16 de agosto de 2011
16.08.2011
Juan Velarde Fuertes. Economista

«Si no se quita a las autonomías la capacidad de intervenir en economía, estamos perdidos»

«No se ha valorado el riesgo de poner la regasificadora tan cerca de Gijón; podría arrasar la ciudad entera» l «Lo de Riopedre es para darle la espalda toda la vida»

16.08.2011 | 02:00
Juan Velarde, en La Granda.| mara villamuza

La Granda (Gozón),

El economista Juan Velarde Fuertes (Salas, 1927) siempre ha advertido sobre la ruptura del mercado interno por las diferentes políticas económicas de las autonomías. Ahora va a más allá y asegura que «si no se quita a las autonomías la capacidad de dirigir una política intervencionista en lo económica, estamos perdidos». Para Velarde, la situación del sector público es la más grave desde que se tiene constancia. La compra de deuda por el Banco Central Europeo es un «un mecanismo absurdo a largo plazo». Y urge una reforma de las pensiones. Velarde aún le augura futuro al carbón, pero señala los riesgos de la regasificadora de Gijón.

-La situación económica española está temblando.

-La situación es muy mala a consecuencia de varios aspectos. En primer lugar, en el año 2004, los economistas ya comenzamos a plantear la necesidad de cambiar el modelo económico, algo que aún no se ha llevado a cabo. Además, también influyó mucho la crisis financiera internacional y el crecimiento de la deuda derivada del gasto público. Tenemos el mayor déficit del sector público en relación con el PIB desde 1850, que es el primer año del que hay datos. Todo eso, a grandes rasgos, provoca el endeudamiento con el exterior que actualmente tiene España.

-¿Hay que vender las reservas de oro como dicen los alemanes?

-Ya se hizo un disparate tremendo en su día con las reservas de oro, porque como estábamos angustiados con las exportaciones, se decidió vender oro a pesar de que se sabía que su precio iba a subir y que esperando se iba a sacar más dinero. Las reservas de oro son una aportación más, pero no significativa. Lo que hay detrás de todo esto se llama liquidación de activos. La luz en la Asturias está controlada por una empresa financieramente dependiente de portugueses. Según están las cosas, podrían venir los chinos y aspirar a controlarla, y ese es un problema mayúsculo.

-¿Qué importancia tiene la decisión del BCE de comprar parte de la deuda española?

-Se trata de un mecanismo bastante absurdo a largo plazo. Necesitamos que alguien de fuera nos la compre porque nosotros no emitimos dinero. Eso se acabó con las pesetas. España está bien vista porque desde 1823 no ha dejado de liquidar deuda y de pagar intereses en todas las situaciones. Hemos sido buenos pagadores y eso hay que aprovecharlo.

-¿Hay que preocuparse por la prima de riesgo?

-Claro que hay que preocuparse. La cosa funciona de la siguiente forma. Te compran deuda, pero muy baratita, entonces el tipo de interés que genera esa deuda es muy alto. Cualquier institución crediticia que compre esa deuda no va a prestar dinero a una empresa que fabrica zapatos a menos de ese interés, y eso supone una subida de los tipos tremenda, lo que significa que la crisis está ahí y que por el momento no se ha ido.

-¿Y hasta cuando va a durar?

-De una crisis se sale cuando no se necesita pedir crédito del exterior, y eso sucede cuando somos competitivos, cuando somos capaces de exportar. Una de las claves para ser competitivos es bajar los costes de producción. La energía española es carísima y así los empresarios no pueden competir. Por otro lado, cada autonomía ha montado su propia política económica y se ha roto el mercado español. Si no hay una unificación de criterios no se puede salir del problema. También sería importante acabar con las trabas que existen actualmente a la hora de crear una empresa.

-Entonces, ¿las autonomías tienen mucha culpa de la crisis?

-Como no se les quite a las autonomías la capacidad que tienen de dirigir una política intervencionista en lo económico, estamos perdidos. No pueden tenerla, hay que aplicar medidas generales para todas las comunidades. Las autonomías sirven para otras cosas, pero, desde el punto de vista económico, dividir es encarecer. Lo están desarmando todo al no unificar criterios. Hay que suprimir duplicidades.

-¿Está preocupado por el futuro de las pensiones?

-Cada vez somos más viejos y duramos más años, y cada vez hay menos empresarios, que son los que contribuyen a la Seguridad Social para pagar las pensiones. Hay que temer por las pensiones si no se arreglan las cosas, pero creo que hay que hacer algo para que esto no ocurra, porque sería una catástrofe nacional. Y no sólo son las pensiones. El Estado del bienestar al que estamos acostumbrados está sufriendo golpes duros en las pensiones, la sanidad...

-En Asturias ha cambiado el Gobierno. ¿Cree que Cascos será capaz de abanderar la recuperación económica de la región?

