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Maestros Y Discípulos

Jiménez: "Hoy se pasa de 40 años para lograr un contrato investigador con cierta estabilidad"

Daniel Ballesteros: "Algunos cambios climáticos han condicionado el desarrollo de las cuevas subterráneas de Picos de Europa"

La profesora Montserrat Jiménez y Daniel Ballesteros, en la azotea de la Facultad de Geología.

La profesora Montserrat Jiménez y Daniel Ballesteros, en la azotea de la Facultad de Geología. LAURA CARADUJE

Los jóvenes investigadores son, a juicio de la profesora Montserrat Jiménez, el principal valor de una universidad. De ahí que cuando decidió poner en marcha su propio grupo de investigación con otros compañeros de departamento dio prioridad a perfiles muy altos -"buenos investigadores y estudiantes"-, que a pesar de carecer de una vinculación contractual con la institución académica representan, a su modo de ver, "uno de nuestros principales valores a futuro". "Prefiero eso a no tenerlos", remarca la coordinadora del grupo "GeoQUO", especializado en las áreas de Geomorfología y Cuaternario. En total son 14 investigadores, la mayoría en etapa posdoctoral, cuenta Jiménez, " y trabajamos en las líneas de reconstrucción de los últimos milenios, la Geología más reciente, en la que existe una interacción entre la evolución de la superficie terrestre, el ser humano, el clima y el agua.

Daniel Ballesteros es uno de esos jóvenes investigadores a los que da prioridad en la I+D universitaria la profesora Montserrat Jiménez. Al iniciar su etapa universitaria, Ballesteros, vigués de 31 años se decantó por la Universidad de Oviedo frente a la de Salamanca por la oportunidad que le ofrecían los Picos de Europa de combinar su afición a la espeleología con el trabajo de campo de la Geología. De lo que se esconde la Cordillera Cantábrica, Ballesteros ha podido realizar una reconstrucción de unos 800 kilómetros de galerías, concreción realizada a través de técnicas cuantitativas y geocronológicas. "El último máximo glaciar", cuenta el joven, "no fue tan grande en Picos de Europa como en otros sitios, debido principalmente a un menor nivel de precipitaciones", razona Ballesteros. Su directora de tesis apunta, además, que ese máximo descenso del nivel del mar en la cordillera cantábrica -unos 120 metros sobre el actual- se produjo hace más de 30.000 años, no 20.000 como se data en otras zonas. No obstante, maestra y discípulo coinciden en que aún queda por reconstruir una parte importante. Sus trabajos sobre la última deglaciación en la Cordillera Cantábrica obtuvieron financiación en una convocatoria competitiva de ámbito nacional entre 2013 y 2015, que llegó en uno de los mejores momentos del grupo "GeoQUO", cuando también obtuvieron financiación para la caracterización geomorfológica y geocronológica de cavidades kársticas en el Parque Nacional de Picos de Europa. En este punto recuerdan que hace falta una mayor concienciación sobre el valor patrimonial relacionado con la geología en este ámbito.

En su tesis Ballesteros abundó en el desarrollo de esas cuevas profundas en Picos de Europa" y destaca que son "el lugar del mundo con mayor concentración de éstas", pues en sus entrañas se localiza el 14% de simas del mundo con más de 1.000 metros de profundidad. "Me gustaría seguir con esta línea de investigación", reconoce entre sus planes para la etapa posdoctoral; "con pequeña financiación podemos conseguir grandes avances", indica. De los trabajos realizados hasta ahora sí que se evidencia que "algunos cambios climáticos han condicionado significativamente el desarrollo de las cuevas". Esas cavidades kársticas hacen de Picos de Europa "uno de los espacios más emblemáticos del mundo; es un valor que debe ser conocido y apreciado", señala el joven doctor.

Jiménez explica que en el grupo optaron por buscar becas para los investigadores noveles realizando "una apuesta positiva por los recursos humanos" frente a la prioridad de otros grupos por lograr determinados recursos materiales o incorporar investigadores senior. En el caso de "GEoQUO", el difícil escenario que se abre para la financiación de la investigación lo resuelven "con el fomento de la creatividad". A los trabajos sobre glaciarismo y formaciones kársticas, el grupo suma otros proyectos en la reconstrucción dinámica de laderas, que permiten concretar la génesis de algunos argayos, una línea que se sustanció con la creación de una base de datos de argayos en el Principado impulsada por la profesora María José Domínguez.

Sus esfuerzos como grupo de investigación se centran ahora en buscar el respaldo de diferentes entidades para que los jóvenes puedan seguir realizando colaboraciones, incluso a través de becas posdoctorales que llevarán a algunos de ellos a centros de investigación en el extranjero. No los dan por perdidos. Jiménez reconoce que la situación ideal sería que los chavales pudieran encontrar una oportunidad laboral en el sector privado y tras esa experiencia que pudieran volver a la Universidad como le ocurrió a la profesora María José Domínguez. "Ese sería el caso ideal. La sociedad asturiana invirtió dinero y tiempo en formarles, lo bueno sería que pudieran regresar después de una etapa fuera", añade.

No obstante, la coordinadora del grupo "GeoQUO" reconoce que hoy cuando se contrata con cierta estabilidad esas jóvenes promesas de la investigación sobrepasan los 40 años. "En circunstancias raras se contrata a gente con menos de 30", agrega. Y hay quien considera jóvenes a quienes, ya cumplidos los 50, se acreditan como catedráticos. "Es una carrera de fe y de fondo y hay personas que no han logrado estabilizarse. El panorama es más bien desalentador", resume la docente. El discípulo no pierde, sin embargo la esperanza. "Es bastante difícil optar a algo, pero no imposible", subraya, "la investigación se mueve hoy a escala mundial; es cuestión de buscar". Y de adaptarse a las circunstancias, aclara Jiménez. A todas las líneas de "GeoQUO" suman una más sobre geoarqueología que dio pie a colaboraciones para concretar el interés paleoambiental del campamento romano de la Carisa o la evolución de monasterios medievales. "Comenzó como un divertimento y ya hemos conseguido uno de los contratos de mayor repercusión", confirma. Colaboraciones multidisciplinares como la desarrollada en Tabacalera (Gijón) es otra de sus líneas a futuro, avanza Jiménez.

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