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La crisis demográfica asturiana

Todos los grandes concejos pierden población por segundo año consecutivo

Sólo Llanes, Cudillero, Ribera de Arriba y Santo Adriano elevaron levemente su recuento de habitantes a 1 de enero de 2016

Todos los grandes concejos pierden población por segundo año consecutivo

La penuria demográfica asturiana se ha quedado a vivir también en los grandes municipios del centro. Por segundo año consecutivo, en un fenómeno insólito incluso en los últimos años de descenso generalizado de la población, todos han visto decrecer su cifra de habitantes en la comparación de la actualización de 2015 con la del 1 de enero de 2016, recién divulgada por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Al desmenuzar por concejos la caída global de 8.621 habitantes en un año -el equivalente aproximado a la población de Navia-, se percibe la confirmación de la incorporación al declive de los únicos municipios que hasta hace poco se mantenían a salvo, como islas inauditas de prosperidad. Pierden a la vez los cuatro grandes ayuntamientos del centro, y eso es algo que sucede por segundo año consecutivo y que a 1 de enero jamás había pasado en toda la serie histórica del INE, nunca al menos desde 1996.

El detalle municipal registra cuatro únicos minúsculos incrementos, al Este la excepción frecuente de Llanes, con su atractivo para la comarca que encabeza; al Occidente la insólita crecida de Cudillero, que remonta por primera vez desde 2004 aunque sólo gane 38 habitantes y después de tocar fondo, y en el centro dos pequeñas alzas en dos pequeñas poblaciones: dieciséis vecinos más en Ribera de Arriba, siete en Santo Adriano. Con eso y con la población fotocopiada de un año a otro en San Tirso de Abres se agotan las buenas noticias. El resto son 73 descensos interanuales, incluidos ya todos los grandes concejos para constatar la llegada de la penuria a la única Asturias demográficamente próspera de hace no tantos años.

En Cudillero y en Llanes no existe esa percepción. En Cudillero, el edil Felipe Fernández indica que el concejo no ha ganado población y que su padrón municipal explica que "por cada persona nueva que llega, fallecen dos". En Llanes, registran una diferencia, al alza, de 800 habitantes, respecto a los datos del INE.

Avilés y Oviedo ya llevan más tiempo perdiendo, siete y cuatro años seguidos, respectivamente. Gijón encadena tres descensos después de haber crecido en cinco eneros desde 2007; Siero ha caído dos veces seguidas después de no haberlo hecho nunca al menos desde que comenzaron los noventa. Avilés, de los cuatro más grandes el concejo de raíz industrial al que antes llegó la penuria, marca este año el peor registro del siglo, Gijón el más bajo desde 2004 y Oviedo y Siero no conocían una cifra menor desde 2008 y 2010, respectivamente.

De ahí hacia abajo, la sangría de Langreo y Mieres enlaza un descenso ininterrumpido de al menos dos decenios y aproxima en los dos casos la pérdida de los concejos cabecera de las comarcas mineras a los 10.000 vecinos en veinte años. Mieres, además, baja de 40.000 habitantes por primera vez desde la década de los veinte del siglo pasado; Langreo se aproxima más que nunca a los 40.000 que tenía en 1930. Castrillón también marca la peor cifra del último decenio, San Martín del Rey Aurelio tampoco bajaba de 17.000 censados desde los años treinta, Corvera confirma el declive del entorno de Avilés rebajando los 16.000 por primera vez desde 2009 y Villaviciosa cierra la lista de los diez más poblados de Asturias con un descenso leve, pero sostenido desde que en 2012 se quebró la tendencia ascendente de la crecida fruto de la mejora de las comunicaciones.

Alzando la vista a dos años vista, la confirmación de la llegada de la sangría demográfica a la gran ciudad dice que con una única y mínima excepción, Ribera de Arriba, todos los municipios asturianos han perdido habitantes entre el 1 de enero de 2014 y el mismo día de 2016.

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