Llega el "cuchu superplus": el innovador fertilizante y pesticida biológico que desarrolla una biotecnóloga asturiana en Cataluña
Paula Siñeriz investiga en la Universidad Autónoma de Barcelona, y dentro de un gran proyecto europeo, en la fermentación del estado sólido. El objetivo es poder reutilizar los residuos de las ganaderías y desarrollar nuevas tecnologías que los campesinos puedan usar con facilidad para acabar con los vertidos contaminantes fruto de su actividad

Paula Siñeriz en su época como técnica investigadora en el ICRA de Girona. / .
La biotécnóloga asturiana Paula Siñeriz Casado, de 31 años está desarrollando en Cataluña el “Cuchu superplus”. Así llama, en broma, a un nuevo biofertilizante y biopesticida elaborado a partir de estiércol, sin utilizar productos químicos y para cuya producción, además, apenas se precisa agua. Todo este trabajo se enmarca en un proyecto de ámbito europeo para poner en manos de todos los agricultores y ganaderos tecnologías fáciles de manejar para conseguir el reaprovechamiento de los residuos de las granjas y reducir así su impacto ambiental.
Siñeriz estudió Biotecnología en la Universidad de Oviedo y se especializó en microbiología en la Autónoma de Madrid. Tras un tiempo trabajando en la Unidad de Cultura Científica de la universidad asturiana, su primer trabajo fuera de Asturias fue como técnica investigadora en el ICRA (Instituto Catalán de Investigación del Agua) en Girona. Ahora sigue su carrera como investigadora en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Forma parte de un grupo en la escuela de ingeniería que lleva como nombre GICOM, edicado a la investigación en bioconversión de residuos orgánicos y nuevos materiales. También colabora con la empresa Aeris Tecnologías Ambientales, una spin-off universitaria con la que contribuye a trasladar al mercado sus investigaciones. Siñeriz cuenta con una beca de doctorado industrial de la Generalitat y gracias a ella está integrada en el mencionado proyecto europeo (AquaLoops4Med), que tiene socios en Italia y en Grecia, y que avanza en el desarrollo de tecnologías accesibles para el reciclaje de residuos agroganaderos.

Paula Siñeriz pone en marcha un biorreactor de bandejas en el laboratorio de la UAB. / .
Su investigación en este campo es clave para ir reduciendo el impacto creciente de la actividad agroganadera. “Si no me equivoco, somos uno de los primeros países de Europa en la generación de residuos agroganaderos. Eso va a ir al alza. La población global crece exponencialmente y cada vez habrá más requerimientos de alimentación. Y si a eso sumamos el cambio climático, está claro que tenemos que economizar agua para seguir sosteniendo la agricultura y la ganadería. Entonces, la fermentación en estado sólido es una muy buena alternativa para reutilizar esos deshechos ya que apenas usamos agua durante el proceso. Basta con que el material esté un poco húmedo para que crezcan los microorganismos”.
Dentro de este proyecto, en el que otros compañeros trabajan en el reciclaje de los residuos líquidos de las explotaciones campesinas para su transformación y reaprovechamiento en aguas de regadío, Siñeriz está centrada en el tratamiento del estiércol mediante procesos de fermentación en estado sólido, un método en el que se utilizan microorganismos para la transformación del substrato.
“Trabajo con el cucho después de tratarlo para producir biogás, después de pasar por un reactor y consumir parte de los nutrientes que tiene. Lo que yo hago es utilizar ese cucho, con el que se mezclan restos de poda, para hacer biopesticidas y biofertilizantes”. El resultado, es un compost “superplus”, que está libre del impacto que el estiércol natural puede generar. “El cucho como tal sirve muy bien de fertilizante, pero tiene algunos problemas. Si llueve mucho o si hay agua en general eso permea o va a los ríos o puede contaminar los acuíferos”.
Paula Siñeriz utiliza microorganismos para reducir el impacto dañino del estiércol. “Los microorganismos consumen parte de los nutrientes que tiene ese estiércol. También pueden agregar propiedades biofertilizandes o biopesticidas”. Y añade: “Por ejemplo, estoy trabajando con un hongo que vive en las raíces de las plantas y que las ayudan a crecer. Pero aquí lo estamos reutilizando como pesticida. Se puede aplicar directamente porque es algo que ya está en la naturaleza. No estamos usando un microorganismo modificado. Vimos que tenía resultados beneficiosos, puesto que segrega fitohormonas que ayudan a crecer a las plantas y que, además, segrega algunos antibióticos y otras sustancias que eliminan otro tipo de hongos que pueden ser problemáticos para las plantas, desplazando al resto de microorganismos perjudiciales que están en la raíces”.

Paula Siñeriz en el congreso internacional "WasteEng26", en julio pasado, donde le concedieron un reconocimiento como uno de los mejores estudiantes de la edición. / .
El desarrollo del “cucho superplus” lleva aparejado también el prototipado de una tecnología, un biorreactor, que resulte fácil de manejar por cualquier ganadero, sin necesidad de un técnico especialista, y que pueda comercializarse. “Parte de mi proyecto fue diseñar un nuevo formato de reactor. Los que estábamos usando eran bastante aparatosos; son grandes, parecen una olla exprés muy alta. Decidimos probar otras conformaciones”, detalla. Antes de irse vacaciones recibió un nuevo diseño de biorreactor que se carga con bandejas. “Yo digo que parece un microondas. Coges la bandeja, la cargas, pones el flujo de oxígeno con las sondas de temperatura y PH, y ya. Es muchísimo mejor, más manejable para cualquier operario de granja”.
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