19 de junio de 2011
19.06.2011

La prohibición de pescar salmones de más de 70 centímetros disuade a los aficionados

Las asociaciones critican la medida, implantada el año pasado, que busca garantizar la presencia de ejemplares reproductores en los ríos

19.06.2011 | 02:00
Dos pescadores, ayer, en Quinzanas (Pravia).

Oviedo, María José IGLESIAS


Los ríos salmoneros asturianos están más despejados a partir de esta semana. La causa es la prohibición en vigor desde el pasado miércoles de capturar ejemplares de talla mayor a los setenta centímetros, el noventa por ciento de los 1.008 que se llevan pescados este año.


Las asociaciones de pescadores de Asturias coinciden en recalcar que la medida, que consideran beneficiosa para los ríos, con matices, disuade a los aficionados de la temporada de pesca de salmón con muerte, que comenzó el pasado 1 de mayo. Así lo considera Celestino Pérez, presidente de «Las Mestas del Narcea», quien explica que a la prohibición de abatir salmones de cuatro o cinco kilos se une la de pescar ejemplares menores de 45 centímetros, vigente toda la temporada.


Además, hasta que se cierre definitivamente el acceso a las zonas salmoneras -el 15 de julio para la pesca con muerte y el 31 para el resto- sólo se puede pescar con mosca artificial, una modalidad muy poco lesiva, y cucharilla de un solo anzuelo. Hasta el próximo año los aficionados deben olvidarse de la cucharilla con tres anzuelos, el devón y el cebo artificial, considerado el más efectivo.


Los pescadores se quejan porque tienen menos oportunidades para llevarse a casa el trofeo. La norma se estrenó la pasada temporada por las alarmas que sonaron en 2009, tras una desastrosa campaña, con tan sólo 345 salmones capturados. En 2010 no se pudo calibrar el alcance de la medida en la afluencia de los ríos, porque las riadas de junio imposibilitaron la pesca y marcaron un fin anticipado de la temporada en la mayoría de los pozos, con tan sólo 45 días de pesca.


Pérez matiza que las medidas restrictivas favorecen a los reproductores, pero deben ir acompañadas por mayor vigilancia en los ríos. «Hay mucho furtivo que hace pesca submarina en julio y agosto», señala. También indica que las restricciones deberían aplicarse por cuencas. «Porque no todos los ríos tienen las mismas condiciones para los cebos». Para Delfín Puente, presidente de la Real Asociación Asturiana de Pesca Fluvial, la medida obliga a «pescar de otra manera». Puente confía en que en julio entren los salmones añales que han pasado el año en el mar. «Esos no llegan a los tres kilos de peso y pueden capturarse, suelen ser un 20 por ciento de las capturas totales». Puente indica que la asociación apoya la restricción sin reservas, «incluso seríamos un poco más duros», matiza.


Antón Caldevilla, presidente de «El Esmerillón», calificó ayer de «veda encubierta» la imposibilidad de meter en la cesta los ejemplares grandes. «Los pescadores pierden la ilusión; ayer vi soltar uno en Villanueva (Cangas de Onís)».


Añadió que, además de prohibir, es necesario recuperar el desove artificial de salmones. «No sirve de nada impedir a la gente pescar si luego viene una riada en invierno y se lo lleva todo», comentó.

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