16 de enero de 2012
16.01.2012
Desaparición de un protagonista de la vida económica
 

Fallece el empresario gijonés Ramón Rato Figaredo, hermano del presidente de Bankia

Sucedió a su padre al frente de los negocios familiares, sobre todo radiofónicos, pero también agroalimentarios, de construcción, inmobiliarios y en otros sectores

16.01.2012 | 04:40
Ramón Rato.

Oviedo, Javier CUARTAS

El empresario asturiano Ramón Rato Figaredo -hermano del presidente de Bankia y ex director gerente del FMI Rodrigo Rato y padre de Patricia Rato- falleció el sábado en San Román de los Montes (Toledo) a causa de un infarto, a los 72 años.


Los restos de Ramón Rato Figaredo recibirán sepultura esta tarde, a la una, en la iglesia de San Pedro, de Gijón, donde también reposan sus padres. Ayer el empresario fue velado en el tanatorio de Tres Cantos, en Madrid, adonde acudieron familiares, amigos y representantes del mundo de la empresa, la política y la comunicación para apoyar a la familia.


Primogénito del banquero y empresario monárquico gijonés Ramón Rato Rodríguez San Pedro y de Aurora Figaredo Sela (integrante, a su vez, de sendas dinastías asturianas vinculadas a la tradición bancaria e industrial de la región), Ramón Rato Figaredo estaba casado con Felicidad Salazar-Simpson Bosch, hija de un influyente empresario aragonés del sector del combustible. El matrimonio tuvo cuatro hijos: Patricia (ex mujer del torero Juan Antonio Ruiz Román «Espartaco»), Aurora, Leticia y Ramón.


Tras licenciarse en Derecho por la Universidad de Madrid y cursar un máster en La Sorbona (París), Ramón Rato Figaredo (1940) se incorporó a los negocios paternos a mediados de los años sesenta, tanto al frente del Banco de Siero como de las emisoras de radio, que tenían como cabecera a Radio Toledo.


Desde entonces se implicó también en otros negocios del grupo familiar, que llegó a controlar al menos medio centenar de compañías en sectores muy diversos: Edificaciones Padilla, Construcciones Riesgo, Viajes Ibermar, hoteles en Gijón, Cádiz y otras ciudades, sociedades patrimoniales e inmobiliarias y otras actividades mercantiles.


Involucrado desde adolescente en las inquietudes políticas que alentaba su padre (un conspirador monárquico de derechas pero antifranquista y defensor a ultranza de don Juan de Borbón), Ramón Rato Figaredo se afilió en los años cincuenta a la Juventud Monárquica Española (JUME) y como tal participó en los movimientos por la restauración monárquica.


Aunque nunca abandonó la pasión por la política, acató el diseño dinástico de su padre, según el cual el primogénito debía ser el continuador de su obra empresarial y el gestor del grupo. El viejo Rato Rodríguez San Pedro, que siempre quiso ser ministro de la Monarquía como lo había sido su abuelo, reservó esta aspiración para el menor de sus tres hijos (Rodrigo Rato, 1949), al que impulsó por la senda de la política. La hija, María Ángeles, anticuaria, encarnó la tercera faceta de su padre como amante del arte.


La boda de Ramón Rato Figaredo con Salazar-Simpson, en 1966, se produjo en medio del escándalo financiero por la imputación a la familia de delitos monetarios e irregularidades bancarias. La familia tuvo que vender los bancos de Siero y Murciano y padre e hijo fueron detenidos y condenados, lo que atribuyeron a venganzas políticas.


La familia prosiguió con el resto de sus negocios y a fines de los sesenta, Ramón Rato Figaredo se incorporó, siguiendo los pasos de su padre, al comité de la Cadena SER, a la que entonces estaba asociada la Rueda de Emisoras Rato.


A partir de 1972, con la entrada accionarial en Radio Barcelona, la familia, con emisoras entonces en Toledo, Almería, Antequera y Villanueva y Geltrú, amplió su implantación territorial y a la vez emprendió una nueva diversificación empresarial con la entrada entre 1973 y 1974 en el sector agroalimentario: Agua de Fuensanta, vinos y cavas Jaume Serra y Rebecasa, entre otras inversiones.


Ramón Rato, cada vez más volcado en los negocios, no renunció a sus inquietudes públicas y en 1972 participó en la constitución de la junta directiva del Centro de Estudios de Problemas Contemporáneos y en otros cenáculos políticos. En 1973 fue elegido vocal de la junta directiva del Real Club Astur de Regatas de Gijón, la ciudad a la que, al igual que sus hermanos, sentía como propia, y en la que los Rato Figaredo, hijos de gijoneses, acudían cada verano desde niños.


En los años setenta acompañó a su padre en reuniones con don Juan en Estoril y también en París. Ramón Rato y su progenitor formaron parte del reducido círculo de allegados que el 22 noviembre de 1975 acompañaron al conde de Barcelona en un acto íntimo cuando el heredero de Alfonso XIII siguió por televisión en París la ceremonia de coronación de su hijo Juan Carlos como Rey de España, con lo que se devolvía el trono a los Borbones pero no a su eterno aspirante.

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