Los que mejor venden Asturias por el mundo: la región triplica sus exportaciones (pero necesita fortalecer una "clase media" exportadora)
Las ventas al exterior rondan el 20% del PIB regional y el número de empresas que exporta regularmente ha pasado de 320 a 677 compañías
La exportación asturiana es un modelo de "campeones", unas pocas compañías mueven la mayoría del negocio, sin embargo en los últimos años ha ido incorporándose un grupo de pequeñas y medianas empresas que está construyendo a eliminar el "riesgo estructural" de depender un reducido número de firmas que venden al extranjero

Por la izquierda, Alfredo Suárez (Asturmadi), Miguel Ángel Acero (Izertis), Alfredo Fernández (Normagrup) y María Cardín (El Gaitero)
Asturias se abre al mundo de muchas maneras. Una de ellas es la emigración. Hoy, con la de jóvenes profesionales cualificados y, antaño, con la de cientos de miles de asturianos que tuvieron que hacer la maleta del emigrante. Pero hay otra Asturias que va y viene en avión, la que abre empresas en los lugares más impensables. Es la Asturias de los empresarios exportadores, la de los ejecutivos y comerciales que saltan de un continente a otro explorando nuevos mercados.
En estos últimos veinte años, Asturias triplicó el negocio de sus exportaciones. Según datos oficiales recopilados por Asturex, la sociedad pública encargada de impulsar esa apertura al exterior –y que en 2025 cumplió dos décadas de existencia–, pasamos de unas exportaciones por valor de 2.302 millones en 2000 a los 6.287 millones en 2023. La exportación creció a mayor ritmo que la media nacional y se ha convertido en estos años, subraya Asturex, en un «pilar estructural» de la economía del Principado. En 2004, las ventas al extranjero representaban el 12,58% del PIB de Asturias, hoy rondan el 20%. Hace veinte años, había 320 empresas asturianas que exportaban regularmente y hoy son 677 compañías.
La exportación asturiana sigue siendo, no obstante, un modelo de «campeones» donde «la mayor parte del valor la mueve un grupo pequeño de grandes exportadores», indican desde Asturex. Ese aspecto es uno de los «riesgos estructurales» de la economía exportadora asturiana. Sin embargo, en estos años ha ido consolidándose la incorporación de pequeños y medianos exportadores, una creciente «clase media». El reto clave para los próximos años, subraya Asturex, es fomentar el crecimiento de esa «clase media» que vende fuera de nuestras fronteras.

ALFREDO SUAREZ. PRESIDENTE DE ASTURMADI / MARIA FUENTES
Una puerta al exterior
La empresa avilesina Asturmadi se ha convertido en una referencia en el mundo de la exportación en Asturias. La crisis de 2008, la Gran Recesión, fue un golpe casi mortal para estos fabricantes de puertas metálicas. El colapso de la construcción en España casi se los lleva por delante. “No se nos compraba ni una puerta, estaban todos los almacenes llenos”, dice su presidente Alfredo Suárez Álvarez. Sin embargo, esta compañía avilesina ha cumplido ya 40 años y aquí sigue. ¿Qué los salvó? La exportación. Hoy, la presencia internacional es el 80% de su negocio. Tienen fábrica en México, dos delegaciones en Marruecos (Tánger y Casablanca) y otras dos en Portugal (Oporto y la recién abierta de Lisboa). Además, cuentan con unos almacenes grandes en Lima (Perú). Están presentes en 40 países.
Abrirse al exterior no fue fácil. “Nos costó, sobre todo, recursos humanos. Muchos”, dice Alfredo Suárez. Por eso agradece a todo el equipo comercial “el esfuerzo que han hecho todos estos años”. Y económicamente, también tuvieron que apostar fuerte: “Estuvimos cuatro años perdiendo una media de 600.000 euros al año. Entendíamos que aquello era una inversión y no un gasto. Así nos fue, hemos tenido éxito”, añade.
