«A los que perdimos militarmente la guerra, España nos heló el corazón, como decía Machado». Fernando Rodríguez-Miaja, sobrino del general que encabezó la resistencia de Madrid y, tras la muerte de Carrillo en 2012, último testigo vivo de la Junta de Defensa que la dirigió entre 1936 y 1939, abogó ayer en Oviedo por una España que supere las diferencias y goce de paz, libertad y democracia. «Lo pido para que no se cumplan esas palabras escritas por el poeta sobre las dos Españas», indicó.

Rodríguez-Miaja, que a los 22 años se exilió a México con su tío, el general ovetense José Miaja Menant (descendiente de armeros de las fábricas de Trubia y de La Vega), tras la caída de Madrid a manos del Ejército de Franco, presentó en el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA), el libro titulado «Testimonios y remembranza. Mis recuerdos de los últimos meses de la guerra de España», editado por el Colegio de México. Lo ha escrito, para precisar hechos vividos en primera persona, que posteriormente los historiadores han contado de forma sesgada. «Ya sea por ingenuidad o mala fe», subraya. Tardé mucho en decidirme a hacerlo, pero he oído tantas cosas falsas que me parece importante rectificar», explica.

«Pertenezco a una generación que hizo la guerra y seguimos siendo leales a nuestro pensamiento, yo estaba obligado a contar como sucedieron las cosas que vi», explicó. Y uno de los hechos que precisa es que su tío no participó en la planificación del golpe de Casado, iniciado el 5 de marzo de 1939 encabezado por el coronel jefe del Ejército del Centro, y apoyado por las fuerzas políticas de la zona republicana que abogaban por poner fin a la guerra, frente a la resistencia preconizada por el presidente del gobierno, Juan Negrín.

El sobrino narra la conversación entre su tío y Casado, una vez que éste, junto al líder socialista Besteiro, anuncia por radio el fin de la contienda. «El general no sabía nada, la prueba es que llamó a Casado para preguntarle que estaba ocurriendo, el siguiente paso fue salir de inmediato para Madrid en coche», explicó Miaja, con 96 años y como si los hechos hubiesen ocurrido ayer. «Casado le hizo sin querer un favor a Negrín, cuando Besteiro y él anunciaron el fin de la lucha, la moral se desplomó y era imposible remontar, la guerra estaba irremediablemente perdida», dijo.

Rodríguez-Miaja, ayudante militar del general durante la batalla de Madrid en la que el general al servicio del Gobierno de la República evitó que Madrid se rindiera, calificó a su tío de hombre «leal» y honesto», «ejemplo de rectitud, que tuvo el coraje de empezar una nueva vida en México, lejos de todo lo que había constituido su mundo». Además, acompañado por su hija Margarita, presumió de ovetense nacido en la calle de Las Dueñas, actual Palacio Valdés, en el mismo edificio en el que también vino al mundo su tío, que a pesar de haber pasado casi toda su vida fuera de la región mantuvo el orgullo de sus orígenes hasta en el nombre de sus casas de Madrid y Melilla, ambas denominadas «Mío rinconín».

Con el paso de los años, ya en México, Rodríguez-Miaja, se casó con su prima hermana, Pepita, hija del general, fallecida en 2011, a quien está dedicado el libro. El catedrático de Estructura Económica José Luis García Delgado, presidente de la Fundación Archivo de Indianos, desgranó detalles de la vida de Rodríguez-Miaja, como la partida de España sin despedirse de sus padres, a fin de no levantar sospechas sobre su tío, antes de abandonar el país rumbo a Orán y, posteriormente, a Francia, para recalar en La Habana y finalmente en México.

Tanto el director del RIDEA, Ramón Rodríguez, como el ex presidente del Principado, Juan Luis Rodríguez Vigil, destacaron el valor testimonial del libro, que a juicio del último, también refleja la historia de la familia Miaja «enraizada en una forma de entender ese republicanismo tendente al olvido que no era obrero y revolucionario». El director del Archivo de Indianos, Santiago Romero, destacó el legado documental donado por Rodríguez-Miaja a la Fundación radicada en Colombres.