México también celebró el Mundial de España: crónica del mundialista volador
Miles de españoles y mexicanos celebran en la Ciudad de México un triunfo histórico que unió a ambos países tras la victoria en la final

Celebración del Mundial en México
La selección española conquistó su segundo título mundial tras imponerse a Argentina en una final dominada de principio a fin. Miles de españoles, asturianos y mexicanos celebraron en la Ciudad de México un título histórico en una jornada que unió a ambos países y puso el broche de oro a un Mundial inolvidable.
Dieciséis años después de levantar por primera vez la Copa del Mundo en Johannesburgo, España volvió a tocar el cielo. La selección dirigida por Luis de la Fuente conquistó en Nueva York su segundo Mundial al derrotar por 1-0 a Argentina en una final que, pese a lo ajustado del marcador, reflejó una superioridad absoluta del conjunto español de principio a fin.
La Roja llegaba al partido decisivo después de superar con enorme autoridad a Francia en unas semifinales que, para muchos, suponían el auténtico examen del campeonato. El conjunto francés apenas puso resistencia ante una España que volvió a mostrar la personalidad y el fútbol que la han convertido en la mejor selección del mundo. Un penalti cometido sobre Lamine Yamal permitió a Mikel Oyarzabal abrir el marcador desde los once metros y, ya en la segunda mitad, Pedro Porro sentenció el encuentro para colocar a España en una nueva final mundialista.

Diego Álvarez Bada / LNE
Una final sin discusión
Enfrente esperaba Argentina. La vigente campeona de América y del mundo llegaba rodeada de polémica después de un torneo en el que no faltaron voces que cuestionaron algunas decisiones arbitrales. También existía la incógnita de cómo respondería España ante un rival acostumbrado a disputar los encuentros con una enorme intensidad física.
Sin embargo, nada de eso ocurrió.
España realizó probablemente el partido más completo de todo el Mundial. Desde el primer minuto monopolizó la posesión del balón, controló el ritmo del encuentro y anuló por completo a una selección argentina incapaz de reaccionar. El dato resume a la perfección lo sucedido: Argentina terminó los noventa minutos reglamentarios sin realizar un solo disparo. Mientras tanto, España acumulaba llegadas constantes y obligaba a la defensa albiceleste a multiplicarse.
La sensación era que el gol español terminaría llegando tarde o temprano. Y así ocurrió.
Cuando apenas transcurría el primer minuto del segundo tiempo de la prórroga, Ferran Torres aprovechó una gran acción ofensiva para enviar el balón al fondo de la red y desatar la locura entre los miles de aficionados españoles repartidos por todo el mundo. Era un tanto que hacía justicia a lo visto sobre el césped.
Solo entonces Argentina pareció reaccionar, pero fue demasiado tarde. Apenas consiguió realizar dos disparos en todo el encuentro, una cifra que contrasta con las veinte ocasiones generadas por España.
Tensión tras el pitido final
Los últimos minutos dejaron una imagen muy distinta a la del fútbol. Conforme el reloj se acercaba al final, el juego argentino fue endureciéndose. La tensión aumentó cuando Argentina se quedó con uno menos tras la expulsión de Enzo Fernández.
La frustración terminó explotando tras el pitido final. Mientras los futbolistas españoles celebraban la conquista del Mundial, varios jugadores argentinos, encabezados por Leandro Paredes, protagonizaron momentos de tensión con futbolistas españoles como Rodri, Gavi y Dani Olmo. Nahuel Molina también participó en unos incidentes que empañaron el desenlace de una final que España había ganado con absoluta justicia.
Nada, sin embargo, podía estropear la celebración. Rodri levantó la Copa del Mundo mientras millones de españoles festejaban el segundo Mundial de su historia.
México también celebró el título
Pero si hubo un país que vivió este título casi con más intensidad después de España, ese fue México. Desde el inicio del torneo, el país respiró ambiente mundialista.
La final no fue la excepción. Más de 110.000 personas siguieron el encuentro desde el Fan Fest instalado en el Zócalo capitalino, donde el gol de Ferran Torres provocó una explosión de júbilo que convirtió el corazón de la Ciudad de México en una auténtica fiesta rojigualda.
Tras el pitido final, la celebración se trasladó a distintos rincones de la capital. Uno de los principales puntos de reunión volvió a ser la fuente de la Cibeles, donde más de tres mil personas, entre españoles y mexicanos, celebraron el segundo Mundial de España.
