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Asturias se pone a Madrid por Montera: el singular encuentro en el que grandes referentes de la empresa y la cultura llenaron de asturianía la capital

Caja Rural de Asturias glosa en un gran evento en la Real Fábrica de Tapices de la capital las fortalezas (y algunas cosas mejorables) de la región

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Francisco García

Francisco García

Madrid

Asturias viajó ayer a Madrid a mostrar su mejor versión. Del brazo de Caja Rural de Asturias, que más que caja es cajón porque cada vez ensancha más su fondo, la región quiso mostrarse en la capital del reino tal y como es: tradición y modernidad, innovación y ruralidad, alta cocina y guisanderas, paisaje y paisanaje, cañones y mantequilla. En la Real Fábrica de Tapices, la Asturias que creamos y en la que creemos se puso a la Corte por montera, y no solo de manera metafórica, en presencia de una amplia representación del mundo empresarial y de la cultura, en una tarde soleada.

Vino a contar cómo es una región que ocupa más espacio que un repetido eslogan. A explicar a los madrileños, a los que habitan la ciudad donde todo ocurre , que Asturias es aquel lugar que recuerdas porque merece la pena que allí ocurran las cosas. Donde las conversaciones pueden durar más que la batería de un móvil.

Sobre el escenario, para conversar y reflexionar, una actividad que tantas veces echamos en falta antes de acometer el Negrón, primeros espadas: Ana Isabel Fernández, rectora de CUNEF Universidad y presidenta de la Fundación Princesa de Asturias; Raquel Tapia, directora general de Sanofi; José Armando Tellado, CEO del grupo Central Lechera Asturiana; Pablo Martín, presidente de Izertis; y Carlos León Gasalla, director de la Fábrica de Armas de Trubia Rheinmetall.

A preguntas de los periodistas Xuan Fernández, de LA NUEVA ESPAÑA, y Carlos Prieto, bajo la conducción narrativa de Pachi Poncela y Enrique Bueres, los intervinientes hablaron de fiscalidad y competitividad; de innovación y conocimiento; de juventud y talento; de calidad de vida, que es una cuestión cada vez más valorada en la esfera privada, más incluso que la cantidad de cosas. Coincidieron en mucho, discreparon en nada, en un inmejorable ejercicio de asturianía. Sobre fiscalidad, y sin meter el dedo en la llaga de la "vía fiscal asturiana", Pablo Martín reconoció que para "crear ecosistemas positivos que ayuden a fijar población y generar riqueza hace falta una fiscalidad atractiva". Raquel Tapia añadió que Asturias "podría aspirar a la fiscalidad más atractiva del territorio español". Y José Armando Tellado apostilló: "Lo más positivo de la fiscalidad es que se puede mejorar mucho".

Ana Isabel Fernández aportó su vena docente cuando, cuestionada por las relaciones de la Universidad con las empresas, defendió a los centros universitarios como "centros vitales de transferencia de conocimiento". "El conocimiento lo es todo", añadió Carlos León. "En la fábrica de Trubia lo recuperamos invitando a comer a antiguos trabajadores y capataces, que sienten la fábrica como suya". El director de la planta de Rheinmetall reconoció "el factor limitante" de la falta de personal. "Pese a que colaboramos con los centros de FP", dijo, "necesitamos torneros y fresadores y no los encontramos".

Foto de patrocinadores y colaboradores del evento celebrado en la Real Fábrica de Tapices de Madrid.

Foto de patrocinadores y colaboradores del evento celebrado en la Real Fábrica de Tapices de Madrid. / José Luis Roca

Unanimidad hubo cuando los participantes en la mesa fueron cuestionados por la llegada de las universidades privadas: siempre positiva. La más contundente, Raquel Tapia: "Me niego a trasplantar al primer cuarto del siglo XXI un debate del siglo XIX". "Bienvenidas todas, y cuanto mejor hagan su trabajo, mejor", sentenció el presidente de Izertis.

Por el escenario desfilaron también personalidades del mundo de la cultura, como Rosina Gómez-Baeza, la gestora cultural que dirigió los destinos iniciales de Laboral Centro de Arte. Su mensaje, como antaño, sigue sonando igual de rotundo: "Sin ideas no hay posibilidad de creación. El arte no es una inversión, tiene un coste, pero se trata de un valor fundamental para el crecimiento de la sociedad". El exdirector del Museo de Bellas Artes de Asturias, Alfonso Palacio, director adjunto de conservación del Prado, el historiador del arte que pasó de un gran museo a un museo grandioso, tomó la palabra junto con el creador artístico Ricardo Villoria, y precedió a Miguel Barrero, director de la Semana Negra mientras la pantalla panorámica recordaba al fallecido José Luis Cienfuegos y Víctor Manuel cantaba "Xilguerín Parleru", preludio del fin de fiesta musical con la voz rotunda de Marisa Valle Roso, que despidió al auditorio con un solemne "Santa Bárbara bendita".

A los cuatro intervinientes se les pidió, a modo de conclusión, un deseo para el futuro de Asturias antes de que la guisandera Amada Álvarez Pico hiciera un sentida apelación a los madrileños de lo bien que se vive –y se come– en Asturias, al tiempo que Marcos Morán, el chef de Casa Gerardo, hacía lo mismo por vídeo. Pablo Martín pidió "un ecosistema ambicioso para desarrollar el talento regional". Ana Isabel Fernández, "trabajo y compromiso, una responsabilidad de todos". Y Raquel Tapia prefirió soñar con convertir a Asturias "en un piloto de la biofarmacia relacionada con el envejecimiento".

Asturias no cabe en Madrid y menos en una página de periódico, pero es esfuerzo de la caja por glosar una región que casi todo lo hace bien pero a menudo lo cuanta fatal, merece reconocimiento.

Para reforzar la idea de que la caja aspira a ser un cajón (en el aumentativo asturiano tan típico) su director general, Antonio Romero, anunció que la cooperativa de crédito plantará una nueva pica en Madrid, la cuarta, en la calle Manuel Silvela, 55, tras las tres oficinas ya abiertas.

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