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La propuesta de cazar osos, acogida como "una barbaridad"

Cazadores, conservacionistas y expertos rechazan la caza futura de los plantígrados en Asturias y apuestan por mantener la lucha contra el furtivismo

Una osa y su cría buscando alimento. FUNDACIÓN OSO PARDO

La propuesta de que se permita cazar en Asturias al oso pardo cuando desaparezca el riesgo de extinción de la especie cosechó ayer numerosas críticas y malestar entre los conservacionistas, los biólogos e incluso entre cazadores. Todos coincidieron en que este debate "no tiene sentido ni siquiera mirando al futuro" cuando se trata de una especie protegida y su conservación es una prioridad compartida, más aún si se tiene en cuenta que el furtivismo todavía supone un problema.

El presidente de la Federación Asturiana de Caza, Valentín Morán, planteó el pasado miércoles que "si el oso pardo se recupera, consideramos que tendría que estar permitida su caza". Luego aportó matizaciones, añadiendo que "no quiere esto decir que mañana mismo nos queramos poner a cazar osos en Asturias, lo que considero es que debería de tenerse en cuenta. Ninguna especie tiene que ser descartada, ya que una población elevada de plantígrados también puede ser perjudicial para los vecinos del ámbito rural".

La propuesta, aunque sea un futurible, provocó ayer desagrado. Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo, fue rotundo en su posicionamiento: "No tiene el más mínimo sentido plantear la caza del oso, ni siquiera hablando del futuro. No es el momento de hablar de esto". El razonamiento es que "el oso es una especie en peligro de extinción y su conservación es prioritaria para la Unión Europea. En este escenario, en el que además se está combatiendo el furtivismo y todos estamos haciendo grandes esfuerzos para recuperar la población de plantígrados, es improcedente e inoportuno plantear, siquiera a futuro, la posibilidad de cazar osos". Palomero remarcó con insistencia que "los cazadores de la Cordillera Cantábrica apoyan y trabajan por la conservación, son muy buenos aliados en la labor que se está realizando. No se puede tirar todo por la borda con futuribles que no tienen sentido".

La caza del oso y su declaración como especie protegida datan de 1973. Junto con el lince y el urogallo, los plantígrados son la especie más amenazada de la fauna española y a los que atenten contra su vida se les puede imponer hasta cuatro años de prisión y dos millones de euros de multa.

La situación de entonces no ha variado respecto a la actualidad. Por eso, Roberto Hartasánchez, presidente del Fondo para la Protección del Fondo Salvaje (FAPAS), incidió ayer en que "a día de hoy, de lo que estamos hablando es de la conservación del oso pardo", y concretó al señalar que "la población oriental cantábrica está al borde de la extinción. Nosotros, como organización, sólo podemos decir que hay furtivismo de osos, contra lo que hay que seguir luchando porque sólo cabe hablar de conservación y de recuperación de la especie".

Andrés Álvarez, presidente de Fadovisa, que agrupa a casi la totalidad de asociaciones de cazadores del Principado, consideró ayer que "no es el momento de abrir semejante debate. Ahora mismo hay cosas más acuciantes en el mundo de la caza y la situación de los cotos como para ponernos a pensar qué puede ocurrir o qué habrá que hacer dentro de 60 o 100 años. No tiene sentido".

El biólogo Alberto Fernández-Gil, experto en la población osera, es de la misma opinión y tachó de "despropósito" la propuesta de cazar osos "en la situación actual y aun en el que caso de que dejara de ser considerada especie protegida y en peligro de extinción". Según indicó Fernández-Gil ya en varias ocasiones, la población de osos en Asturias estará amenazada probablemente durante décadas.

La posibilidad de que, en caso de recuperación, se plantease considerar al oso una especie cinegética atractiva para captar cazadores foráneos que pudieran ayudar al despegue turístico de la región, es "simplemente una barbaridad". Según Alberto Fernández, "ya sacamos a la Tierra bastante jugo y poner precio a la cabeza de los osos por pura rentabilidad, es poco moderno, incivilizado y de una mentalidad economicista del mundo que no se puede ni considerar". En su opinión, los osos "ya son ahora un atractivo turístico, pero vivos".

Ésta es la época en que las hembras de oso pardo tienen sus crías, normalmente dos o tres por camada. Los oseznos nacen ciegos, sin dientes y apenas pesan 500 gramos. Pero no será hasta abril o mayo, con la primavera, cuando salgan de la osera.

Expertos, conservacionistas y cazadores coincidieron en la necesidad de mantener la lucha contra el furtivismo. El propio Valentín Morán afirmó, en la misma conferencia en la que planteó un futuro con caza de osos, que la caza de especies protegidas y la práctica cinegética sin licencia y control son "dos grandes enemigos". Las últimas detenciones conocidas de cazadores furtivos se produjeron en 2012, cuando dos personas fueron arrestadas por la muerte de un oso pardo en Porley. Supuestamente, el animal había sido cazado con un lazo de acero, método absolutamente prohibido. La anterior detención había sido en 1991, en Villaux (Pola de Siero), cuando un hombre fue sorprendido con dos pieles de oso pardo. Un cazador acabó con la vida de la madre de "Paca" y "Tola", que sólo tenían cinco meses y a las que ocultó, aunque un "chivatazo" permitió su rescate. Hoy día son un emblema de Asturias y el "Paraíso Natural".

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