Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Deportes

El análisis de cierre del sportinguista volador: Un final dulce en una temporada amarga y un proyecto por construir

El Sporting volverá a Mareo a principios de julio, con tiempo por delante para reconstruir una plantilla que ya empieza a moverse en el mercado. Ahora toca esperar. Esperar fichajes, decisiones y un proyecto que vuelva a conectar con lo que este club exige. Más allá de los números o de las rachas, lo que se ha echado en falta continuidad y una verdadera sensación de crecimiento

La afición rojiblanca en el último encuentro entre el Granada y el Sporting.

La afición rojiblanca en el último encuentro entre el Granada y el Sporting. / Carlos Gil-Roig / FC9

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada trabaja como sobrecargo de aviación en la línea bandera de México. Es fundador y presidente de la peña "La villa de Quini", la primera y la única peña sportinguista oficial en México y fuera de España. Hasta diez veces al año vuela a España para ver los partidos del Sporting.

El Real Sporting de Gijón cierra la temporada con una nueva victoria que sirve más como despedida que como consuelo. Tres triunfos consecutivos para terminar, una racha que en otro contexto podría invitar al optimismo, pero que llega cuando ya no hay nada en juego y el daño ya está hecho. Borja Jiménez se despide prácticamente como llegó: ganando 3 partidos y dejando la sensación de que el equipo tuvo tramos de competitividad, pero sin la regularidad suficiente para sostener una candidatura real al playoff.

Porque esta temporada, al final, se escapó mucho antes de este último tramo. El Sporting tuvo momentos de buen nivel, fases en las que parecía capaz de engancharse a la pelea, pero también demasiadas semanas de desconexión y puntos perdidos que terminaron marcando la diferencia. Y en una Liga Hypermotion donde el playoff este año ha estado especialmente caro, cualquier bajón se paga con una distancia casi imposible de recortar.

Equipos como el Burgos, con 72 puntos, se quedan fuera del playoff, algo que en otras temporadas habría sido suficiente incluso para pelear por el ascenso directo. Es un reflejo claro de lo exigente que ha sido esta campaña. La clasificación final deja también una sensación de liga muy partida: del Andorra, decimotercero con 58 puntos, al Granada decimocuarto con 48, hay una brecha de diez puntos que habla de una competición muy fracturada entre bloques.

En un fútbol que no espera a nadie, también queda el ejemplo de equipos como el Deportivo y el Racing, que han conseguido el ascenso directo a Primera tras varios años complicados en Primera RFEF y su regreso a Segunda. Hoy vuelven a la élite porque han sabido reconstruirse con acierto, estabilidad y decisiones coherentes, algo que marca la diferencia en una categoría tan exigente como esta.

El playoff lo disputarán Almería, Málaga, Las Palmas y Castellón, cuatro equipos que han sabido mantenerse firmes en la parte alta en un tramo final muy exigente. Una pelea por el ascenso que deja también cierta envidia desde la distancia, viendo cómo otros han conseguido sostener la regularidad necesaria para llegar vivos a estas alturas de la temporada y seguir soñando con subir a Primera.

En la parte baja, el desenlace tampoco ha estado exento de polémica. El Mirandés termina descendiendo en Leganés en un partido marcado por dos goles anulados por fuera de juego muy ajustados, acciones que dejan la sensación de que el VAR volvió a ser protagonista en un momento decisivo y que un error puede condenar a un equipo al infierno.

El último partido del Sporting, ante el Granada, tuvo ese aire de trámite inevitable. Ninguno de los dos equipos se jugaba ya nada, más allá del cierre de temporada y de las despedidas. Fue un encuentro sin grandes alardes, con un inicio muy temprano del Granada adelantándose en el minuto 1, y un Sporting que poco a poco fue entrando en el partido hasta conseguir el empate antes del descanso, con un gol de Otero tras un desvío en el área.

Cuando todo apuntaba al empate definitivo, ya en el añadido, apareció el desenlace. Una acción caótica, en un mano a mano de Dubasin que deja el balón suelto y, con el portero fuera de posición, Brian Oliván se encuentra con el balón para marcar desde larga distancia el 2-1 definitivo. Un gol que sirve también como despedida, porque el propio Oliván abandona el club tras este encuentro, cerrando su etapa con un tanto en el último suspiro.

Llega ahora un parón largo, de más de dos meses, antes de que el balón vuelva a rodar en la Liga Hypermotion. En el horizonte aparece un verano diferente, marcado por el Mundial que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá, un torneo que ya empieza a sentirse en las calles de la Ciudad de México y que en lo personal también marcará estos meses. En este contexto, toca centrarse en la Roja. España jugará en México un amistoso en Puebla ante Perú y después afrontará una primera fase con partidos en Atlanta frente a Cabo Verde y Arabia, además de un duelo en Guadalajara ante Uruguay, con la fortuna de poder asistir a todos estos encuentros y a algún otro partido del torneo.

Después del Mundial, el Sporting volverá a Mareo a principios de julio, con tiempo por delante para reconstruir una plantilla que ya empieza a moverse en el mercado. Ya se sabe que habrá cambios importantes y que el club trabaja en varias incorporaciones, aunque aún sin confirmaciones oficiales. Y también se abre el debate del banquillo, después de una etapa de Borja Jiménez que deja números correctos en su tramo final —52 puntos en 34 partidos, con una media de 1.54— pero con la sensación de que, empezando desde cero un proyecto nuevo, el desenlace podría haber sido distinto.

Ahora toca esperar. Esperar fichajes, decisiones y un proyecto que vuelva a conectar con lo que este club exige. Porque más allá de los números o de las rachas, lo que se ha echado en falta en muchos momentos es continuidad y una verdadera sensación de crecimiento.

Y en ese punto también aparece una reflexión más amplia, que no debería pasarse por alto: la relación entre el club y su afición en su conjunto necesita seguir fortaleciéndose. El sentimiento sportinguista se sostiene gracias a toda su gente, y es importante cuidar esa unión entre equipo, club y grada, evitando situaciones que en momentos puntuales han generado malestar en la afición. No siempre se ha tenido el mismo nivel de reconocimiento para todos, especialmente hacia quienes seguimos al equipo desde la distancia y con esfuerzos constantes para estar presentes de una u otra manera. Ojalá la próxima temporada sirva también para reforzar esa idea de que el compromiso con el Sporting debería ser entendido y reconocido en igualdad, sin diferencias ni matices dentro de la propia afición.

Porque el Sporting no es solo una clasificación. Es su gente. Y eso, cuando se pierde, cuesta mucho más que puntos recuperarlo.

Tracking Pixel Contents