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80 años del estallido de la Guerra Civil

Historias de familia que dejan huella

José Enrique Carrero-Blanco, nieto del presidente asesinado por ETA, y Víctor Rodríguez, exconcejal y bisnieto de una represaliada: miradas desde Asturias sin odios ni vergüenzas

Historias de familia que dejan huella

Cuando el 20 de diciembre de 1973 la banda terrorista ETA asesinó en pleno centro de Madrid al presidente del Gobierno Luis Carrero Blanco su nieto José Enrique, actualmente abogado en ejercicio en Infiesto, no era ni siquiera un proyecto.

José Enrique Carrero-Blanco Martínez-Hombre (un problema para incluir toda la identificación en el DNI, ironiza) nació en 1981, hijo del hijo menor del almirante Carrero. De su abuelo sabe de oidas, lo estudió en los libros de Historia y ha tratado siempre de poner perspectiva entre la figura del abuelo, cercana en lo familiar, y la visión que esa Historia en trazo grueso tiene de Luis Carrero Blanco, al que muchos situaron en las catacumbas del régimen.

-¿Qué imagen le ha llegado de su abuelo desde casa?

-La de un hombre muy austero, de esos que aguantaba el uso del lápiz hasta cuando ya no era posible escribir con él. Tenía fama de íntegro e incorrompible, y dicen que no soportaba los tratos de favor.

-¿Y la que se tiene de Carrero Blanco desde fuera?

-Me afecta ver y leer cosas, pero en la familia nos hemos acostumbrado a convivir con ello. No me avergüenzo en absoluto de mi apellido pero reconozco que hubiera vivido más tranquilo con otros, digamos que más convencionales.

Arriondas, concejo limítrofe. Víctor Rodríguez Caldevilla fue concejal de Parres por el PSOE entre 2011 y 2015. De familia de izquierdas de toda la vida. Y en ese sentir de izquierdas, Víctor (23 años) reconoce que tuvo mucho que ver su bisabuela Carmen Gutiérrez. Y cuenta la historia que le han transmitido.

-Cuando a partir de 1937 los nacionales controlaron el concejo, gente de por aquí comenzaron a buscar a un hermano de mi bisabuela, que era del Frente Popular. El hombre se escondió en una especie de agujero en la casa familiar. Subían a buscarlo, no lo encontraban y mi bisabuela acababa sufriendo una paliza, pero ella sin decir palabra. Así un día tras otro. La ataban a un árbol y simulaban su fusilamiento. Una vez su hermano intuyó que esa vez sí, que la mataban; salió de su escondite y se entregó. Pasó unos años en la cárcel de Gijón, pero gracias a un amigo de la familia, que era militar en el bando nacional, mi bisabuela logró quedar libre.

Carmen Gutiérrez murió en 2006 a la edad de 96 años.

Piloña, las raíces. No es casualidad que José Enrique Carrero-Blanco haya recalado en Infiesto. Es bisabuelo de uno de los alcaldes míticos de la localidad, Nicolás Martínez Agosti, que presidió la Corporación Municipal en 1893. Republicano, conciliador y liberal, tiene placa y calle en Infiesto. Las raíces maternas de José Enrique Carrero-Blanco están aquí, en Asturias. Los Carrero Blanco son de tradición militar. Los tres hijos varones del almirante hicieran carrera en la milicia. Las otras dos son mujeres y de aquella, a pesar de los tiempos de democracia, la presencia femenina en los ámbitos castrenses no se estilaba. "Cuando mi padre estaba destinado a Cartagena había una médico militar y era algo así como una cosa extraordinaria". A José Enrique ya no le tocó ni hacer la mili: "pedí una prórroga por estudios y en ese tiempo la quitaron".

Recuerdos en la aldea de Pendás. Víctor Rodríguez Caldevilla recuerda una buena bronca de su bisabuela.

-Fue un día de la Constitución. Fuimos a verla a su casa en el pueblo de Pendás, cerca de Arriondas. Y yo, que era un crío, hice un comentario como que qué era aquello de una fiesta para celebrar la Constitución. Bueno... me cogió por banda y me explicó tantos años de dictadura, tantos años de lucha. Pasó el tiempo pero aquello no se me olvida.

Víctor nació en 1992, el año de la Expo de Sevilla y del Mundial de Fútbol, "con la democracia completamente consolidada y Felipe González que llevaba diez años de presidente del Gobierno".

