19 de noviembre de 2011
19.11.2011
Un importante avance científico contra la polución
 

A la caza del origen del hollín

La Universidad instala en Lugones el primer medidor de contaminación de España que discrimina si procede de coches, carbón, calefacciones o biomasa

19.11.2011 | 01:00
Enrique Jáimez.

Oviedo, Eloy MÉNDEZ


Todo lo que enturbie el aire quedará registrado a partir de ahora en una caseta situada junto al instituto de Lugones. La Universidad de Oviedo ha instalado en la localidad sierense el primer medidor de partículas microscópicas carbonosas de España, con capacidad para captar la presencia de unidades inferiores a las 2,5 micras. Así, se podrá detectar el origen de cualquier fuente de contaminación generada por procesos de combustión, como el tráfico rodado, y tomar medidas para paliar sus efectos nocivos sobre la salud humana. La institución académica ya piensa en colocar más mecanismos idénticos en otras zonas de Asturias, gracias a un convenio suscrito con la Consejería de Medio Ambiente.


«Cada vez que se quema un combustible se generan una serie de partículas que contaminan el aire, lo que popularmente se conoce como hollín», explica Enrique Jáimez, gerente del clúster de Energía, Medio Ambiente y Cambio Climático del Campus de Excelencia de la Universidad. A partir de ahora, y gracias al medidor, será posible detectar a qué se debe la aparición de esas partículas, también conocidas como «black carbon», y atajar la combustión en el caso de que rebase los límites médicamente aconsejables. «Podremos reorientar mejor las medidas contra la contaminación si conseguimos averiguar de dónde viene», sostienen los expertos.


Es decir, se podrá discernir cuál es la fuente emisora de las «black carbon», que se pueden producir de cuatro formas diferentes: por quema de diésel, de carbón, de biomasa o por el funcionamiento de las calefacciones. Los datos se enviarán después a una centralita controlada por el Gobierno regional, que deberá tomar las medidas pertinentes en el caso de que se produzcan excesos peligrosos.


«Estamos hablando de un sistema muy moderno, único en nuestro país y uno de los primeros que se instala en toda Europa», comenta Jáimez. De hecho, la tecnología que emplea es tan avanzada que los límites que fija ni siquiera se recogen en la legislación europea, a falta de que se adapte a los últimos avances. Tan sólo Estados Unidos y la India han desarrollado por el momento planes de control y medición de estas nanopartículas.


La adquisición del mecanismo es el primer paso de un plan conjunto entre la Universidad y la Consejería de Medio Ambiente para mejorar la medición de las condiciones atmosféricas en la región, a fin de elaborar una política adecuada para luchar contra la contaminación por quema de combustible fósil.

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