Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Asturias, noble tierra

El Cuerpo de la Nobleza del Principado agrupa a doscientos hidalgos que comparten antiguos linajes con siglos de historia, entre ellos la duquesa de Maqueda o el vizconde de Campogrande

A la izquierda, Felipe de Grado y Gascón, durante una de las ceremonias anuales que celebra el Cuerpo de la Nobleza de Asturias. A su lado, el duque de Maqueda. | miki lópez

A la izquierda, Felipe de Grado y Gascón, durante una de las ceremonias anuales que celebra el Cuerpo de la Nobleza de Asturias. A su lado, el duque de Maqueda. | miki lópez

Oviedo, María José IGLESIAS-BALOYRA

No están todos los que son, pero son todos los que están. El Cuerpo de la Nobleza del Principado de Asturias, fundado hace 25 años, tiene doscientos miembros repartidos por España y por varios países del mundo. Entre todos ellos la hidalguía es el denominador común.

Algunos de los miembros de esta corporación que encabeza Francisco de Borbón y Escasany, primo del Rey y padre de la bella y televisiva Olivia de Borbón, portan títulos. Alrededor de una decena lleva en sus blasones la grandeza de España, que les permite, entre otras cosas, presentarse con la cabeza cubierta ante el Monarca. Es el caso de Pilar Paloma de Casanova-Cárdenas y Barón, duquesa de Maqueda, marquesa de Ayamonte y de Elche, entre otras distinciones, cuya familia poco tiene que envidiar a la de Alba, o del vizconde de Campogrande, Ángel Ramón Gutiérrez y Álvarez de Tejera.

La definición de hidalgo que da la Real Academia dice: «Persona que por su sangre es de una clase noble y distinguida». Los títulos los otorgan los Reyes, y Asturias es cuna de nobles. Parece que la culpa fue de Pelayo. El primer rey de Asturias engrandeció a los guerreros que lucharon en la Reconquista y con ellos a sus descendientes. Los linajes se repartieron por el actual Principado y saltaron a Galicia, Cantabria y al resto de la Península. Lo explica a la perfección Ángel Bueres Santa Eulalia, hidalgo por herencia y vocación. Es el fiscal del Cuerpo de la Nobleza al que los nobles encomiendan la aprobación de los expedientes de ingreso. «A muchos les tengo que decir que no, porque no cumplen los requisitos», señala. Bueres es implacable aplicando las normas. Una de ellas es que el primer apellido debe tener hidalguía probada. Hasta 1836 solamente los nobles podían acceder a ciertos cargos, colegios mayores y honores. No es tan difícil rastrear los orígenes, siempre que exista algún archivo en el que apoyarse. Uno de los más completos es la Real Chancillería de Valladolid.

Bueres asegura sin ambages que Asturias es la tierra más noble de España. «Contaba ya en 1773 con un número de hidalgos que superaba el 86% de su población y muchas villas y muchos concejos estaban totalmente poblados por personas del estamento». Manuel Ruiz de Bucesta, canciller de la Corporación, sostiene que, de una manera u otra, todos los integrantes del Cuerpo mantienen algún grado de parentesco. A diferencia de otras zonas, los hijosdalgo asturianos, lejos de ser una clase ociosa estaba compuesta por personas que ejercían casi todas las profesiones. La máxima expresión de la vinculación de Asturias a la Monarquía es el título del Heredero de la Corona, el Principado de Asturias, uno de los tres que existen en España, junto a Viana y Gerona, que también ostenta Felipe de Borbón.

Tracking Pixel Contents