tu desarrollo, hay multiples espacios de crecimiento, lo cual amplia nuestro compromiso al sentirnos apoyados en nuestro crecimiento profesional".

“A mí me han gritado, y más en el caso de una mujer en el mundo de la tecnología y la ingeniería, donde hay muy pocas en puestos de director global. Me han dicho cosas como ‘¿Qué haces aquí todavía, tu marido no cena?’ Sí, me han dicho babayadas. Pero en esos sitios no estoy ya. Elijo un entorno saludable, trabajo en una empresa donde el respeto está por encima de todo”.

La facilitadora

“No le puedo hablar sobre cómo trabajan en otros departamentos de Ikea. Pero le puedo hablar de lo que yo hago. Yo no me considero jefa de nadie. A mí me gusta tratar al equipo como una facilitadora. La gente es lo suficientemente talentosa y capaz, no necesita supervisión extrema ni el famoso ‘micromanager’. No hay que decirles que tienen que poner una pieza detrás de otra. Mi labor es facilitarles la vida, darles foco, arreglarles los problemas; estar ahí para ayudarlos si hay algo que los atasca, que los preocupa, algo que impide que desarrollen su jornada laboral bien”.

“No se trata de ponerte la capa de superhéroe. No me siento capaz de decirle a cada uno de mis ingenieros cómo tiene que programar, eso ya lo saben hacer ellos. Lo que sí puedo hacer es asegurar que tienen el tiempo necesario, el foco necesario y la tranquilidad necesaria para que hagan la tarea en el tiempo en el que la tienen que hacer. Esto puede sonar a que lo saqué de un libro de autoayuda, que solo son buenas palabras, pero si generas ese tipo de relación funciona”.

¿Y cómo se logra?

“Se logra invirtiendo tiempo de calidad con tu equipo. Yo me tomo un café con cada uno de ellos todas las semanas para preguntar qué tal están. Me sé el nombre de todos sus hijos y de sus parejas. A alguna gente eso le puede sonar invasivo, pero es algo natural. ¿Cuánto tiempo pasamos en el trabajo? Es nada menos que un tercio del día, y gracias si estás un tercio. Yo también tengo jefes y necesito tener una relación cordial con ellos. No son mis mejores amigos, pero necesito tener una relación cordial con ellos; que vaya a tener una reunión con mi jefe y me apetezca verle, saber que vamos a tener una conversación cordial, respetuosa, enriquecedora. Sé que algo nuevo voy a aprender. Y lo mismo intento cuando trabajo con mi equipo”.

El látigo nunca funciona

“Tienes que empatizar con la gente con la que trabajas. Con jefes y no jefes, con los compañeros, con todos. Así funciona. Está probado. Lo que no funciona es el látigo. Si vas a trabajar con miedo, estás pensando en cuándo te vas a marchar. Tu objetivo del día será saber cuándo acabarás, terminar lo antes posible. Vas de tapado y que no te vean y así no te pegan el latigazo. Así la gente no brilla, no se motiva, no se lo pasa bien”.

La elegancia emocional

Trabajo mucho lo que Natalia Barrios, psicóloga de equipos, llama la ‘elegancia emocional’. Natalia Barrios es una psicóloga muy reconocida en el liderazgo de equipos. Llegué a ella de casualidad, a título personal. Ella ayuda a muchas empresas de este país a evolucionar hacia ese liderazgo con elegancia emocional. ¿Y qué es el liderazgo con elegancia emocional?  Elegancia emocional es elegir, elegir tus emociones y, en lugar de reaccionar de manera visceral, saber tener una gestión de esas emociones de forma que sepas la respuesta que hay que dar y así volver a tu centro”.

“Funciona muy bien responder, no reaccionar. Funciona muy bien también porque te cuidas a ti mismo. Cuando tú también te mueves en un entorno en el que estás inquieto o enfadado, todo el día quejándote, con mucha crítica y autocrítica, eso lo trasladas a tu entorno personal y profesional. Entonces si tú empiezas también por entender qué es lo que a ti te hace reaccionar frente a un comentario, una frase o una reunión puedes intentar también empatizar con lo que está pasando en frente. Es decir, pensar: ¿por qué me está diciendo eso?, ¿realmente lo cree o tiene un mal día?”

Autocontrol

“Para eso hace falta autocontrol. Y eso es lo que se trabaja con Natalia, que ha montado un Club de la Elegancia Emocional. Control, no reaccionar visceralmente, poner límites, intentar neutralizar ciertos patrones y ciertos comportamientos. Entender qué tipo de patrón tienes tú frente a ciertas personas, entender qué comportamientos tiene ciertas personas respecto a ti”.

Elegir gafas

“Hay una expresión de Natalia Barrios que dice que la vida se puede mirar con gafas de mosca o con gafas de mariposa. Si tú vas por la vida con gafas de mosca solo vas a ver mierda. Entonces por la mañana, cuando te levantas, puedes elegir qué gafas quieres ponerte. Por desgracia mucha gente se pone en el lado de mosca. Gente que entra en una habitación con libros y se fija en el que está desordenado en la última balda del último rincón. ¿Y los otros 300 libros que están ordenados? La pregunta es: ¿en qué club quieres estar? Yo me voy al de la mariposa, aunque a veces me pongan las gafas de mosca”.

La inteligencia natural y la artificial

“Me encanta mi trabajo y lo que intento es pasármelo bien. Llevo tatuado un ocho, que es el símbolo de un infinito pero que para mí es un ocho. Algo que me hace volver a: 8 horas de trabajo, 8 horas de vida y 8 horas de dormir. Durante una época de mi vida todo era trabajar, trabajar, trabajar, 16 horas diarias…. Pero he vuelto a ese equilibrio: 8 horas que las disfruto a tope. Y más ahora con todo lo que se nos viene encima de la Inteligencia Artificial, que para mí es una oportunidad. No le tengo miedo”.

“Recientemente estuve leyendo una entrevista del dueño de Nvidia (Jensen Huang) respecto a qué es la inteligencia. Para mi padre, que trabajó en el naval, a lo mejor una persona inteligente es el que se sienta delante de un ordenador escribe código y pasan cosas en una pantalla. Eso ahora ya lo hace la IA muy fácil. ¿Entonces quién va a ser ahora la persona inteligente? Pues el que controle las emociones, el que tenga empatía con la gente, el que tenga intuición, el que sepa ver más allá; el que sea un ser humano, en definitiva. No sé en qué momento nos vendrán a sustituir los robots, pero creo que es una gran oportunidad para volver a humanizarnos”.

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