En 2015 diversificaron. Comenzaron a fabricar estructuras metálicas para campos solares. “Ahora somos unos de los líderes del mercado y exportamos prácticamente el 70% a otros países”. Y siguen haciéndolo “Estamos desarrollando un nuevo producto Traker (un seguidor solar) que ya fabricamos este año. La expansión de esta división pasa por abrir una oficina en la zona asiática en Shanghái donde será un centro tanto de compra como de venta internacional para todo el grupo”, avanza Suárez. Pese a que la nueva situación de incertidumbre internacional le causa “dudas”, este empresario avilesino que cruza, está convencido de “seguir hacia delante. El mundo no para”.
Más pulmón financiero
La exportación, según su punto de vista, tiene mucho camino que ofrecer a las empresas asturianas. “A todo el mundo le falta mucho camino por recorrer. Posiblemente la empresa asturiana necesita más volumen puesto que la exportación es cara y tienen que tener más capacidad y más pulmón financiero”, detalla. Además requiere esfuerzo personal: “La exportación significa, sobre todo, sacrificio. No hay horarios, viajar mucho, pasar muchos días fuera de nuestra zona de confort”, dice el fundador y presidente de Asturmadi, quien agradece el apoyo recibido de la agencia Sekuens y de Asturex. “Aconsejo a cualquier empresario que empiece se fía de ellos porque son un agente de primera división”.
En este proceso de apertura al exterior, ve algunos obstáculos. “La gente de mi generación, que soy del 64, no hemos tenido estudios en inglés, lo nos ha dificultado un poco el crecimiento. Hoy no contratamos a nadie que no sea bilingüe en inglés. Sobre esto, a los políticos que hablan de las lenguas locales les diría que me parece muy bien no perder la identidad propia de la región, pero creo que es mucho más importante que los niños en párvulos empiecen a hablar inglés que la oficialidad de las lenguas regionales”.

Miguel Ángel Acero, director de preventa e innovación de Izertis. / .
Un diseño global y un salto necesario
Miguel Ángel Acero, es director de preventa e innovación de la empresa tecnológica asturiana Izertis. En el caso de Izertis, que presta servicios tecnológicos basados en Inteligencia Artificial, de ciberseguridad y de consultoría para la transformación digital, la internacionalización es el “núcleo” de su estrategia, su modelo es “claramente global”. Ya tiene presencia en más de 25 países. Su plan para el año 2023 prevé alcanzar los 500 millones de euros de ingresos, el 50% de ellos provenientes del negocio internacional. Sus objetivos son consolidarse en Reino Unido, Portugal y Suiza, y expandirse hacia Alemania y Benelux. Otros focos de su crecimiento son EEUU y Latinoamérica, especialmente México, Colombia y Panamá. Nuestro posicionamiento para esta expansión se asiente en la prestación de servicios tecnológicos de mayor valor como son la Inteligencia Artificial, Ciberseguridad y consultoría para la transformación digital.
Es consciente del salto “muy significativo” que la región ha dado en cuanto a su apertura económica al exterior. “Estamos hablando de más de 5.600 millones de euros en exportaciones en 2025, con superávit comercial y una base de casi 700 empresas que realizan exportaciones de forma habitual. Además, el número de compañías exportadoras se ha duplicado en dos décadas y actualmente los productos y servicios asturianos llegan a más de 150 países”. Estos datos, apunta, “muestran el esfuerzo por incrementar la huella internacional de las empresas asturianas, pero considero que tenemos aspectos en donde debemos focalizarlos para mejorar estos datos”. Cree hay que dar un salto, hace falta dar un salto hacia la “diversificación” y “escalabilidad de nuestra presencia internacional. Y eso es porque “actualmente, un porcentaje muy relevante de nuestras exportaciones sigue orientada a Europa, la industria tradicional sigue teniendo el peso dominante y muchas pymes están exportando, pero no (hay) una visión de escalar su crecimiento en torno a sus ventas internacionales”.
