10 de abril de 2015
10.04.2015

Políticos sin papeles

Los candidatos de Oviedo, Gijón y Avilés se ponen en la piel de un inmigrante en un juego que da a conocer su problemática

10.04.2015 | 02:04
Desde la derecha, Chisco García (PP Oviedo), José Ramón González (PSOE Gijón), Ana Sánchez (UPyD Oviedo), Wenceslao López (PSOE Oviedo), Alejandro Cueli (IU Avilés) y Julia Oliva (IU Oviedo), ayer en la sede de la Fundación Vinjoy, junto con varios alumnos.

-Hola, quiero un pasaporte.

-¿Y por qué se lo tendría que dar, señora?

-Porque lo necesito, me muero de hambre.

-Esa es la típica excusa que ponéis todos. Y así no funciona esto. Así que váyase y vuelva cuando tenga todo en regla.

El diálogo transcurre en la embajada entre el colombiano Andrés Felipe Portilla y la candidata socialista a la Alcaldía de Avilés, Mariví Monteserín. En la ficción, Portilla es funcionario y Monteserín una inmigrante ilegal. Ambos participaron ayer en un juego, que la Fundación Vinjoy, en Oviedo, utiliza para sensibilizar a la sociedad sobre los problemas a los que se tienen que enfrentar los inmigrantes en España. En esta ocasión, fueron los candidatos a los ayuntamientos de Oviedo, Gijón y Avilés. Todos ellos, unos quince, se pusieron en la piel de jóvenes como el marroquí Mhamd Agoultim y el ecuatoriano Jonathan Landeta, ahora trabajadores del centro. Ellos fueron los que a partir de sus experiencias dieron forma a este juego, que cuenta su pasado.

"Nada es inventado. Cada casilla refleja los obstáculos con los que nos encontramos al llegar a la región. Entre ellos, que el señor de la embajada no es amable con nosotros o que los funcionarios de la Administración no hablan nuestro idioma", explica Jonathan Landeta, de 22 años, que opina que estos problemas se repiten día tras día. "Yo salgo con amigos y si la policía me ve, ya me para pedirme el pasaporte o para preguntarme de dónde saqué el teléfono móvil. Y todo por ser inmigrante", se queja Landeta. La misma denuncia la hace Mhamad Agoultim, de 21 años, que ayer durante el juego habló a los políticos en árabe. "El principal problema que tuve yo fue el idioma. No era capaz de entender lo que me decían y nadie me ayudaba", protesta.

Los candidatos de las tres grandes ciudades asturianas recorrieron primero las instalaciones de la fundación en compañía de su director gerente, Adolfo Rivas, que insistió en la necesidad de apostar por la dignidad de las personas. La institución atiende hoy a 1.500 alumnos con discapacidad mental, sordera y trastornos del comportamiento.

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