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Todo lo que perdería Asturias con el "bréxit aéreo": Vueling dejará en octubre la ruta con Londres, mientras el Principado busca otra compañía

La capital británica es un enclave estratégico para la región: no solo por el turismo, sino porque es el tercer país europeo con mayor presencia de asturianos, un referente del mundo financiero y un mercado clave para las exportaciones

La puerta de asturias al mundo pasa por londres

La puerta de asturias al mundo pasa por londres / LNE

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Xuan Fernández

Xuan Fernández

En menos de dos horas se puede desayunar en Asturias y estar caminando por Londres. Hoy es posible subirse a un avión en el aeropuerto de Santaigo del Monte y bajarse en el de Gatwick, una de las grandes terminales aéreas europeas. El trayecto dura una hora y cincuenta y cinco minutos, una hora menos que viajar a Madrid en tren, y existen frecuencias tres días por semana –lunes, jueves y domingo–. Una conexión relativamente modesta en número de vuelos, pero con un peso muy superior al que aparenta.

La capital británica es un enclave estratégico para Asturias. No solo por el turismo. Reino Unido es el tercer país europeo con mayor presencia de asturianos, con 2.206 residentes, solo por detrás de Bélgica y Francia, según los últimos datos oficiales. Buena parte de ellos vive precisamente en Londres, una ciudad que concentra algunas de las principales sedes financieras, empresariales, universitarias y científicas del planeta.

"Tener una ventana abierta con Londres significa estar conectado, más allá de las escapadas de turismo o de los extranjeros que puedan venir a Asturias", resume Eduardo Sánchez Morrondo, presidente de Compromiso Asturias XXI, la asociación que agrupa a profesionales asturianos repartidos por todo el mundo.

Los vínculos entre Asturias y Reino Unido también se reflejan en la economía. La región mantiene con el país británico un superávit comercial que en 2025 superó los 240 millones de euros. Asturias exportó mercancías por valor de 326 millones –sobre todo bienes de equipo, manufacturas y semimanufacturas– e importó productos por 84,8 millones. Detrás de esas cifras hay empresas, clientes, proveedores, reuniones, inversión y relaciones comerciales que, según todas las personas consultadas para este reportaje, resultan mucho más fáciles de mantener cuando existe una conexión directa.

La pasarela Asturias-Londres tiene muy preocupada a la colonia asturiana de la ciudad. Vueling es actualmente la única compañía que opera ese corredor tras la reciente salida de Ryanair, inmersa en una retirada de numerosos aeropuertos regionales por su enfrentamiento con Aena, gestor aeroportuario dependiente del Gobierno central, a causa de las tasas que deben abonar las aerolíneas.

El problema es que Vueling también se irá. A partir de finales de octubre, cuando concluye la temporada de verano y comienza la programación de invierno, la compañía dejará de operar la ruta. La noticia cayó como un jarro de agua fría entre los asturianos residentes en Londres. Los grupos de whatsapp se llenaron inmediatamente de mensajes y de una misma pregunta: ¿cómo volver ahora a casa?

La salida de Vueling dejaría desierta la conexión si ninguna otra compañía decide ocupar su lugar. El mercado de las rutas es completamente abierto y depende de las decisiones comerciales de las aerolíneas. Los gobiernos autonómicos no tienen competencias sobre los aeropuertos, pero sí disponen de una herramienta para favorecer determinadas conexiones: los contratos de promoción turística. A través de ellos pueden garantizar ingresos a una compañía a cambio de promocionar el destino. La ruta con Londres no contaba con ningún acuerdo de este tipo.

Precisamente esa política de promoción ha sido una de las grandes apuestas del Principado durante los últimos años. El aeropuerto de Asturias atraviesa el mejor momento de su historia, con treinta destinos directos y un récord de más de dos millones de pasajeros en 2025, una cifra que todo apunta a que volverá a superarse este año.

Pese a ello, la conexión con Londres se ha convertido en una de las principales preocupaciones. El Gobierno asturiano se ha mostrado "muy optimista" respecto a que la ruta no quede desierta este invierno y ha dado a entender que existen conversaciones avanzadas con otra aerolínea para ocupar el hueco que dejará Vueling. Al cierre de este reportaje ningún operador había anunciado todavía su llegada.

En Londres se produce una paradoja. La promoción turística de Asturias en la ciudad es constante. Autobuses de dos pisos y los tradicionales taxis negros exhiben desde hace tiempo imágenes de la comunidad con el lema "Asturias, Paraíso Natural". Una campaña que llama la atención incluso de los propios asturianos residentes allí.

"Veo casi todos los días autobuses anunciando ‘Visita Asturias’, pero ahora resulta que no va a haber manera de visitarla de forma directa", ironiza Daniel Astle, músico de Llanera instalado en la capital británica desde 2012.

Astle utilizaba el vuelo entre cuatro y cinco veces al año para regresar a Asturias y visitar a familiares y amigos. Si la ruta queda desierta tendrá que optar por escalas, asumir un sobrecoste importante o aterrizar en Bilbao o Santiago para después alquilar un coche y recorrer varios cientos de kilómetros hasta llegar al Principado.

"Los vuelos ya se habían ido complicando. En verano solo había tres frecuencias semanales y en invierno desaparecen completamente. La alternativa cuesta el doble o el triple y hace que muchas veces nos planteemos viajar a otro sitio antes que venir a Asturias", explica. Para julio, un billete Asturias-Londres ronda los 80 euros.

A su juicio, la pérdida de competencia tras la marcha de Ryanair ya había disparado los precios. "Para una comunidad que quiere abrirse al turismo y que incluso debate implantar una tasa turística, parece que hacemos todo lo posible para cerrarnos al mundo", lamenta.

