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El gijonés que actualiza el discurso sobre la relación entre América y España: la reforma de un gran museo estatal en Madrid

El Museo de América, dirigida por el asturiano Andrés Gutiérrez Usillos y ubicado en la zona de Moncloa de la capital, afronta un gran cambio expositivo, para «cuestionar y superar el eurocentrismo» y «abrir» la mirada sobre la relación entre España y el continente americano

Andrés Gutiérrez en el Museo de América, en Madrid.

Andrés Gutiérrez en el Museo de América, en Madrid.

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Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Andrés Gutiérrez Usillos (Gijón, 1967) sabe que dirige un museo que para algunos es una patata caliente. Hará unos 16 años, este facultativo conservador de museos estatales, doctor en Geografía e Historia, especialista en Antropología Americana, entró a trabajar en el Museo de América. Y desde 2023 dirige la institución, ubicada en Madrid, en la zona de Moncloa. Sus colecciones son fabulosas y el tema que aborda no puede ser más pertinente para un país y un continente que tanto comparten. Pero el problema está en cómo se cuenta hoy la historia de esa relación que comenzó el 12 de octubre de 1942, el día en que Cristóbal Colón creyó, en realidad, que había llegado al continente asiático. Por eso, para actualizar el relato –más para suscitar preguntas entre los visitantes que avasallarlos con respuestas– Andrés Gutiérrez está capitaneando una renovación total del proyecto expositivo para actualizarlo. Hay un presupuesto de 9,2 millones de euros. Ya se está tramitando la licitación del proyecto. En 2028 estaría listo para inaugurar. «Pero ya sabe que uno siempre sabe cuando empieza, no cuando termina», bromea.

La fachada del Museo de América

La fachada del Museo de América / .

Un poco de historia. El Museo se crea en 1941 a partir de colecciones que, en su origen, se conforman en el Real Gabinete de Historia Natural del siglo XVIII. En la sede actual, abierta en los años 60 del pasado siglo XX, se ofrecía un discurso colonialista. O sea: España había descubierto América, la había cristianizado... Y todo por ahí. Ya en democracia, coincidiendo con el V Centenario, en 1992, se renovó la exposición, aunque no se inauguró hasta 1994. Esa visión, «pretendidamente neutra», no lo es tanto 30 años después. «Ya no cumple las expectativas del presente. En estos años ha habido un salto generacional. Tenemos que atender a la sociedad contemporánea», apunta Gutiérrez Usillos, quien, como ejemplo de transformación, habla del Madrid que se encontró cuando llegó a estudiar a finales de los años 80 y del actual, donde la afluencia de personas de Latinoamérica ya le vale el sobrenombre de Madrid D.F.

El interior de la exposición del Museo de América.

El interior de la exposición del Museo de América. / .

«Tenemos que atender a estas personas que tienen visiones distintas, que proceden de estructuras familiares, políticas, geográficas y culturales diferentes, y que además les atraviesa directamente el Museo de América, que no es ya para el español tradicional, clásico, por así decirlo. Porque todos somos españoles. Todos estamos conviviendo en España». Por eso en el proyecto de nuevo discurso se dice textualmente que la nueva exposición «ha de ser explícitamente antirracista», además de «promover la diversidad», resaltar el papel indígena, de sus cosmovisiones; hablar «de las violencias ejercidas durante la conquista o las tensiones entre culturas». Quiere «abrir la mirada y contemplar la realidad desde múltiples puntos de vista para cuestionar y superar el eurocentrismo». Y a ello añade: «No se trata de imponer una visión única del museo. Se trata de dialogar, de construir, de otra manera que articular las relaciones». Rodríguez Usillos ve más un museo para plantearse preguntas que para encontrar respuestas.

¿Hacia dónde va América? ¿Hacia dónde vamos? Es el momento, también de replantearnos cómo miramos América desde España. Andrés Gutiérrez detalla de dónde venimos: «La creación de la imagen de América es del siglo XVI. Cuando uno piensa en el continente americano, o cuando uno piensa en las iconografías de los continentes, siempre son mujeres. Son continentes en femenino: Europa, África, Asia, América, Oceanía. Y en la manera de representar esos continentes ya se está estableciendo un sesgo. Ves esa jerarquización que se hace desde Europa. Obviamente, la que sale mejor parada es Europa. Está completamente vestida, con casco, con un libro en las manos porque es culta, estilizada, es avanzada, etcétera. Y luego viene Asia, que es más o menos como Europa, también está vestida completamente. Pero después, por debajo, están América, África y, ya la última, Oceanía. Van desnudas. Y te preguntas: ¿pero por qué tienen que ir desnudas cuando en América, y solamente tenemos que pasear por el museo, hay unos textiles espectaculares de los Andes, de época prehispánica? También los había entre los mayas o entre otros. Tejidos súper elaborados. Y vemos las figuritas, que están perfectamente adornadas y completamente vestidas. Pero en la iconografía hemos elegido a la mujer desnuda para representar América, para ejemplificar que no es una mujer civilizada».

Afirma el director del Museo de América que «lo que Europa está haciendo siempre sobre América es categorizarla. Constantemente. En el siglo XVI el discurso es: lo que hay que hacer es convertir América. Hay que convertirlos al cristianismo porque son paganos. En el XVIII, lo que hay que hacer es civilizar América, porque son bárbaros, salvajes. Y en el XX, estamos hablando ya no de salvajes o de paganos, entonces decimos que son subdesarrollados. Se hablaba de América Latina como países subdesarrollados. ¿Pero qué es esto de ‘subdesarrollo? El criterio ya no es el religioso ni el de la civilización, es el criterio económico. Vas aplicando criterios para categorizar siempre al otro, pero por debajo de ti".

Esa reflexión, ese ver cómo miramos al otro, también formará parte del reenfoque del Museo: "Es interesante contar cómo hemos ido proyectando estos sesgos sobre América, pero que son sesgos propios, porque nos permite autopercibirnos a nosotros mismos. Y también protegernos, darnos una inyección de autoestima: diferenciarte del otro para posicionarte por encima".

Reenfoque crítico. Es la tarea. Reflexionar sobre lo que hemos visto y lo que no. Andrés Gutiérrez lo acerca a la historia de Asturias y a su relación con la emigración americana: "Casi hasta anteayer ha habido una migración asturiana importantísima y un retorno: toda esa imagen de los indianos. El que salía del pueblo y volvía rico transmitía una idea posiblemente equivocada: la de que América es un espacio de oportunidad donde uno se enriquece. ¿Pero cuántos fueron y no volvieron? Eso tampoco lo contamos. Contamos los casos de éxito".

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