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El payaso Chan-cleta desaparece en el terremoto de Venezuela: buscan al actor Alejandro Huergo, primer asturiano perdido en el siniestro

González Huergo, de 80 años, criado en Ribadesella, vivía en La Guaira en una situación de precariedad económica, pero en los años 80 y 70 alcanzó cierta fama televisiva nacional actuando junto al payaso Popy, un icono infantil de aquellos años

Alejandro González Huergo, durante su estancia en Asturias con el programa "Añoranza".

Alejandro González Huergo, durante su estancia en Asturias con el programa "Añoranza". / E.L.

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Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Al menos un asturiano se encuentra desaparecido a consecuencia del doble terremoto de Venezuela. Se trata de Alejandro González Huergo, de 80 años, nacido en San Martín del Rey Aurelio, aunque su infancia la pasó en Ribadesella, donde su padre trabajó de relojero. González Huergo alcanzó en su juventud y madurez alcanzó cierta notoriedad en la muy popular Radio Caracas Televisión durante los años 70 y 80. Tenía un papel cómico interpretando al apuesto mago cómico Chan-cleta, que actuaba junto al afamado payaso Popy, uno de los iconos pop del país en aquellos tiempos.

González Huergo vive en el estado de La Guaira, donde ahora está la "zona cero" de la tragedia que ha destruido casi por completo esta parte costera próxima a la capital, Caracas. Hasta el momento ya van 920 personas fallecidas y 3.360 heridos. En referencia a la comunidad española, los datos del Ministerio de Exteriores han dado cuenta de 5 españoles fallecidos y 133 que no están localizados. También se han hallado con vida a 14 de los que estaban desaparecidos. Uno de ellos es, hasta el momento, Alejandro González Huergo, cuya identidad aparece en uno de los portales digitales de personas que están buscando sus amigos y familiares. En ese portal de búsqueda aparecen 54.740 personas que todavía no han sido localizadas.

González Huergo fue uno de los emigrantes asturianos que participaron en la última edición del programa “Añoranza”, la iniciativa del Gobierno del Principado para facilitar el reencuentro con Asturias de emigrantes sin recursos para viajar. Desde que ocurrió el terremoto, además, algunos compañeros de ese viaje de reencuentro con Asturias le han llamado al móvil y aunque el teléfono da señal, no lo coge. En una entrevista con el canal “Asturias Exterior” de LA NUEVA ESPAÑA, Alejandro expresaba su deseo de venir a morir a Asturias. La vida no le había ido bien en los últimos años. Andaba de buhonero y, entre otras minucias, vendía “ligas” a los autobuseros, gomas para sujetar manojos de los devaluadísimos bolívares. Sobrevivía gracias a la ayuda social que recibía del gobierno del Principado. Durante sus días en Asturias, lejos de una Venezuela que seguía cayendo en picado, aunque todavía no había llegado el golpe mortal del doble terremoto, Alejandro confesaba: “Estar aquí es un trauma para mí, porque estoy saliendo del infierno y llego al paraíso, Oviedo, la tierrina…”

Se crió en Ribadesella.  A los ocho años la familia embarcó a América. En Asturias “había mucha necesidad”, decía. “Agarramos el tren, nos fuimos a Vigo, nos montamos en el Montserrat y llegamos a La Guaira”. Desembarcó en un país florenciente, donde estudiaría arte dramático y alcanzaría cierta relevancia pública con sus trabajos en Radio Caracas Televisión. Después, la vida se torció. De divorció, sufrió un secuestro, perdió sus bienes. Cuando habló con este periódico confiaba en poder vender un terreno heredado de su padre y con el dinero poder volver a Asturias. Tenía problemas de cáncer de piel en la nariz. Creía que, pese a todo, podía durar muchos años más. "Si me cuido".

Todos a salvo en el Centro Asturiano

Por el momento, el caso de Alejandro Huergo es el único que ha trascendido de asturianos desaparecidos o fallecidos a causa del doble terremoto. El Centro Asturiano de Caracas, institución de referencia de los asturianos en el país, agrupa a unas 1.300 personas. La directiva del Centro informa de que, hasta la fecha, no registra ningún muerto entre su comunidad, aunque no descartan que pudiera haber víctimas entre asturianos que no estén vinculados a esta entidad. La comunidad asturiana en Venezuela ronda las 4.000 personas.

Depósito de cadáveres al aire libre en La Guaira, en las instalaciones del Instituto Venezolano de Seguros Sociales.

Depósito de cadáveres al aire libre en La Guaira, en las instalaciones del Instituto Venezolano de Seguros Sociales. / .

Angustiosa cuenta atrás, pilas de cadáveres

Mientras tanto, en el resto del país se vive una angustiosa cuenta atrás. El terremoto se produjo el miércoles a las 18.05 hora local. El límite de supervivencia de un cuerpo humano sin agua son 72 horas, todo lo que pase de ahí serán muy probablemente víctimas mortales. Aunque están llegando equipos internacionales de rescate, todo indica que los medios de rescate siguen siendo muy insuficientes para hacer frente a una tragedia de semejante magnitud. Miembros de la comunidad asturiana en Venezuela apuntan que la autopista para bajar a La Guaira, la zona cero del desastre, está prácticamente colapsada de la cantidad de personas voluntarias que se acercan a prestar ayuda.

Y ahora, el problema, no solo será el simple rescate. También qué hacer con la cantidad de víctimas que están apareciendo. Empiezan a circular imágenes escalofriantes de cuerpos que se acumulan en los alrededores del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales de La Guaira, al aire libre, y muchos se preguntan qué pasará cuando comiencen a descomponerse y cómo se tratarán para evitar problemas sanitarios graves. Los cadáveres, según se aprecia en algunos vídeos grabados en estos depósitos improvisados, empiezan a apilarse. Nadie sabe a dónde llegará el número de víctimas, pero con que sólo la mitad de los desaparecidos acaben convirtiéndose en fallecidos, el doblete sísmico de Venezuela se habría cobrado ya 25.000 víctimas.

A todo ello hay que sumar la cantidad de personas damnificadas que se han quedado sin hogar y que no tienen lo básico para sobrevivir. Los cálculos apuntan a unos 6 millones de personas en esa dramática situación. También hay quien teme un estallido social grave en un país que ya había sufrido las dramáticas consecuencias políticas y económicas del chavismo durante muchos años. En La Guaira, desde el primer momento, hubo saqueos de supermercados y los propietarios, en algunos casos, se defendieron a tiros. Como aliño del malestar también está la ausencia de los militares en operaciones directas de rescate, algo que ha molestado profundamente a la población.

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