Más allá de las dificultades personales, Eduardo Sánchez Morrondo cree que el verdadero problema es otro. "Puedes tener vuelos a destinos como Venecia y están muy bien desde el punto de vista turístico, pero Londres cumple una función completamente distinta. Es la relación entre Asturias y el resto del mundo sin tener que pasar por Madrid".

El presidente de Compromiso Asturias XXI insiste en que no todas las rutas internacionales tienen el mismo valor estratégico. "Londres sigue siendo, junto con Fráncfort, el gran entorno financiero europeo. Allí están las empresas, los fondos de inversión, una importante colonia española muy bien posicionada y uno de los grandes hubs internacionales del mundo. Tener una conexión directa significa que Asturias puede relacionarse con todo ese entorno sin depender de terceros".

Para Sánchez Morrondo, la conectividad constituye un factor de competitividad territorial. "Las conexiones con los grandes centros de decisión hay que tenerlas. Si no, estás aislado. Todavía hay muchas reuniones que tienen que hacerse presencialmente y no es lo mismo plantarte en Londres en menos de dos horas que perder prácticamente un día entero haciendo escalas. Esa diferencia también influye cuando una empresa decide dónde invertir o con quién trabajar".

Esa importancia trasciende el ámbito estrictamente empresarial. También afecta al intercambio de conocimiento, a la investigación y a la capacidad de Asturias para mantener el contacto con profesionales que, pese a desarrollar su carrera en el extranjero, siguen estrechamente vinculados con la región.

Es el caso de la gijonesa Natalia Zárate López, jefa de la Unidad de Neurogastroenterología del University College London Hospital y de la Cleveland Clinic London. Reside en la capital británica desde 2002, pero nunca ha roto sus lazos con Asturias. Tiene una vivienda en Gijón, pasa allí todos los veranos y las Navidades y está modificando su contrato para poder trabajar una semana de cada seis desde la ciudad asturiana. "Mi intención es ir aumentando progresivamente el tiempo que paso en Asturias conforme me acerque a la jubilación. Además, estoy muy interesada en desarrollar colaboraciones entre nuestra unidad, que es la más importante del Reino Unido, y el sistema sanitario asturiano", explica.

Su caso ilustra precisamente uno de los fenómenos que Asturias lleva años intentando potenciar: el retorno parcial del talento emigrado y el mantenimiento de vínculos profesionales con quienes ocupan puestos de responsabilidad fuera de España.

Pero esos vínculos no son únicamente laborales. "Nuestros hijos hablan perfectamente español, siguen al Sporting y todos los veranos vienen con nosotros a Asturias. Inclusive traen amigos de la universidad y del colegio para que conozcan la región", relata.

La familia mantiene además buena parte de su consumo en Asturias. "No recuerdo haber comprado nunca unos zapatos en Inglaterra. Mi hijo estudia en Oxford y el esmoquin que necesitó para los actos universitarios lo compramos en una tienda de Gijón". Un ejemplo cotidiano que refleja cómo buena parte del gasto de quienes viven fuera sigue realizándose en su tierra de origen.

Precisamente por eso considera que la pérdida del vuelo directo va mucho más allá de una simple incomodidad. "Pero quienes sí dejarían de venir serán muchos de nuestros amigos británicos". Y ahí, sostiene, aparece otra consecuencia menos visible. "Son personas con un elevado poder adquisitivo. Siempre aprovechaban para recorrer Asturias, alojarse varios días, comer en restaurantes y conocer la región. Si desaparece el vuelo directo, probablemente optarán por viajar al País Vasco o a Cantabria porque les resultará más sencillo".

Su reflexión enlaza con uno de los objetivos que el propio Gobierno asturiano viene defendiendo desde hace años: atraer un turismo internacional de mayor poder adquisitivo, menos estacional y más interesado por la naturaleza, la gastronomía o el patrimonio. Precisamente el perfil de visitante que, según varios de los entrevistados, puede verse más afectado por la desaparición de la ruta.

Algo parecido ocurre con Lucía Morán Alonso, ovetense y responsable de Desarrollo de Negocio para Reino Unido e Irlanda de TYPSA. Vive en Londres desde abril de 2024 y el vuelo con Asturias forma parte prácticamente de su rutina.

"Lo utilizo cada dos o tres semanas para volver a ver a mi familia y a mis amigos". La desaparición de la conexión obligaría a reorganizar completamente sus desplazamientos. Morán recuerda que la ruta ya venía deteriorándose poco a poco.

"Era un servicio caro y con muy pocas frecuencias. Si querías aprovechar un fin de semana, el vuelo de los jueves salía a las nueve y veinte de la mañana, coincidiendo con la jornada laboral, por lo que muchas veces había que pedir horas o incluso un día libre. Aun así, seguía compensando porque era un vuelo directo". En su opinión, la desaparición de Ryanair marcó un punto de inflexión. "Desde que Vueling se quedó prácticamente sin competencia los precios no hicieron más que subir. Y ahora resulta increíble pensar que podamos quedarnos sin ningún vuelo directo entre Asturias y Londres".

También comparte la sensación de contradicción que expresan otros asturianos residentes en la capital británica. "¿De qué sirve promocionar Asturias en una ciudad como Londres si luego no existe un vuelo directo para visitarla?"

Por ello pide al Principado que haga todo lo posible para mantener esa conexión. "Es un vuelo fundamental para quienes vivimos fuera, pero también para el turismo y para la economía asturiana".

Asturias tiene tiempo por delante hasta octubre para encontrar una compañía que asuma esa ruta y el Principado evita hablar de conexión perdida. Se busca quien comunique Asturias con Londres.

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