José Manuel Lavandera, gijonés residente en la zona cero de Colombia: "Se movía el suelo, casi no podíamos caminar, aún estoy recuperándome de este susto descomunal"
El profesor ovetense Alberto Cueva Lobelle vivió el terremoto en Bogotá: "Hubo un aviso por internet y a los dos segundo todo tembló, los muebles y los cuadros se movieron, se prolongó muchísimo"
Diego Garcés, barbero colombiano en Gijón: "Es muy triste, muy triste, mi madre lloraba, decía que no había sentido nunca nada similiar"

Destrucción en Pereira. / Luis Acosta / AFP

El gijonés José Manuel Lavandera reside en la localidad de Pereira, una de las más afectadas por el terremoto de Colombia, que se ha cobrado ya la vida de al menos 240. "Es una catástrofe, está todo destruido", aseguró en una llamada a su hermano Rubén. Casado desde hace pocos años con una colombiana, José Manuel Lavandera, de 72 años, regresó a Colombia hace unos diez días, tras pasar unas vacaciones en Asturias.
Lavandera pudo hablar con LA NUEVA ESPAÑA a última hora de este martes para relatar la "horrible" experiencia vivida junto a su esposa. "Aún estoy recuperándome del susto, que ha sido descomunal, nunca viví una situación así. Afortunadamente no hemos sufrido daños en casa, ni la familia de mi mujer, pero en la ciudad hay muchos edificios destruidos, es impresionante", aseguró.

José Manuel Lavandera y su esposa, Teresa Montoya, el pasado 5 de julio, en la fiesta de los indianos de Somao. / LNE
El terremoto le cogió a las siete de la mañana en la cama. "Me despertó mi mujer: 'José, José que está temblando todo'. Y efectivasmenet se movía todo. Mo acertaba a coger la ropa. Se movía el suelo y apenas podías caminar. Salimos a la calle y nos tiramos al suelo, como otros vecinos. La gente que iba en moto se caía".
"Hoy por la mañana (por este martes) fuimos con un hijo de mi mujer por la ciudad y contemplamos imágenes dantescas, como una guerra. Los edificios destruidos, la gente sin nada en la calle, los equipos de rescate removiendo escombros... Horrible. Salí con la intención de hacer fotos, pero no pude, no me lo llevaba el estómago", relató.
Este antiguo trabajador del sector de la alimentación y del metal, jubilado desde hace siete años, ya había vivido hace dos años un terremoto de 6,1, "pero no fue como este". Poco a poco se van restableciendo las redes. "La electricidad iba a y venía, pero desde hace una hora ya parece que está bien, el gas y el agia ni se cortó", indicó. Pese al susto, no piensa irde de Colombia, la tierra que le ha acogido desde hace unos años.
La imágenes que llegan de la ciudad de Pereira (750.000 en el área metropolitana) muestran los terribles efectos del temblor, de 7,4 grados en la escala Richter: edificos derrumbados, daños en casi todas las viviendas y la búsqueda desesperada de supervivientes entre los escombros. Lo increíble es que esta ciudad está a un centenar de kilómetros de San José del Palmar, donde está el epicentro del terremoto.
El sismo se sintió con bastante fuerza en la capital colombiana, Bogotá, a 350 kilómetros del epicentro. Allí lo vivió el ovetense, Alberto Cueva Lobelle, profesor del departamento de Lingüística de la Universidad Nacional de Colombia. "Fue muy fuerte. Estaba desayunando y hubo un aviso por internet de que iba a haber un temblor y a los dos segundos se produjo el terremoto. Los muebles y los cuadros s emovieron y se prolongó muchísimo tiempo. Estoy en un edificio sismo resistente, pero tuvimos que salir. Afortunadamente no hubo desperfectos. En Bogotá, alguna ventana rota y alguna casa con más daños. Se escuchana muchos helicópteros volando. Donde dío más duro fue en Manizales, Pereira y Cali", señaló.

Alberto Cueva Lobelle. / LNE
Lavandera pudo hablar con LA NUEVA ESPAÑA a última hora de este martes para relatar la "horrible" experiencia vivida junto a su esposa. "Aún estoy recuperándome del susto, que ha sido descomunal, nunca viví una situación así. Afortunadamente no hemos sufrido daños en casa, ni la familia de mi mujer, pero en la ciudad hay muchos edificios destruidos, es impresionante", aseguró.
Cueva, que lleva en Colombia desde hace 21 años, está acostumbrado a temblores. "Hay temblores con cierta freduencia, una vez al año, pero no suelen ser tan fuertes", aseguró. Casado con una colombiana y con varios hijos, Colombia es su segunda patria, pero no ha perdido el contacto con Asturias y regresa a menudo.
En España, los colombianos siguen con el alma en vilo las noticias que llegan de su país. Es el caso de Diego Garcés, barbero en Gijón, que procede de la ciudad de Cartago, muy cerca del epicentro en San José del Palmar, en Chocó. "En todo el territorio se sintió el sismo. Y en la zona de donde yo soy, muy cerca de Pereira, Armenia, Manizales, se sintió muy fuerte y hubo muchos daños materiales. No obstante, hasta el momento mi familia no sufrió pérdidas humanas, aunque en un pueblo llamado Ansermanuevo Valle, que está también muy cerquita a Cartago, sí que tengo dos tías que perdieron su hogar. Y es muy triste la verdad, es muy triste", indicó.

Diego Garcés, en la Barbería Acebal, donde trabaja. / LNE
Cuando se enteró de la tragedia empezó a llamar a su madre. "Cuando me respondió, estaba llorando porque decía que nunca había llegado a sentir algo similar", evocó. "Le da a uno tristeza la verdad porque al final uno está lejos de la familia. Ojalá uno estuviera cerca, para poder apoyar a los de uno en estos momentos tan difíciles que estamos pasando. Uno obviamente siempre va a tener la tierra de uno como en lo más alto. A ver si puedo también yo con lo que pueda colaborar allí. Puedo comprar algo de alimentos para poder ayudarle a los más damnificados. Estamos viviendo mucha angustia por todo el pueblo colombiano", dijo.
Los colombianos en Asturias se están moviendo para canalizar la ayuda necesaria a su país a través del Consulado en Bilbao. Jenny Riveros, presidente de la Asociación de Colombianos en Asturias (ACOA), publicó un mensaje a través de las redes: "Queremos enviar toda nuestra solidaridad y nuestra fuerza a Colombia. Aunque nos separen miles de kilómetros, nuestro corazónestá hoy con nuestros familiares y compatriotas. Queremos transmitir un mensaje de solidaridad, unidad y esperanza. Queremos decirles que no están solos. Desde ACOA vamos a poner nuestra organización al servicio de nuestra emergencia. Seremos el punto de encuentro y coordinación en Asturias para camilizar la solidaridad y recoger de manera ordenada y responsable todo aquello que realmente se necesita para enviar a Colombia. Pedimos a la comunidad colombiana y a la sociedad asturiana que quiera ayudar que se una y espere indicaciones para que cada esfuerzo llegue de la mejor manera posible". Y finalizó: "Coplombia, estamos contigo, desde Asturias toda nuestra fuerza , solidaridad y esperanza".
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