Entrevista | María Teresa Costales, "Teté", Obaya Redera, premio Mujer Rural de Asturias 2023

"No quisiera jubilarme sin ver a alguien con la misma gana que yo tirando de este oficio"

"Como decía una redera gallega, este oficio lo ejercemos nosotras porque está mal pagado, si fuera todo lo contrario, lo harían los hombres"

Teté Costales, con una red en su tienda en el puerto de Lastres. | A. P. Paredes

Teté Costales, con una red en su tienda en el puerto de Lastres. | A. P. Paredes / Ana Paz Paredes

A María Teresa Costales Obaya la conoce todo el mundo como Teté, la redera de Lastres. Si alguien pregunta allí por ella, inmediatamente le indican en qué parte del puerto la pueden encontrar cosiendo redes. Y es que lleva casi 30 años dedicada a un oficio duro, mal pagado y, sin embargo, imprescindible, y también defendiendo además su continuidad de muchas formas, como diversificando e innovando para seguir adelante. Todo esto la ha hecho merecedora del premio Mujer Rural de Asturias 2023 que concede la Red Asturiana de Desarrollo Rural (READER). El jurado valoró, entre otros aspectos de su trayectoria personal y profesional, "su apuesta firme por el relevo generacional y la preservación de un oficio tradicional que puede caer en el olvido". El domingo 15 en Luarca será la entrega en el Conservatorio del Occidente (11 horas).

–No se cansa usted de repetir que, como no se ponga remedio, llegará un día en que no hay quien cosa redes en Asturias, una profesión que, por otro lado, es imprescindible.

–No me gustaría jubilarme sin ver a alguien con la misma gana que yo, tirando por ello. Realmente me queda poco para jubilarme pero mientras este bien seguiré como redera. Pero sí, me preocupa que no haya una continuidad, alguien que tenga la misma pasión que yo, me da igual que sea mujer u hombre, aunque siempre lo hayan hecho mujeres. Veo más fácil que lo continúe la mujer. Como decía una redera gallega, este oficio lo ejercemos nosotras porque está mal pagado, si fuera todo lo contrario, lo harían los hombres.

Teté costales cosiendo una red de cerco.

Teté costales cosiendo una red de cerco. / T. C

–Usted lideró la creación, hace años, de la Asociación de Rederas de Bajura de Asturias (AREBA). ¿Cómo está ahora?

–Está, que no está, pero sigue viva. La gente se ha ido jubilando. Ahora no tiene mucho movimiento, pero confío en que pronto se sumen algunas rederas nuevas. Para eso necesitan contar con el certificado de profesionalidad para poder darse de alta.

–Usted formó a varias alumnas en este oficio en un curso oficial que ofertó la Organización de Productores Artesanales del Principado (OPA). ¿Cómo no están ya trabajando?

–Es una cuestión de burocracia, de papeleo. Yo tuve en 2022 a nueve alumnas y otra compañera redera de Luarca dio clases a diez más. En total, diecinueve. Buena parte de ellas no lo van a trabajar en cualquier barco, sino que se formaron para atender a los de su casa. Hicieron las 300 horas de formación. Ahora necesitan el certificado de profesionalidad. Nosotras ya lo hicimos hace años y por eso lo tenemos. Sin embargo, siguen pendientes de la Escuela Náutica, en Gijón, para que se les haga la prueba. Son un montón de trámites. En nuestro caso entre que acabamos el curso y nos pusimos a trabajar casi pasaron dos años de papeleos.

Teté Costales, trabajando en Lastres.

Teté Costales, trabajando en Lastres. / T. C

–Lucha por la profesión, se confiesa una enamorada de ella, pero también habla del oficio con claridad meridiana. Dice que es duro, mal pagado y, sin embargo, imprescindible para el sector pesquero.

–Es cierto, en Asturias nos se puede vivir de coser redes, pero sin embargo hay trabajo suficiente. Por ejemplo, hablando de un armado de aparejos, éste se cobra por piezas, a 17 euros la pieza. Cada una de esas piezas nos lleva hacerla unas cinco horas y media. Está mal pagado, pero claro es que los pescadores tampoco pueden pagar más, dada la situación que viven. Esto es todo una cadena. Y es verdad que es un trabajo duro e inestable. Algunas veces hay piezas de redes que son muy duras, que se te llenan las manos de grietas, luego tienes malas posturas. Las redes de bajura se hacen siempre en una nave, pero las de cerco se trabajan siempre en el exterior, porque son muy grandes. Lo que está claro es que las rederas somos imprescindibles en el sector pesquero porque el armado de redes solo se puede realizar de forma manual, artesanal, como lo hacemos nosotras. Aún no se ha inventado la máquina que nos pueda sustituir en ello.

–Usted se ha diversificado y, además de coser redes, también tiene una tienda y recibe a los turistas que le visitan en el puerto de Lastres. ¿Es una forma de mantener vivo el oficio?

–Sí. Yo empecé hace muchos años a hacer cosas teniendo como materia prima las redes, llaverinos y pulseras que tejía los dos meses que los barcos de cerco marchaban a la costera de la anchoa al País Vasco. Desde hace años tengo mi tienda donde vendo productos todos relacionados con el mundo de la mar, la pesca y el oficio de las rederas. Aquí, entre otros, hay collares, pendientes, pulseras hechos con redes; felpudos, tapetes e incluso las bolsinas que doy a los clientes, hechas con redes donde les meto los regalos que compran y que les gustan muchísimo.

Teté Costales Obaya, en su taller, en plena elaboración de un felpudo hecho con cuerdas.

Teté Costales Obaya, en su taller, en plena elaboración de un felpudo hecho con cuerdas. / Ana Paz Paredes

–El próximo domingo recibirá en Luarca el galardón que la reconoce, en base a sus méritos, como Mujer Rural 2023. ¿Cómo se siente, ya sabe qué va a decir, volverá a ser la Teté reivindicativa de siempre?

–(risas) Pues aún no sé lo que voy a decir, no lo tengo del todo preparado, pero algo diré. Hay mucha gente que me ha felicitado y me han dicho que me lo merezco, pero yo no me lo creo tanto. He trabajado y trabajo como muchas mujeres en Asturias. Yo lo que quiero es que se reconozca esto. No es un premio para mí sola, sino para todas las mujeres del sector. Este es un premio de todas.

Detalle de las manos de la redera, Teté Costales, trabajando.

Detalle de las manos de la redera, Teté Costales, trabajando. / T. C

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