Exportar productos y servicios, no solo talento
Acero aporta una reflexión sobre la aparente contradicción existente entre una región con cientos de miles de emigrantes por el mundo que, sin embargo, tiene mucho camino por recorrer todavía en cuanto a la internacionalización de sus empresas. “Asturias ha sido siempre una región abierta, pero históricamente esa apertura se ha canalizado más a través de las personas que de las empresas. Exportábamos talento (emigración), no necesariamente productos o servicios con alto valor añadido global. Adicionalmente nuestras exportaciones han estado vinculadas a sectores industriales intensivos, donde la internacionalización depende más de grandes operaciones de las grandes compañías de la región y no de un volumen de movimientos generados por pymes, que son el tejido mayoritario de nuestra región”. Este directivo de Izertis apunta que “el tamaño medio de nuestro tejido empresarial limita su capacidad de inversión en internacionalización, el cual siempre ha tenido una dependencia del mercado nacional o europeo cercano, que ha funcionado como zona de confort y, por ello, en determinados sectores no existe una cultura exportadora”. Según su punto de vista, “aunque las cifras de exportación crecen de forma continua es imprescindible una mayor apuesta la exportación, en donde ésta no se produzca ante una respuesta reactiva a una oportunidad sino a trabajar en diseñar empresas globales, especialmente en el sector servicios como el tecnológico”.
Nuevas tensiones geopolíticas
Este directivo de Izerti reconoce que el contexto global se ha vuelto más complejo por “las tensiones geopolíticas, los nuevos aranceles, cadenas de suministro inestables la expansión de la inteligencia artificial”, entre otros aspectos. “Esta incertidumbre no paraliza nuestros procesos de internacionalización, pero sí nos obliga a una transformación y reorientación continua de mercados, prioridades y servicios. Esto nos exige a consolidar estructuras flexibles y adaptables a este nuevo contexto que nos permiten seguir creciendo en el ámbito internacional con una mayora resiliencia operativa y mayor especialización”. Acero considera que este nuevo desorden internacional puede ser “una gran oportunidad para los empresarios y empresarias asturianas, gracias a la ventaja competitiva que aporta su capacidad histórica de adaptación”
Cómo ser famosos en el mundo entero
María Cardín es directora comercial de El Gaitero, acaso la empresa asturiana más genuinamente exportadora. Ya saben: El Gaitero, famosa en el mundo entero. De hecho, su producto, la sidra champanizada, surgió para saciar la sed de asturianía que tenían los cientos de miles de asturianos que se habían extendido fundamentalmente por América. Tener esa visión abierta al mundo es clave, según su punto de vista, para el sector sidrero: “Nuestra empresa nació para exportar, también nuestro tipo de sidra se creó para ello. En Asturias, la mayoría de los llagares elaboran sidra natural tradicional y, aunque algo se exporta, bajo mi punto de vista es más complicado llegar a mercados extranjeros (o de fuera de Asturias) con ella. Es un producto maravilloso, con una tradición innegable y una forma de consumo que, aunque es precisamente uno de sus rasgos más diferenciales y llamativos, también hace que el consumo fuera de aquí sea más complicado. Ahora mismo, salir de Asturias es una necesidad para la sidra asturiana porque aquí cada vez se consume menos. Así que, si las empresas queremos crecer, tendremos que buscar nuevos mercados, ya sea con los productos y formatos que tenemos ahora o con otros adaptados a los que nos vayamos a dirigir”.