-El discurso de Cascos en la Feria de Muestras de Gijón me gustó mucho. En primer lugar se ha dado cuenta de que Asturias es un distrito industrial con capacidad para aprovecharse de cierta autonomía en cuanto a recursos, pero también tiene claro que ese distrito industrial necesita buenas comunicaciones. Además también dijo una cosa con mucho sentido, que hay que poner control en el gasto público de la autonomía y eliminar montones de cosas que no sirven para nada y sólo provocan pérdidas económicas. Por otro lado, es intolerable que ocurran cosas como la de la Consejería de Educación y que nadie se lo tome con la seriedad que requiere.

-¿Se refiere al «caso Marea»?

-Estoy escandalizado de cómo, en algo tan esencial como la educación, se ha dado un «meter la mano» a costa de que los chicos tengan peores pupitres u ordenadores. Siendo profesor universitario no entiendo cómo no ha habido un clamor popular en Asturias alrededor de esas personas que han ido a la cárcel. El que roba a un empresario está haciendo algo malo, que está muy mal, pero no es algo tan sangrante como robarles a los niños. En España no hubo clamor ninguno y en Asturias muy poco. Es para darle la espalda a ese señor durante toda la vida, para irse de un sitio cuando él aparezca.

-¿Habla del ex consejero José Luis Iglesias Riopedre?

-Por supuesto. No hay cosa más reprochable que tratar de impedir que la gente tenga la mejor formación posible. Es la base de un país.

-¿Y cómo cree que debería haberse actuado?

-En primer lugar, cárcel para todos, y en segundo, una investigación más a fondo sobre el tema y que los que estén implicados sean castigados con la mayor penalización. A mí me ha repugnado.

-¿Es usted de los que piensa que el escándalo puede estar extendido a otras consejerías?

-Lo que me da la impresión es que, en otras consejerías, lo que ha pasado es que se ha gastado de más. Hay dos aspectos distintos. Por un lado, la responsabilidad contable. Un cargo público no puede gastar más que aquello que está presupuestado, y por otro, la penal, que es la que se le aplica a quien mete el dinero en el bolsillo. Con la primera no se va a la cárcel, pero se debe reponer ese dinero con bienes personales. Si de verdad aparece esa deuda de la que se habla en el Principado, hay que aplicar la responsabilidad contable y el dinero que falta tiene que reponerlo quien firmó cosas que no se tenían que haber firmado. Está en la legislación española. La responsabilidad contable es igual para los ayuntamientos, que también deben mucho.

-¿Qué opina de las nucleares?

-La energía nuclear es barata, es segura según los expertos y además se está avanzando hacia la fusión, que es el verdadero futuro, aunque por el momento hay que pasar por el purgatorio de la energía de fisión. El accidente de Fukushima ha venido provocado por un cúmulo de desgracias, y aún así, los estudios de los daños dicen que fueron insignificantes en medio del cataclismo del tsunami. España tiene un sitio seguro para las nucleares en la Meseta, donde no hay terremotos.

-¿Y qué futuro tiene el carbón asturiano?

-El carbón está subiendo de precio a nivel internacional. Dentro del mix energético español tienen que estar el petróleo y el gas, que generalmente son importados; la energía nuclear y las renovables, pero también hay que contar con las hidroeléctricas y con las reservas de carbón autóctono, que tiene que tener un matiz de seguridad.

-Pero las políticas europeas apuestan por las energías limpias y el carbón no tiene buena fama.

-Lo primero que hay que averiguar es si de verdad es cierto eso del calentamiento global. La polémica está ahí y los expertos tienen teorías que hay que tener muy en cuenta. El carbón puede que tenga todavía muchas cosas que decir. Los chinos y los norteamericanos, que tienen buenas reservas, están encogiéndose bastante de hombros en cuestión de medio ambiente.

-Pues casi no quedan minas.

-Cuando se cierra una mina, volver a abrirla es carísimo. Yo mantendría un conjunto de minas, no las retiraría. No soy iconoclasta en cuanto al futuro del carbón.

-El Gobierno saliente había programado más de una decena de centrales de ciclo combinado y sólo están operativas dos.

-Las centrales de ciclo combinado están pensadas para sacar energía hacia otras partes, y Asturias no está preparada para eso.

-¿Le parece interesante la regasificadora?

-Eso habrá que verlo, pero lo que sí sé es que las instalaciones de gas se están poniendo en islas lejos de la costa en todos los países del mundo. No es que sea muy probable el riesgo, pero existe peligro de explosión, y las consecuencias serían mayores que las provocadas por muchas bombas o por un atentado terrorista.

-¿Es para estar asustados?

-Está calculado que la explosión de unas instalaciones de este tipo podrían barrer la ciudad de Barcelona. Otros países no se gastan más dinero del necesario en colocarlas en islas artificiales porque sean menos listos que nosotros. Lo hacen por seguridad y por cubrir un perímetro de riesgo. No se han valorado los riesgos que tiene colocar la regasificadora tan cerca de Gijón, podría arrasar la ciudad entera.

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