09 de julio de 2009
09.07.2009
Perfil

«Trabajadores y empresarios deberían acordar un recorte de horas para compartir lo que hay»

«En España el mercado laboral es tremendamente volátil: cuando se crea empleo, se crea mucho empleo y cuando se destruye, la caída del paro siempre es sorprendente»

09.07.2009 | 02:00
La profesora Sara de la Rica, ayer, en la residencia de La Granda.

La Granda (Gozón),

Saúl FERNÁNDEZ

La residencia de La Granda es un palacio enclavado en un pequeño paraíso que surge, como de la nada, al cruzar las instalaciones de Arcelor en Trasona. «He llegado bien, tenía buenas indicaciones», comenta la profesora Sara de la Rica al minuto de aparcar el coche a orillas de uno de los dos pantanos de los que bebió durante años la gran siderúrgica asturiana. El chalé espectacular que contempla la profesora es la sede desde hace treinta y un años de los cursos veraniegos promovidos por Teodoro López-Cuesta y Juan Velarde. La conferencia de De la Rica se va a centrar en la necesidad de una nueva reforma laboral que salve el país de la crisis. Minutos antes, conversó con LA NUEVA ESPAÑA.


-¿Quiénes están pagando la crisis?


-El noventa y cinco por ciento de los despedidos en el último año y medio fueron trabajadores temporales, únicamente el dos por ciento tenía contrato indefinido. Así que, calcule.


-¿Los trabajadores eventuales son más fáciles de despedir, no es eso?


-Exactamente. Cobran ocho días por año trabajado como indemnización.


-La crisis empezó en la construcción. ¿Qué sucedió para que ahora esté en la industria y los servicios?


-La construcción arrastra empleo directo de otros sectores que tiene vinculados. La segunda etapa de la crisis es la industrial.


-¿Hay dos crisis económicas?


-¿A qué se refiere?


-Estados Unidos y Europa.


-La crisis de los Estados Unidos es marcadamente financiera, pese a que también desarrolló una burbuja inmobiliaria que, además, terminó estallando. Eso no sucedió en España, donde el sector financiero se aprovisionó muy bien. La crisis económica en España ha sido de la economía real.


-Cuénteme.


-Una crisis de desempleo preocupante, la de los parados que no pueden pagar las hipotecas. En los Estados Unidos la cifra de desempleados anda por el nueve o el nueve y medio por ciento. En España supera el diecisiete con cuatro.


-¿Y qué le pasa a España para que tenga estas cifras?


-Que tiene un mercado de trabajo de una volatilidad sorprendente.


-¿Y eso qué quiere decir?


-Pues que cuando se crea empleo, se crea mucho empleo y que, cuando se destruye, la caída siempre es espectacular.


-Y, entiendo, esto no sucede en los Estados Unidos, ¿me confundo?


-No. La dinámica del mercado laboral es muy distinta. Se comparten las horas de trabajo que hay, los horarios. Se cogen permisos no retribuidos, se reducen las horas de trabajo y el sueldo mensual, porque se trabaja menos, todo para evitar echar a la calle a los trabajadores valiosos. Aquí eso es complicado, así que se acude al despido. De lo que se trata, a fin de cuentas, es de compartir lo que hay.


-¿Sería óptima entonces la reducción de la jornada laboral a treinta y cinco horas, como sucedió en Francia?


-Aquella fue una medida impuesta por el Gobierno, lo óptimo es que se acuerde entre trabajadores y empresarios, que se recoja en las negociaciones colectivas.


-¿Hay que flexibilizar el empleo?


-La flexibilidad del mercado laboral no significa abaratar los despidos, no seamos demagógicos. Se trata de todo lo contrario, de crear empleo de buena calidad. Para que esto sea así se hace imprescindible poner las indemnizaciones como en el resto de Europa, donde está en treinta días y no, como aquí, en cuarenta y cinco, por año trabajado para los indefinidos.


-¿La crisis se acabará?


-Tiene pinta. Tengo ganas de conocer los resultados del último trimestre de este año, entre otras cosas, para conocer la verdadera influencia de los fondos del presidente del Gobierno, que, en principio, parece que sus beneficios únicamente son a corto plazo. Antes de final de año es difícil decir nada más claro.


-¿El estímulo público de la economía provoca déficit en las cuentas del Estado?


-El estímulo público de la economía es importante, sobre todo, en los sectores abandonados por las empresas privadas. Lo que sucede es que el plan E se ha hecho deprisa y corriendo, como para llegar a la fecha final del plazo. Veníamos de un superávit y ahora nos encontramos con déficit de algo más de un diez por ciento, cuando los acuerdos de Maastricht recomiendan un tres o un cuatro. Lo que se debería de hacer es seleccionar muy bien el gasto público necesario. Y hablo de infraestructuras ferroviarias.

Sara de la Rica


La profesora titular de Economía en la Universidad del País Vasco es también directora de la Cátedra «Fuentes Quintana», promovida por el Banco de España dentro de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA). Los intereses de De la Rica se agrupan en asuntos como la inmigración y sus efectos económicos; la mujer y en el mercado laboral y las desigualdades salariales. Es investigadora, asimismo, del IZA (Institute for Labor Studies). Es autora también de numerosas publicaciones referidas al mercado del trabajo.

«El 95 por ciento de los despedidos en el último año y medio fueron trabajadores eventuales»


«La crisis en Estados Unidos es marcadamente financiera, en España el sector se aprovisionó bien»


«La flexibilidad del mercado laboral no significa abaratar el despido, no seamos demagógicos»


«Lo que se debería hacer es seleccionar muy bien el gasto público necesario, hablo del ferrocarril»

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