Oviedo, Pablo GONZÁLEZ

Viajes en grupo, estancias en hoteles de lujo, reformas de viviendas, joyas, entradas para espectáculos, comidas en restaurantes o una nave industrial. Éstos son algunos de los regalos que José Luis Iglesias Riopedre y María Jesús Otero, ex altos cargos del Principado durante el Gobierno socialista e imputados en el «caso Marea», que investiga una supuesta trama corrupta en la Administración, recibieron por parte de la empresa Igrafo, según un informe de la Agencia Tributaria.

Según el informe de la inspección realizada por Hacienda, por encargo del juez instructor del caso, sobre las cuentas de Igrafo -uno de sus socios, Víctor Manuel Muñiz, también está imputado-, la empresa habría pagado 1,23 millones de euros en especie a María Jesús Otero. En el caso de Riopedre, la Agencia Tributaria, además de dejar constancia de que Igrafo le regaló dos viajes, parece convencida de que la firma se hizo cargo de la construcción de una nave industrial en Santiago de Compostela para la empresa de sondeos de su hijo. Igrafo pagó 169.538 euros por la nave de Geogal.

La inspección tributaria ha dejado al descubierto una larga lista de pagos en especie a responsables políticos de la anterior Administración regional socialista y de algunos ayuntamientos. Pero lo cierto es que la más beneficiada por el trato de Igrafo es María Jesús Otero. La ex directora general de Educación recibió en regalos 1,23 millones de euros entre los años 2006 y 2009. El «peso» de Otero en las facturas de Igrafo es tan «numeroso», según los responsables del informe, que decidieron clasificarlas en varios grupos: obras en inmuebles, joyas, comidas, viajes y menaje del hogar.

Las facturas encontradas por la Agencia Tributaria durante la inspección reflejan algunos de los gustos de Otero. Para empezar destaca el capítulo de los viajes, que le costaron a Igrafo más de 97.000 euros. La ex «número dos» de Riopedre estuvo en Argentina junto a seis amigos y familiares para visitar Buenos Aires y las cataratas de Iguazú. El viaje costó 44.000 euros. También junto a otras seis personas realizó un crucero de siete días por el Báltico. Su coste superó los 13.000 euros. Otero también visitó Atapuerca en compañía, al igual que Londres. En muchos de sus viajes ella y sus acompañantes hacían escala en Madrid. En casi todas estas ocasiones el hotel elegido, también pagado por Igrafo, era el Ritz.

Las facturas muestran también la afición de Otero por las joyerías. Gastó a cargo de Igrafo 44.495 euros. Otero llegó a comprar por dos veces ocho relojes de golpe. En el informe se recoge la declaración de la dueña de la joyería, que aseguró no conocer a la mujer que solía ir a comprar después de un aviso telefónico desde Igrafo. Se dio cuenta de quién era cuando estalló el «caso Marea» y vio a Otero en la prensa. En su gran mayoría, y siempre según la joyera, los productos que compraba Otero eran joyas y relojes de gama media-alta y «con precios de venta elevados».

Otra de las grandes «inversiones» que Igrafo hizo en Otero fue en mejorar y equipar parte de los chalés y los apartamentos rurales que ella y sus familiares tienen en Llanes. Por elementos de menaje e iluminación Igrafo pagó 65.000 euros y por obras 470.000. Igrafo se hizo cargo incluso de la reforma de un piso que un familiar de Otero tenía en Zaragoza. El «favor» supuso a la firma proveedora del Principado un desembolso de 48.000 euros.

Otro capítulo de los supuestos sobornos de Igrafo a Otero es el de la alimentación. La empresa tuvo que hacerse cargo de hasta 111.000 euros de las compras que Otero realizó en una gran superficie de Avilés. Otero gastó en un solo día 27.000 euros. Algunas de estas compras eran cestas de Navidad. De igual forma, Igrafo pagó a Otero numerosas comidas en caros restaurantes de la capital. En total: 30.569 euros. Las compras «menores» a cargo de Igrafo fueron 2.500 euros en flores o 970 euros en entradas para la ópera y para el Circo del Sol.

En el informe de la Agencia Tributaria, los inspectores recalcan en múltiples ocasiones que las facturas son firmadas en casi todas las ocasiones por Víctor Manuel Muñiz. Muchas de ellas llevan anotaciones a mano con avisos como «cargar en cuenta especial de Oviedo, María Jesús Otero» o «a cuenta eventos, María Jesús Otero». Esto podría hacer pensar que Igrafo tenía una línea especial para afrontar los gastos generados por Otero. Y en algunos albaranes aparecen anotaciones como «cuando estén todos los pedidos completos, llamar a María Jesús», «pasará María Jesús Otero a ver el material» o «encargado por doña María Jesús Otero».

A Riopedre y a su mujer Igrafo les pagó -parece que a medias con Almacenes Pumarín- un viaje a Tenerife valorado en casi 2.000 euros. Igrafo también le pagó un viaje a Barcelona. En ambos casos fue a finales de 2009, cuando Riopedre seguía siendo consejero de Educación (él y Otero dimitieron al mismo tiempo en agosto de 2010).

Pero lo que más ha llamado la atención de la Agencia Tributaria son los pagos que Igrafo hizo a las empresas que construyeron la nave industrial de la empresa del hijo de Riopedre en Santiago de Compostela. Igrafo pagó 169.538 euros. Ernesto I. G. es propietario de Geogal junto a su madre y esposa de Riopedre. Igrafo también habría dado carga de trabajo a Geogal. Para la Agencia Tributaria no hay duda de que estos pagos «constituyen inversiones efectuadas en la nave adquirida por la sociedad Organismo de Control de Calidad (Geogal)». La nave costó 150.000 euros.

En el informe también se destacan los 1,99 millones de euros en facturas que Igrafo presentó como gastos deducibles que ahora la Agencia Tributaria considera que no lo son. Víctor Manuel Muñiz se enfrenta a una posible acusación por fraude fiscal. Entre estas facturas hay compras de plumas estilográficas Cartier (940 euros la unidad) o Montegrapa (2.400 euros) para regalos. Alguna de estas plumas fue enviada a personal ya jubilado del Ayuntamiento de Oviedo.