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El análisis del sportinguista volador: una victoria de regalo de cumpleaños de un Sporting de más a menos

El último fichaje en llegar al equipo demostró por qué el club esperó tanto y peleó hasta el final del mercado por hacerse con él. El problema fue que, después de esos primeros diez minutos, el Sporting se desinfló

La celebración del gol del Sporting ante el Burgos.

La celebración del gol del Sporting ante el Burgos. / Irma Collín / LNE

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Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada

Diego Álvarez Bada trabaja como sobrecargo de aviación en la línea bandera de México. Es fundador y presidente de la peña "La villa de Quini", la primera y la única peña sportinguista oficial en México y fuera de España. Hasta diez veces al año vuela a España para ver los partidos del Sporting.

El Sporting me dio una victoria de regalo de cumpleaños. Esta vez tocó celebrar un año más de vida desde la Riviera Maya, siguiendo al equipo a 9.000 kilómetros de distancia y con un partido que, por aquello del horario mexicano, comenzó a las doce de la mañana de un domingo. Un buen plan para celebrar, aunque el partido dejó sensaciones positivas también dejó sensaciones grises que el resultado.

Después de las dudas que dejó el debut, el Sporting recibía a un Burgos que, a priori, parece llamado a pelear por la zona media-alta de la clasificación. Un equipo que la temporada pasada fue una de las revelaciones y que llegaba con algunos cambios, entre ellos José Gragera, que regresaba a El Molinón, y con Álex Forés, que estuvo cerca de vestir de rojiblanco y que finalmente optó por irse a Burgos.

El Sporting salió decidido y apenas a los cinco minutos Gelabert marcó un gol que fue correctamente anulado. Pero apenas un minuto después llegó el 1-0. Gran pase de Cuenca y Otero, por centímetros, evitando el fuera de juego, adelantó al Sporting. Y aquí hay que detenerse en Cuenca. El último fichaje en llegar demostró por qué el club esperó tanto y peleó hasta el final del mercado por hacerse con él. Con apenas 19 años dejó destellos de mucha calidad y de un futuro enorme. Será difícil disfrutarlo durante muchos años en Gijón, al tratarse de una cesión, pero mientras esté aquí puede ser un jugador tremendamente aprovechable.

El problema fue que, después de esos primeros diez minutos, el Sporting fue claramente de más a menos. Bajó revoluciones, el Burgos comenzó a tener más balón y el partido perdió ritmo. El Sporting modificó su estructura respecto al debut y, por momentos, parecía defender con cinco y, cuando tenía el balón jugaba con línea de cuatro atrás, algo que habrá que seguir observando.

En la segunda parte se notó, eso sí, que empieza a existir algo más de fondo de armario. Los cambios aportaron y la defensa volvió a mostrarse muy seria, como ya ocurrió en la primera jornada. Aimar Duñabeitia también dejó buenas sensaciones y parece otro fichaje sobre el que se puede construir. Al igual que Cuenca, se nota la calidad y la formación cuando un jugador viene de escuelas tan importantes como Lezama y La Masía.

El Burgos tuvo sus acercamientos, pero el Sporting no sufrió en exceso. La ocasión más clara para sentenciar llegó tras un magnífico pase de Gelabert a Iosifov, que, después de un gran desmarque, se plantó solo ante el portero, aunque una gran mano de este evitó el 2-0.

Y así llegó el final, con ese runrún de que el Sporting estaba jugando con fuego por mantener una ventaja tan corta. Pero esta vez no hubo sustos. Tres puntos y cuatro de seis en el arranque. Buen botín, aunque jugando dos partidos en casa quizá se podía exigir y esperar el pleno de victorias.

Esto apenas comienza. Hay lesionados como Ferrari y Guillamón, fichajes que todavía necesitan tiempo y un Antonio Casas que acaba de llegar. Cuando la plantilla esté completa y el equipo esté más rodado, podremos saber realmente hasta dónde puede llegar este Sporting.

Ahora toca Tenerife, un rival que ha comenzado con dos victorias contundentes tras su regreso de Primera RFEF. Será una buena prueba para comprobar si este Sporting puede dar un paso adelante.

Por ahora, me quedo con el regalo de cumpleaños: una victoria. Pero también con la sensación de que este Sporting todavía tiene mucho que mejorar.

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