Buenas expectativas en Asia
La exportación representa un 20% aproximadamente de la producción anual de El Gaitero, que está adentrándose en el mercado más lejano de Asturias geográficamente: “Este año tenemos buenas perspectivas con los mercados asiáticos, como Japón, Filipinas, Malasia o Singapur. También estamos abriendo nuevos mercados en Europa, omo Serbia, Kazajistán, además de afianzar los que ya tenemos”. A su juicio la sidra “tiene una oportunidad tremenda con la tendencia actual de reducir el consumo de alcohol ya que tiene menos de la mitad de graduación que los vinos, además es un producto fresco y sencillo, que es otra tendencia en el consumo. El mercado estadounidense es de un potencial tremendo pero los últimos años está complicándose el hacer cosas nuevas allí”, añade la directora comercial de El Gaitero para quién el “conocimiento de los mercados” es el paso fundamental antes de abrirse a la exportación: “Hay que intentar conocer los mercados y ver si nuestro producto tiene demanda donde nos queremos dirigir y si ésta encaja con nuestros precios de venta. Puede que para algunas empresas su primera experiencia exportadora sea en Australia y para otras en León, porque no tenemos que ir tan lejos en muchas ocasiones sin haber explorado mercados más cercanos”.

Alfredo Fernández, director de exportación de Normagrup. / .
Donde la innovación marca la diferencia
Alfredo Fernández, director de exportación de Normagrup una compañía ubicada en el parque tecnológico de Llanera, especializada en tecnología de la iluminación, exporta a 52 países. Es una empresa que apuesta por crecer en segmentos de mercado “donde la innovación marca la diferencia”. Además de sus instalaciones en Asturias tiene tres filiales internacionales, en Francia, Países Bajos y Reino Unido. “Hemos consolidado posiciones relevantes en mercados como Portugal, los países escandinavos, Europa Central y del Este y diversos países de Latinoamérica”, explica Fernández. Su objeto es consolidarse en los mercados donde ya han demostrado capacidad de crecimiento y en un “crecimiento selectivo”. Oriente Medio es una de las regiones donde ven un “elevado potencial” de desarrollo. El nuevo contexto internacional les ha hecho ser “más prudentes y selectivos” pero, aunque no ha cambiado “nuestra visión a largo plazo”, sí cambiado “la velocidad” de la ejecución de algunos proyectos y “la prioridad que damos a determinados territorios”
La exportación no fue, explica “únicamente una oportunidad de crecimiento, sino una necesidad para seguir evolucionando como compañía. Salir al exterior nos permitió contrastar nuestras soluciones con las mejores referencias internacionales, entender nuevas demandas del mercado y acelerar nuestra capacidad de innovación”. Y añade: "Como ocurre en cualquier proceso de internacionalización, el camino exigió inversión, adaptación y una gran capacidad de aprendizaje. Cada mercado tiene sus propias exigencias normativas, comerciales y culturales, pero precisamente eso nos ha ayudado a mejorar nuestros productos, profesionalizar nuestros procesos y reforzar nuestra competitividad”.
Un margen de mejora
Esta es su visión de la evolución del sector exportador de la economía asturiana: “las empresas asturianas han avanzado de forma muy significativa en su apertura a los mercados internacionales. Hoy contamos con compañías muy competitivas, innovadoras y con una clara vocación exportadora. Sin embargo, siempre hay margen de mejora, con el objetivo de ganar peso y visibilidad en mercados exteriores. En un entorno global cada vez más competitivo, la internacionalización ya no es una opción, sino una necesidad para garantizar el crecimiento y la sostenibilidad de nuestras empresas”. En este sentido añade que “las cifras de exportación llevan años creciendo, lo que demuestra que cada vez más empresas están dando ese paso. Quizá el reto no sea tanto convencer de la importancia de salir al exterior, sino ayudar, a que más compañías, especialmente las pequeñas y medianas, puedan hacerlo de forma sostenible y con éxito. A su juicio “la fuerte tradición emigrante” que tiene Asturias es un factorque favorece la internacionalización. Sin embargo, matiza que “exportar no depende solo de la vocación o de la mentalidad, requiere una estrategia bien definida, constancia y capacidad para invertir y asumir riesgos”.
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