El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla (Poblaciones, 1943), es el líder autonómico mejor valorado del país. Lo dicen las encuestas, pero se constata a pie de calle. Allá donde va le piden autógrafos, fotografías y hasta anchoas. El fundador del Partido Regionalista de Cantabria (PCR), de visita en la capital gozoniega por invitación del empresario radiofónico Blas Herrero, no tiene pelos en la lengua y, salvo sobre Álvarez-Cascos, responde a cada una de las cuestiones que se le plantean. A pleno sol, y entre cerveza y cerveza (sin alcohol), conversó con LA NUEVA ESPAÑA.

-¿Ya más tranquilo una vez que Fomento se comprometió a que el AVE llegue a su tierra en 2015?

-Eso fue increíble. Que te digan que ya no hay AVE el 14 de mayo, víspera de la colocación de la primera piedra, con la carpa ya montada y con un buey «matao» de mil kilos... He pasado los tres peores meses de mi vida, perdí cuatro kilos, por primera vez tuve que tomar pastillas para dormir... Afortunadamente se ha firmado el documento que compromete la llegada del AVE.

-¿Tuvo que ver su amenaza de romper el pacto con los socialistas en el cambio de postura de Fomento?

-El día que salí cabreado en los telediarios me llamó el presidente (José Luis Rodríguez Zapatero) para pedirme que moderara mis expresiones y que él intervendría personalmente, aunque sin garantizarme nada. A los diez días tuvimos una reunión de dos horas y me pidió de plazo hasta el 20 de julio. Ese día, a las ocho y media, me comunicó que el ministro de Fomento (José Blanco) se pondría en contacto conmigo para hablar de cifras y fechas. Le estoy muy agradecido. Zapatero siempre me trata muy bien, pero también es cierto que no soy un pedigüeño.

-¿Y a quienes considera pedigüeños?

-Yo no pido nada que no tengan los demás. No me gusta presionar, como hacen otros partidos nacionalistas, que están pastoreando en el Congreso y el Senado para sacar dineros para sus territorios. Eso no lo haría yo en la vida. Era intolerable que nos dijesen que ya no habría AVE cuando hemos sido los últimos en tener autovía a la Meseta. Estamos en el epicentro del norte de España. Se ha restaurado la lógica.

-¿Qué le parece que Esperanza Aguirre, presidenta de la comunidad de Madrid, venga a Asturias a decir que Francisco Álvarez-Cascos es la mejor opción del PP asturiano a la presidencia del Principado?

-Bastante tengo yo con lo mío como para meterme en historias de vecinos. Ahí los que tienen que hablar son los afiliados del PP.

-¿Y si a usted le fueran desde Madrid con sugerencias así, cómo reaccionaría?

-Por eso no he militado en ningún partido más que en el que yo mismo fundé. Nunca me apunté ni al PP ni al PSOE, es más, ni se me ocurrió. A mí si me mandan, malo, y peor aún si me mandan desde fuera. Somos regionalistas y lo que digan Rajoy o Zapatero lo podemos escuchar, pero nada más.

-¿Se presentará Revilla a las elecciones generales?

-Estamos dándole vueltas. Habrá un congreso en noviembre pero creo que, aunque me oponga, no se podrá parar lo de ir a las generales. Es un clamor en el partido.

-¿Y que aportarán los regionalistas cántabros?

-Una voz sensata. La gente considera grave que estemos en manos de los nacionalistas para marcar los rumbos de los dineros de España. El Parlamento no puede ser un mercado persa. Nosotros tenemos un sentido de Estado. Nadie en este país se puede ir por decisiones unilaterales de un territorio. Está en la Constitución. Hay que decírselo claro a CiU y al PNV, el destino de España lo decidimos todos.

-Rajoy dice que, si gobierna, bajará los impuestos al ahorro y a las pequeñas empresas...

-(Resopla). Lo que no se puede es tener la bota llena y a la suegra borracha. Si hay que hacer inversiones, que hay que hacerlas, no se puede decir: voy a invertir más y recaudar menos. Lo que habría que intentar es poner en marcha un sistema fiscal más progresivo, que paguen más los que más tienen. Y ahí me incluyo yo, que tengo un buen sueldo (3.400 euros por doce pagas, el presidente autonómico que menos gana). Lo de invertir más y recaudar menos no lo ha inventado nadie. Puede quedar muy bien cuando se habla a los votantes, pero que no se engañe a la gente. Lo peor que puede ocurrir en España es que se paren las infraestructuras, sería un error mayúsculo. Parece que el Gobierno está rectificando.

-Primero fue Buenafuente, ahora le ha fichado Ana Rosa Quintana. Es usted toda una estrella televisiva...

-Entiendo que una de las tareas de un presidente autonómico, como cualquier director de empresa, es vender lo suyo. La primera vez que fui a Madrid a una reunión de presidentes al Senado, en 2003, volví traumatizado porque nadie conocía Cantabria. Utilizo los programas de televisión porque en los contratos que firmo con las cadenas está establecido que si me paso media hora en antena, al menos diez minutos son para hablar de Cantabria, que este verano ha estado hasta arriba de gente. Lo que me pagan en las teles lo dono al asilo de Torrelavega, a la cocina económica...

-Allí donde va se convierte en noticia...

-Así es, aunque no sé muy bien por qué. He llegado a una reflexión, aunque no es muy positiva para este país. Si yo soy noticia por ser un tío normal, mal anda España.

-Le tachan de estridente...

-Es que ahora resulta que ir en taxi es estridente. No tengo guardaespaldas, secretarios, ni asesores, a Madrid voy sólo con la maletuca en la que guardo las anchoas si voy a ver a Zapatero. Yo le llevo cosas que no puede comprar, hasta chorizos que hace mi suegra en la zona de los Ancares. Esos paquetucos guardan un valor sentimental y cuando las prueban, desde el Rey al presidente del Gobierno, me preguntan: ¿Has traído algo más de lo de la otra vez? Eso no es prevaricación, como llegó a plantear esa señora de Valencia (la alcaldesa, Rita Barberá) que pedía que me investigara el fiscal general del Estado por las latas de anchoas.

-¿Una porra para las generales?

-Aún es pronto. El PSOE creo que está como a ocho puntos del PP, pero atención a un dato: Zapatero tiene un rechazo del 70 por ciento pero Rajoy, del 82. Cuidado con ese dato. Todo va a depender de cómo evolucione la economía. Una crisis de éstas se lleva siempre por delante al que gobierna, pero si la economía empieza a remontar algo en 2011 y a comienzos de 2012 algo más, Zapatero no tiene perdidas las elecciones.

-¿Pinta mal para el PP?

-La oposición tiene muy mala valoración. Me cuesta creer que nombren presidente a alguien que tiene más del 80 por ciento de rechazo en las encuestas del CIS. Yo tengo un rechazo del 19. Si tuviera un rechazo del 80 dudaría que pudiera salir. La gente vota a candidatos y la oposición, además, no está haciendo propuestas concretas. Dice a todo que no, pero no plantea ni una alternativa. Pegar leña al mono con la que está cayendo es muy fácil.