07 de mayo de 2010
07.05.2010

Duro aumenta su tesorería y la contratación pero ve dificultades para sus talleres

- La competencia de nuevos países y la menor carga de trabajo obligan a ajustes en Barros y Felguera Melt
- El grupo prevé repetir o mejorar el beneficio de 2009

07.05.2010 | 02:00
Torres Inclán, en primer término, ayer durante su intervención en la junta de accionistas de Duro Felguera.

Oviedo, Javier CUARTAS
La compañía asturiana Duro Felguera, en plena crisis internacional y derrumbe de la demanda y la inversión, ha seguido ampliando en lo que va de 2010 su holgada posición de liquidez, lo que, según su presidente, Juan Carlos Torres Inclán, le permitirá «mantenerse inmune frente a la convulsión de los mercados». La compañía, que mejoró su resultado neto en el 34% el año pasado y logró un «hito histórico» de contratación en el peor contexto en décadas -2009 fue el «ejercicio más negativo que se recuerda» en el sector de la ingeniería y de los bienes de equipo en España y Europa, según Torres-, ha seguido creciendo en los primeros meses de este año en contratación, tesorería y beneficio neto y prevé culminar el ejercicio con un resultado «similar o mejor» a los 71 millones netos del año pasado.

No obstante, la buena marcha de la compañía se resiente en la actividad de los talleres de fabricación, todos ellos situados en Asturias, y en los que se mantiene una «baja carga de trabajo», según Torres. El problema se concentra en los talleres de fabricación de las filiales Felguera Melt y Felguera Construcciones Mecánicas (Barros) a causa de la «drástica reducción de inversiones en energías renovables». En ambos ya se están aplicando expedientes de regulación de empleo (ERE) y ayer el presidente de Duro anunció: «Estamos tomando medidas para ajustarnos al mercado. Si la situación continúa -y en alguno puede empeorar-, tendremos que prorrogar los ERE o tomar otras medidas», que no precisó, aunque no se prevén cierres.

«La situación de crisis», según Torres, «se hizo palpable» el año pasado «en el segmento de fabricación», con una merma de los ingresos del 19,5%. Y, a juicio de Torres, «la dificultad de saturación de los talleres en la Europa desarrollada persistirá» como efecto de la crisis (Duro no prevé demanda significativa en España en al menos cinco años, dado el exceso de capacidad instalada existente) y como consecuencia de «la entrada en el mercado de nuevos países con bajos costes de mano de obra», por lo que el problema, lejos de ser coyuntural, «será», dijo, «cada vez más estructural».

La compañía anunció ayer que ha seguido creciendo en márgenes por mejora de eficiencia y productividad y en internacionalización del negocio (el 90% de la contratación procede del exterior). «Antepondremos el beneficio al tamaño» (en los dos próximos años prevé crecer en facturación en 200 o 300 millones sobre los 1.000 millones actuales) y «seguiremos midiendo mucho los riesgos», dijo Torres.

La junta de accionistas aprobó ayer las cuentas y el pago de un dividendo complementario de 0,127 euros, con lo que la remuneración total por título en 2009 llegó a los 0,447 euros. Duro destinó al accionista el 65% del beneficio, una de las proporciones «más altas de la Bolsa española», según Torres. La junta aprobó la propuesta del consejo de amortizar autocartera (acciones propias en poder de la empresa) y ampliar capital en el 60% con cargo a reservas y sin coste para el accionista. A diferencia de las dos última juntas, el grupo Melca (tiene el 6,3% de Duro) no votó en contra.

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