Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El emocionado testimonio de una monitoria de la Escuela de Asturianía: "Hemos puesto Asturias en el mundo"

Susana Markendorf Martínez, monitora de la segunda promoción, reflexiona sobre el valor de esta iniciativa cuando están a punto de cumplirse sus bodas de plata

EN IMÁGENES: Clausura de la Escuela de Asturianía en el Auditorio Príncipe Felipe

EN IMÁGENES: Clausura de la Escuela de Asturianía en el Auditorio Príncipe Felipe / Irma Collín / LNE

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Hace casi 25 años que se puso en marcha la Escuela de Asturianía. En este artículo Susana Markendorf Martínez, de la segunda promoción, reflexiona sobre su significado y los logros conseguidos.

A las puertas de las bodas de plata de la Escuela de Asturianía

Ayer, a punto de cumplirse los 25 años de su creación, egresó la séptima promoción de la Escuela de Asturianía, y tuve la oportunidad de asistir a la gala de cierre: fue emocionante ver a esos jóvenes que hoy, como en otras promociones, demostraban lo aprendido y se emocionaban por todo lo vivido.

En 2002, el Gobierno de Asturias puso en marcha la Escuela de Asturianía con una visión que, casi veinticinco años después, ha demostrado seguir vigente: formar a las nuevas generaciones que están llamadas a mantener vivo el vínculo entre Asturias y la emigración. Lo que nació como una apuesta de futuro se ha convertido en uno de los proyectos más sólidos de la Asturianía. Y así fue como la escuela que un día imaginó Antonio Trevín, con el apoyo, entre otros, de Manolo de la Cera, en esa época presidente del Consejo de Comunidades Asturianas, fue cogiendo forma, con unos profesores de primerísimo nivel y una estricta selección de los alumnos. Recuerdo que debí enviar mucha documentación acreditando mi descendencia y mis conocimientos, pero valió la pena: fui seleccionada y, en el año 2005, emprendí el viaje a Asturias. Las clases eran intensivas y los profesores, exigentes: 4 horas por las mañanas y 4 por la tarde, incluidos los sábados, alternando las materias de especialización en esa época —gaita/tambor o baile/pandereta— con aquellas comunes para todo el curso: Antropoloxía y L.lingua, Folklore, Conocimiento del Medio (historia y geografía asturianas), Canción Asturiana, Tonada y un día de visita para conocer algún rincón de Asturias. En esas dos semanas, la convivencia y los lazos entre los alumnos y la tierrina se afianzaban, así como el compromiso de dar difusión a Asturias en nuestra otra tierra y seguir manteniendo nuestros centros como espacio de difusión.

En mi caso, fui egresada de la segunda promoción. Provengo de un centro que representa a un concejo asturiano, Cangas del Narcea, y los conocimientos adquiridos no solo me permitieron poder armar un grupo de baile en la institución (lo que hoy me permite colaborar con otros centros para que ellos puedan también seguir esta estela), sino investigar sobre la trasmisión y la cultura asturiana en los centros de mi ciudad e incorporarme a la junta directiva de mi centro, donde hoy ocupo la Secretaría. No soy un caso aislado: hoy muchos de los egresados de la Escuela ocupan cargos en sus directivas, garantizando el recambio generacional y el mantenimiento de nuestros centros, muchos de ellos centenarios, a lo largo de los años.

Ahora, casi veinticinco años después, comprobar que este proyecto sigue formando a nuevos jóvenes demuestra que fue una decisión acertada y que merece seguir contando con el compromiso de las instituciones, porque la tarea de mantener viva la cultura y la identidad asturianas y difundirlas en nuestros países o regiones permite la proyección de Asturias en el exterior, y ello abre la puerta no solo a la posibilidad de que muchos quieran conocer esta tierra, sino a que exista interés en sus productos, fomentando el turismo y el comercio.

Es evidente que la inversión realizada en estos años en la Escuela de Asturianía ha dado sus frutos, ya que permitió difundir la cultura asturiana fuera de Asturias, mantener los centros afianzando el recambio generacional y, lo más importante, ha permitido situar a Asturias en el mundo allí donde hay un centro asturiano, apostando por su futuro.

Susana Markendorf Martínez

Tracking Pixel Contents