Oviedo, Agencias / R. L. M.

La patrulla de seguimiento del oso pardo de la Junta de Castilla y León recogió ayer, en la localidad de Páramo del Sil, a quince kilómetros de Asturias, unos restos en avanzado estado de descomposición que corresponden a un oso pardo. Fue un vecino de la zona el que dio el aviso del hallazgo y estos restos han sido enviados al Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Valladolid, donde, por medio de una necropsia, se conseguirá desvelar si el animal murió por causas naturales o envenenado. Además, se ha abierto una investigación en la zona para intentar dar con alguna pista que pueda esclarecer la muerte del animal. Esta muerte se contrapone a las buenas cifras de la población osera que trascendieron hace unos días, con la presencia de veintiún hembras de oso con cría que viven en la cordillera Cantábrica.

A la espera de conocer los resultados del análisis, Guillermo Palomero, de la Fundación Oso Pardo, explicó ayer, en declaraciones a este periódico, que se tardará un tiempo en conocer los resultados porque al no ser recientes los restos, el análisis será más complicado. Palomero prefirió mostrarse cauto ante la posibilidad de un envenenamiento del animal. Una visión menos optimista es la que tiene Roberto Hartasánchez, del Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (FAPAS). Lamentablemente, dice Hartasánchez, la mayoría de los osos que mueren siempre lo hacen en Castilla y León.

Con esta muerte, son trece los fallecimientos de oso pardo que se contabilizan en la cordillera Cantábrica en los últimos diez años. Del total, diez se han producido en Castilla y León; seis de ellas en Palencia.

De las doce muertes registradas hasta ayer, seis de los casos fueron el resultado de un envenenamiento, dos se debieron al disparo de furtivos, una a un lazo ilegal y otra a un atropello. La última muerte de oso pardo que se supo, ocurrió dentro del parque natural de Fuentes Carrionas, en Palencia. El oso murió por envenenamiento. Hartasánchez asegura que desde Castilla y León no se está arrimando el hombro para recuperar la especie, tal como se hace desde Asturias y es que, según el portavoz del Fapas, el oso pardo es «muy molesto» para llevar adelante grandes obras en la comunidad vecina, principalmente, la construcción de la estación de esquí de San Glorio, un proyecto que convertirá 1.500 hectáreas de parque natural en una estación de esquí y que cuenta con el visto bueno de la Junta de Castilla y León.