09 de noviembre de 2011
09.11.2011

Asturias respalda el proyecto para llevar osos pardos cantábricos a los Pirineos

El Principado apoya un plan «Life» con otras seis regiones para iniciar, ya el próximo año, los estudios sobre la viabilidad de exportar ejemplares

09.11.2011 | 11:52
Un oso pardo cantábrico.

El Gobierno regional está dispuesto a donar osos de Asturias para repoblar y recuperar la población osera de los Pirineos. Así se recoge en el proyecto que la Fundación Biodiversidad (entidad adscrita al Ministerio de Medio Ambiente) ha presentado ante Bruselas para lograr que la Unión Europea financie con 14 millones de euros este programa, titulado «Acciones para la conservación de la población ibérica del oso pardo y su convivencia con los humanos».

El programa cuenta con la firma del consejero de Agroganadería y Recursos Autóctonos, Albano Longo, de Foro Asturias. La propuesta tiene también el respaldo de las comunidades de Aragón, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Galicia y Navarra.

Tal y como ya avanzó este periódico, el trasvase de osos desde la cordillera Cantábrica hasta los Pirineos queda recogido en este proyecto, al que ha tenido acceso LA NUEVA ESPAÑA. A principios del próximo año, la UE tendrá que decidir si da luz verde a la propuesta. A pesar de que, en principio, Longo se había mostrado reacio a que el proyecto considerase el trasvase de osos desde la cordillera Cantábrica hasta los Pirineos, finalmente el plan inicial no se ha modificado y el Consejero lo ha avalado.

En el documento se recoge, entre otras actuaciones para la conservación del oso pardo, un «programa de traslocación y seguimiento de osos para el reforzamiento de la población pirenaica de oso pardo». Según se matiza en el texto presentado ante la UE, en la subpoblación del Pirineo occidental «existe la necesidad del reforzamiento. El programa tiene que considerar el origen de los ejemplares a introducir, la viabilidad de su obtención en las posibles poblaciones donantes y las metodologías a emplear para su captura, transporte y seguimiento».

Aunque no se detalla de forma explícita que será Asturias la comunidad donante de plantígrados al Pirineo, la procedencia de los osos que serán «traslocados» resulta evidente, ya que se apunta que los animales saldrían de la cordillera Cantábrica y Asturias es la comunidad osera con la población más viable. El Principado es la región con más osos y muy por detrás se encuentran otras comunidades, como Castilla y León o Navarra.

El proyecto también apunta que la traslocación de osos para introducirlos a los Pirineos puede «plantear cierta oposición por parte de algunos colectivos, básicamente ganaderos». En el documento se concreta que en una primera fase, que se llevaría a cabo el próximo año, se estudiará la viabilidad de todas las poblaciones de osos pardos cantábricos para decidir de dónde se captarían los ejemplares a introducir en los Pirineos. En principio, la primera reintroducción sería de dos hembras, en la subpoblación del Pirineo occidental, y un macho, en el Pirineo central.

En el Pirineo, los escasos osos que habitan hoy la zona son plantígrados europeos que fueron reintroducidos a través de un proyecto «Life» que trasladó ejemplares desde Eslovenia. Ese proyecto de recuperación del oso en los Pirineos descartó en su día que los osos que se utilizasen para repoblar los montes pirenaicos procediesen de la cordillera Cantábrica (aunque las dos poblaciones fuesen del mismo linaje), debido a que había pocos ejemplares. Ahora la idea vuelve a retomarse con fuerza y será la UE la que decidirá si la financia o no. Algunos grupos conservacionistas, como el FAPAS o la Coordinadora Ecologista, ya han puesto el grito en el cielo. Alertan de que el oso pardo cantábrico aún sigue en peligro en Asturias y en la cordillera Cantábrica, y que la viabilidad de la especie no está garantizada, con lo que no se deberían «exportar».

El proyecto para la recuperación del oso en los Pirineos comenzó en 1996. Se calcula que en la actualidad habitan entre veinte y treinta ejemplares en las montañas pirenaicas. En la cordillera Cantábrica los datos pintan una radiografía más optimista, con 200 ejemplares, el doble que hace quince años. Una cifra que, para muchos, aún no es sinónimo de éxito y supervivencia.

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