Si hace dieciséis años la inmensa mayoría de los presentes pertenecía a la colonia española, esta vez la fiesta tuvo un marcado carácter multicultural. Españoles y mexicanos compartieron cánticos, abrazos, banderas y fotografías. No faltaron los mariachis ni los tradicionales «¡Viva México!» mezclados con los «¡Yo soy español!».
Otro de los escenarios de la celebración fue el Ángel de la Independencia, donde entre mil y dos mil aficionados, en su mayoría mexicanos, festejaron el triunfo español.
La experiencia desde el Centro Asturiano
En mi caso, la final la viví desde uno de los lugares más representativos para la comunidad española en México: el Centro Asturiano, en su sede de Polanco. Allí, cientos de socios nos reunimos para seguir el partido, rodeados de familiares, amigos y muchos asturianos.
El pitido final desató una enorme alegría. Los abrazos, las fotografías y las lágrimas de emoción se mezclaban con los cánticos mientras contemplábamos cómo Rodri levantaba la Copa del Mundo.
Después nos acercamos durante aproximadamente una hora a la fuente de la Cibeles para conocer el ambiente que se respiraba entre la colonia española. Más tarde continuamos la celebración en La Aceituna, sede de la Peña Ovetense Isidro Lángara, donde el Mundial se prolongó hasta altas horas de la noche.
Un Mundial con un significado especial
No es casualidad que estas celebraciones tengan tanta fuerza en México. Se calcula que en el país residen más de 210.000 españoles, de los cuales alrededor de 75.000 viven en Ciudad de México. A ellos se suma una importante comunidad asturiana formada por unas 25.000 personas.
En lo personal, este Mundial tuvo un significado muy especial. México 1986 siempre había formado parte de los recuerdos que me contaban, pero yo apenas tenía dos años y no conservaba ninguna imagen de aquel campeonato.
Cuarenta años después tuve el privilegio de vivir mi primer Mundial en el país donde nací y donde mis padres encontraron un hogar hace más de medio siglo. Poder hacerlo, además, siguiendo a España fue un auténtico regalo.
Tuve la fortuna de asistir a cuatro partidos de la selección: el amistoso previo en Puebla y los tres encuentros de la fase de grupos. Fueron semanas compartiendo kilómetros, ilusiones y vivencias con miles de aficionados españoles y mexicanos.
Un final cargado de simbolismo
El Mundial comenzó el 11 de junio en el Estadio Azteca y concluyó el 19 de julio con España levantando la Copa del Mundo. Casi cuarenta días de fútbol que confirmaron a México como una de las grandes capitales del deporte rey.
Y el destino quiso dejar un último guiño para la historia. En 1982, España organizó el Mundial y cuatro años después México tomó el relevo. Casi medio siglo más tarde, el orden se invierte: México ha acogido el Mundial de 2026 y España será una de las sedes del Mundial de 2030, además como vigente campeona del mundo.
Quizá no podía haber un final más simbólico para un campeonato que me permitió vivir algo que durante tantos años solo había escuchado contar. Como hijo de emigrantes asturianos, como español nacido en México y como aficionado al fútbol, difícilmente olvidaré este verano. Porque España volvió a ser campeona del mundo, pero una parte de esa alegría también se celebró al otro lado del Atlántico. Durante una noche inolvidable, México también se vistió de rojo.
- Apuñala por la espalda a su pareja en plena calle en Gijón
- Un futbolista, trasladado al HUCA tras el Oviedo-Granada: “Tenía mareos y no veía bien”
- Rocambolesca trifulca en Gijón: un perro orina un puesto de ropa del Muro y tiene que intervenir la Policía para calmar al tendero
- La Guardia Civil extrema la vigilancia en carretera tras la la bajada de velocidad obligatoria a 80 kilómetros por hora: multas de hasta 200 euros
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el potente cepillo alisador más barato del mercado: con revestimiento de cerámica
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el potente altavoz inalámbrico más barato del mercado: de estética retro y perfecto para llevar a cualquier parte
- Multado con 700 euros un conductor que viajaba a la velocidad adecuada pero se cruzó con la nueva campaña de vigilancia julio: la Guardia Civil extrema la vigilancia
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir la jarra que filtra el agua más barata del mercado: disponible por menos de 7 euros
