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El análisis de la futbolista Laura Díaz

El mapa de la odisea del Real Oviedo: Ítaca queda a 41 jornadas

El empate ante el Granada dejó al equipo de Julián Calero sin el gol que buscaba, pero también algunas pistas sobre el largo viaje que comienza.

Del Leganés al Andorra, con dos derbis, antiguos gigantes, filiales, islas y tormentas de por medio, el Oviedo tiene por delante su propia Odisea. Ítaca, esta vez, se llama Primera División.

Una imagen del encuentre entre el Real Oviedo y el Granada

Una imagen del encuentre entre el Real Oviedo y el Granada / Miki López / LNE

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Laura Díaz González

Laura Díaz González

La futbolista avilesina Laura Díaz González, apasionada seguidora del Real Oviedo, comenzó a enviar desde Hong Kong sus análisis sobre la evolución del equipo azul para la edición "Asturias Exterior" de LA NUEVA ESPAÑA. Con su sección "Lo más lejos a tu lado" debutó como cronista oviedista justo en la temporada del sueño, del regreso a Primera. En China estudió Relaciones Internacionales, siguió su formación en Bruselas y ahora emprende una nueva etapa laboral desde Madrid. Ella, que pertenece a la llamada "generación del barro", que acompañó al Oviedo en sus peores momentos, analiza desde la capital de España la marcha del Oviedo, que inicia una pretemporada con la mira puesta al regreso a la Primera.

Hay películas que empiezan con una explosión y otras con un silencio. La temporada del Real Oviedo comenzó con un cero.

Cero goles del Oviedo. Cero goles del Granada. Un 0-0 que, ni grabado en IMAX parecería gran cosa. En el Tartiere fue bastante más: 21.595 personas, una despedida a Santi Cazorla y la extraña sensación de que el equipo azul había regresado a un lugar que conoce demasiado bien pero al que ya no quería volver. Segunda División otra vez. El puerto del que tantas veces se intentó salir.

Y allí estaba el Oviedo, como Ulises después de Troya: cansado de una guerra anterior y obligado a emprender inmediatamente otra.

Christopher Nolan ha llevado este verano "La Odisea" al cine como una gigantesca historia sobre el regreso. Matt Damon atraviesa mares, amenazas y tentaciones para encontrar el camino a Ítaca. El Oviedo de Julián Calero no tiene cíclopes ni dioses que decidan su destino desde el Olimpo. Tiene algo posiblemente más incómodo: 42 jornadas de Segunda.

Una ya se ha ido.

Quedan 41.

Y ninguna promete regalar nada.

El primer mar fue el Granada

El Oviedo hizo durante muchos minutos contra el Granada lo más difícil, parecer un equipo que sabía lo que quería hacer.

Tuvo pelota. Mandó. Acumuló 503 pases frente a los 320 del rival. Atacó especialmente bien durante la primera parte y encontró situaciones suficientes para que el Tartiere empezara a adelantar el cuerpo en el asiento, ese gesto universal que precede al gol. Pero el gol nunca llegó. El equipo terminó con nueve remates y tres a portería; el Granada, que sobrevivió al dominio inicial, acabó incluso disponiendo de una oportunidad muy seria para marcharse con todo el botín.

Eso fue quizá lo más inquietante de la tarde.

El Oviedo pudo ganar.

También pudo perder.

La Segunda suele ser exactamente eso.

Villahermosa tuvo una de las acciones que podrían haber cambiado el relato. Costas cabeceó. Chris Ramos insistió. Las bandas empujaron. El Granada fue resistiendo hasta conseguir que el partido se pareciera cada vez menos al que quería el Oviedo.

Y cuando el árbitro señaló el final, quedó esa sensación tan propia de esta categoría, haber trabajado mucho para avanzar muy poco.

Calero lo resumió después desde otro ángulo: “Había más cosas buenas que malas, pero esto va de ganar”.

Puede ser la primera frase de toda la temporada.

Porque el viaje de regreso a Primera no se decidirá por cuántos partidos merezca ganar el Oviedo. Se decidirá por cuántos gane.

En "La Odisea", volver a casa nunca consiste simplemente en conocer el rumbo. El problema son todas las cosas que suceden entre el punto de partida y la costa que uno quiere alcanzar, y al Oviedo ya le han entregado el mapa.

El mapa de la Odisea del Real Oviedo

La salida de Troya. Leganés, Albacete, Burgos, Valladolid y Sabadell serán los primeros mares. Todavía con la temporada recién empezada, el Oviedo tendrá que aprender a navegar, encontrar su identidad y descubrir si el equipo construido para regresar a Primera es capaz de resistir cuando abandone la seguridad del Tartiere.

El cíclope. El primer derbi contra el Sporting aparecerá pronto como Polifemo, enorme, inevitable y capaz de ocupar todo el horizonte. Alrededor estarán Eldense, Eibar, Ceuta y Almería. La clave será salir del enfrentamiento sin quedar atrapado en él.

Circe y las islas engañosas. Las Palmas, Cádiz, Girona, Córdoba, Celta Fortuna, Andorra y Real Sociedad B compondrán un tramo lleno de rivales muy distintos. Algunos parecerán grandes amenazas; otros, escalas más tranquilas. Pero la Odisea enseña que los mayores peligros no siempre aparecen con aspecto de monstruo. En Segunda tampoco.

Las sirenas del invierno. Tenerife, Castellón, Mallorca, Almería, Girona y Cádiz llegarán cuando la clasificación empiece a alimentar promesas y temores. Si el Oviedo está arriba, aparecerán las voces que dirán que el ascenso está hecho; si está lejos, las que asegurarán que ya es imposible. Como Ulises ante las sirenas, tocará no escuchar demasiado y seguir remando.

Escila y Caribdis. La segunda vuelta, con Leganés, Sabadell, Eibar, Tenerife, Celta Fortuna, Córdoba, Las Palmas y Valladolid, será un paso estrecho entre dos peligros: la ansiedad por subir y el miedo a quedarse atrás. A esas alturas todos conocerán las virtudes y defectos del Oviedo. Ya no bastará con sorprender; habrá que sobrevivir y avanzar.

Abril traerá el momento decisivo. Burgos, Eldense y Granada conducirán hasta el segundo derbi, esta vez en El Molinón y a solo seis jornadas del final. Si el Oviedo llega peleando por el ascenso, ese partido puede convertirse en una de las grandes escenas de la temporada.

Y después quedará la última navegación: Albacete, Real Sociedad B, Ceuta, Mallorca, Castellón y Andorra. Seis jornadas en las que ya no habrá espacio para discursos ni para promesas. Solo puntos, cuentas y nervios.

Si la Odisea obliga a bajar a los infiernos antes de regresar a Ítaca, el Oviedo ya conoce cuál debe ser su respuesta: pintar el infierno de azul.

La última fecha será contra el Andorra en el Tartiere. Después de tantos puertos, tormentas y desvíos, la Odisea terminará exactamente donde comenzó, en casa.

Y para entonces se sabrá si Ítaca vuelve a llamarse Primera División.

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