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Hablan asturianos afectados por los incendios de Madrid: "No podemos ni abrir la ventana por el humo"

La residencia de verano del Centro Asturiano de Madrid se mantiene en vigilancia por la cercanía al fuego de Chapinería

Así se ven las llamas desde el domicilio de una asturiana

Así se ven las llamas desde el domicilio de una asturiana / LNE

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Xuan Fernández

Xuan Fernández

La expansión de los incendios forestales que están asolando la Comunidad de Madrid ha puesto en alerta a los asturianos residentes en la capital. La preocupación se ha centrado también en la Quinta de Asturias, la finca que el Centro Asturiano de Madrid posee en el término municipal de Villaviciosa de Odón. Aunque no se encuentra amenazada de forma directa, su relativa cercanía a los incendios registrados en Chapinería y Navalcarnero mantiene en alerta a sus responsables.

La secretaria del Centro Asturiano de Madrid, Pilar Riesco, reconoce que las últimas horas se han vivido "con mucha preocupación". "Ayer estábamos pendientes del incendio de Navalcarnero porque está relativamente cerca y cualquier cambio del viento podía complicar la situación", señala.

La inquietud no es nueva. Hace apenas dos semanas otro incendio afectó a los alrededores de la finca. "Entonces las llamas llegaron hasta la casa del guarda. Aquello nos dio un buen susto", recuerda Riesco. Aunque aquel fuego quedó controlado y el de estos días no avanza hacia la Quinta de Asturias, el Centro mantiene el contacto permanente con las personas que se encuentran en la finca para actuar con rapidez si fuera necesario. De momento las llamas están lejos, a más de 30 kilómetros.

La Quinta de Asturias permanece abierta durante el verano y recibe numerosos socios que acuden a disfrutar de la piscina y de las instalaciones. Por el momento la actividad continúa con normalidad, aunque desde el Centro Asturiano aseguran que seguirán pendientes de la evolución del incendio y preparados para reaccionar si las condiciones cambian.

Humo en toda la capital

Además de seguir de cerca la evolución del incendio por su impacto en la finca, Riesco ha vivido sus consecuencias desde su vivienda en Majadahonda, a decenas de kilómetros del foco. La intensa humareda obligó incluso a adoptar medidas en su urbanización. "Cerraron por la tarde las piscinas por el humo y las cenizas que llegaban. Era imposible abrir las ventanas por el olor a quemado", explica. La situación ha mejorado este sábado gracias al cambio del viento, aunque el ambiente continúa cargado. "Huele a quemado en todo Madrid", resume.

La secretaria del Centro Asturiano admite que el estado de la vegetación incrementa la preocupación. "Este año llovió mucho, creció toda la vegetación y ahora está todo muy seco. Da miedo", afirma.

La misma sensación comparte otra asturiana residente en el centro de Madrid, que asegura que la jornada del viernes fue "angustiosa" por la cantidad de humo que cubría la ciudad. "La humareda era tremenda. El cielo estaba completamente gris y el olor a quemado se metía en casa aunque tuvieras las ventanas cerradas. Al salir a la calle costaba respirar con normalidad y daba la impresión de que el incendio estaba mucho más cerca de lo que realmente estaba", relata.

Aunque este sábado el ambiente mejoró gracias al cambio del viento, explica que la preocupación continúa entre los vecinos por la posibilidad de que aparezcan nuevos focos en una vegetación muy seca tras las abundantes lluvias registradas durante la primavera.

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