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ANV quema a los «asturchales» La breve alianza con HB en las europeas de 1987

La izquierda nacionalista asturiana huye de cualquier identificación con los radicales vascos, pese a los avales a UNA

ANV quema a los «asturchales» La breve alianza con HB en las europeas de 1987

ANV quema a los «asturchales» La breve alianza con HB en las europeas de 1987

Oviedo, L. Á. VEGA

El fiscal considera que Unidá Nacionalista Asturiana (UNA) no ha sido instrumentalizada por el mundo etarra en el proceso de elecciones europeas. El hecho de que esta formación haya sido avalada por 22 cargos de la ilegalizada Acción Nacionalista Vasca encendió todas las alarmas. Hizo temer que ETA estuviese utilizando a UNA como una «marca blanca» con la que sortear la ley de Partidos y que el nacionalismo asturiano hubiese regresado a los años ochenta, cuando pidió el voto para Herri Batasuna (HB), que en las europeas de 1987 cosechó 5.000 votos en la región. Pese a una evidente cercanía ideológica, el nacionalismo radical asturiano no quiere verse mezclado ni por asomo con la galaxia etarra.

UNA sostiene que no puede acusársele de connivencia alguna con los radicales vascos. Una cosa es recibir avales para poder presentarse a las elecciones y otra muy distinta que haya una sintonía política, sostiene esta formación. No parece que esos avales estén en la base del rechazo del Bloque Nacionalista Galego (BNG) a que la formación asturiana se integrase en la coalición Europa de los Pueblos-Los Verdes, de la que forman parte además Esquerra Republicana (ERC), Aralar, Eusko Alkartasuna (EA), la Confederación Verde y la Chunta Aragonesista (CHA).

Otra formación nacionalista asturiana de izquierdas, Andecha Astur, considera «poco afortunado, aunque lícito», haber recurrido a esos avales. «Desafortunadamente», considera, esos apoyos suponen un riesgo de criminalización no sólo para la propia UNA, sino también para el conjunto del nacionalismo asturiano. Lo que no impide que Andecha Astur se manifieste contra la ley de Partidos y apoye casi los mismos postulados que los abertzales radicales.

Como se ve, estas formaciones han interiorizado el fracaso derivado del apoyo a HB en las elecciones de 1987. Aquella alianza estratégica supuso la virtual desaparición del Ensame Nacionalista Astur (ENA), la formación más radical del asturianismo de la época.

Poco después, muy mermada electoralmente (nunca estuvo muy boyante, todo hay que decirlo) se uniría a la Xunta Nacionalista Asturiana (XNA) para formar Unidad Nacionalista Asturiana. Era éste un partido muy distinto al actual, como indicó uno de sus fundadores, hoy en las antípodas políticas, aunque haya supervivientes de aquella época, como el escritor y psiquiatra Inaciu Llope, cabeza de cartel de Unidá en las autonómicas de 2007.

Aquella Unidad Nacionalista se alió luego al Partíu Asturianista (PAS), lo que le valió el acta de diputado regional a Xuan Xosé Sánchez Vicente. Esta alianza provocó, de paso, la virtual desaparición de UNA, escindida entre Izquierda Asturiana (IAS) y Andecha. De la primera formación (que estuvo integrada brevemente en el Bloque por Asturies) procede la actual Unidá, refundada el año pasado.

ENA prestó interventores e hizo campaña por HB, pero quien dio un paso más allá fue el Movimiento Comunista d'Asturies (MCA, actual Lliberación), que llegó a formar un «Conceyu d'apoyu d'Asturies» a los proetarras. Muchos dirigentes de aquella época tanto del ENA como del MCA manifestaron luego un meridiano rechazo a ETA. La Corriente Sindical de Izquierdas (CSI) también mantuvo muchos contactos con el mundo radical vasco a través del sindicato LAB, aunque esas relaciones se han enfriado.

Herri Batasuna tuvo un corto recorrido en Asturias. Los 5.000 votos cosechados en las europeas de 1987 fueron reduciéndose en siguientes convocatorias a 2.631 sufragios, en 1989, y a 639 en 1994, con lo que el electorado asturiano terminó dejando claro que no era amigo de aquellas alianzas.

La década de los ochenta se había iniciado con algo más que un apoyo a los designios etarras. En marzo de 1980 fueron detenidos siete jóvenes militantes del Conceyu Nacionalista Astur -el primer partido asturianista y el crisol del que surgiría todo el universo nacionalista asturiano, incluido el PAS- por su supuesta colaboración con el comando etarra que asaltó el Banco Herrero de Oviedo y se llevó 150 millones de la época.

La sintonía ideológica de las izquierdas radicales asturiana y vasca no se ha traducido necesariamente en una utilización de los mismo métodos violentos. Cierto que en los ochenta se produjeron, en 1983 y 1985, hasta cinco atentados con artefactos explosivos caseros, reivindicados por una «Andecha Obrera» de la que no ha vuelto a saberse, y que recientemente la Audiencia Nacional ha condenado a diez meses de cárcel a Fernando González Rodríguez, «Fer», un joven vinculado a Andecha Astur que intentó poner una bomba casera en las inmediaciones de la sede del PSOE en Infiesto (Piloña). Pero afortunadamente se trata de episodios anecdóticos.

Jon Idígoras congregó a cientos de simpatizantes en la plaza del Fontán de Oviedo, durante la campaña de las europeas de 1987. Muchos nacionalistas asturianos prestaron su apoyo a una HB que mostró su cara más «amable», con un Txema Montero que sólo hablaba de la Europa progresista y que aseguraba que votar a la formación proetarra era «lo que más dolía a los enemigos de los trabajadores». El mensaje no colaría en posteriores elecciones. En la fotografía, Jon Idígoras se dirige a los congregados en la plaza del Fontán de Oviedo.

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