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Las nieblas y humedades de la primavera atacan a la esperada «supercosecha»

Oviedo, M. J. I.

La cosecha de manzana que se espera para el próximo otoño tiene todos los ingredientes para ser una de las mejores de los últimos años, al menos «a vista de árbol».

Una vez salvadas las flores, las ramas está cargadas de frutos en desarrollo. El problema es que las nieblas y la humedad que predominan en las últimas semanas pueden hacer que se pierda parte de la producción, tal como apunta José María Osoro, presidente de la Asociación de Lagareros de Asturias. Matiza que aún es pronto para realizar pronósticos certeros. Además, añade que la posibilidad de contar con una megacosecha de 50 millones de kilos -como las de antes- que cubra por completo la demanda asturiana es casi imposible, precisamente por la pérdida paulatina de pomaradas que desaparecen o que se abandonan. Osoro señala que todos los lagareros de Asturias estarían encantados de elaborar toda su producción con manzana asturiana. «Pero ésa no es la realidad, por eso se ha abierto un mercado internacional que es la solución menos mala». A pesar de la crisis que golpea a otras ramas del sector agroalimentario, la sidra asturiana se mantiene estable en venta y consumo. La climatología es el factor que más influye en las ventas, curiosamente igual que en el desarrollo de la manzana en el árbol. El año pasado, la escasez de la cosecha hizo subir en cuatro céntimos el kilo de la materia prima de manzanos asturianos, que alcanzó los 24 céntimos.

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