-¿En casa le hablaban de política?

-Siempre, pero tampoco hubo una gran militancia activa. Una tía mía y yo. Pero yo creo que sí, que la historia familiar condiciona, y mucho.

El peso de un apellido. José Enrique Carrero-Blanco anduvo cierto tiempo por las Nuevas Generaciones del PP, pero su paso por el partido no cuajó. "A mí los apellidos no me beneficiaron en este campo, me tropecé con mucha gente que te prejuzga; estamos bastante verdes en este aspecto".

¿Qué tiene de bueno? "Pues probablemente que son apellidos que sirven en principio de marca comercial para un despacho de abogado. Hay gente que me pregunta: oiga, ¿usted no tendrá nada que ver con aquel Luis Carrero Blanco? Y cuando les contesto que sí, que soy su nieto, alguno yo creo que no se lo acaba de creer del todo".

Arriondas, odios y olvidos. "Mi bisabuela nunca faltó a una votación, incluso cuando ya había cumplido los noventa años", dice Víctor Rodríguez Caldevilla. Tras la Guerra Civil se casó, tuvo seis hijos. "Un abuelo mío militó en el PSOE una temporada".

La historia de silencios y palizas vivida en aquel terrible 1937 por Carmen Gutiérrez "nunca generaron en la familia sentimiento de odio, pero yo creo que es bueno no olvidar. Muchas veces se habla de que en la Guerra Civil todos eran iguales, pero no es verdad. Unos defendían el orden constitucional y otros se rebelaron con las armas contra ese orden".

-¿No hay discrepancias ideológicas en su familia?

-Seguro que hay distintos puntos de vista; alguna excepción, sí, pero mi respeto hacia todos.

Derechas e izquierdas. A la madre de José Enrique Carrero-Blanco le chocó en su día ver a una cuñada haciendo campaña por el PSOE. "No es que sentara mal, pero sí, fue chocante" en una familia donde la impronta del almirante santoñés era profunda y su sombra, muy alargada.

-¿Usted es de derechas, entiendo?

-Digamos que no soy de izquierdas, pero mire: nací en 1981, fui educado en colegios públicos, estoy muy de acuerdo con la Constitución y con nuestro estatuto de autonomía, me gusta ser de mi tiempo y me encanta debatir con personas que no piensan como yo. Y soy capaz de ver cosas buenas y razonables en ambas ideologías, en las derechas y en las izquierdas. Como abogado me gusta analizar las cosas, los antecedentes y las consecuencias, y lamento esa costumbre tan nuestra de acomodar los hechos a las tesis de cada cual.

Y además, recalca el jurista, "vivo de mi trabajo, como toda mi familia, aunque a la vista de mis apellidos dé la sensación de que tengo título nobiliario. La gente decía que mi abuelo era dueño de media Guinea Ecuatorial, pero pocos saben que el presidente del Gobierno vivía en un piso de alquiler en Madrid".

Orgullo de bisabuela. Víctor Rodríguez se afilió a las Juventudes Socialistas con 16 años recién cumplidos. "Mi bisabuela Carmen ya no vivía pero sé que le hubiera gustado mi decisión. Cuando tomé posesión como concejal en 2011 mi primer recuerdo fue para ella, porque estaba seguro de que estuviera donde estuviera ella se hubiera sentido muy orgullosa de mi".

Resulta que un día en que Víctor estaba revisando actas viejas en los locales de Juventudes se encontró con el nombre de su madre. Nunca se lo había dicho. "Estuvo afiliada a Juventudes Socialistas pero después supe que se había dado de baja cuando las primarias entre Borrell y Almunia, en las que no dejaron votar a los jóvenes del partido". A lo mejor aquel silencio tenía que ver con el intento materno de no influir. "Cuando le dije que me afiliaba me contestó que muy bien".

-¿Qué sabe de Carrero Blanco?

-En clase estudiamos aquel atentado terrorista.

Unión Piloñesa. José Enrique Carrero-Blanco es uno de los fundadores de la agrupación local Unión Piloñesa, que tiene protagonismo en el debate municipal. "Aquí hay personas de distintas ideologías", afirma. Unión Piloñesa formó alianza con Ciudadanos en las últimas elecciones autonómicas.

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